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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Martes 23/07
Miércoles 24/07
Jueves 25/07
Viernes 26/07
Sábado 27/07
Domingo 28/07
Martes 23 de Julio de 2019

De la feria. Verde.
Santa Brígida, religiosa. Blanco.
San Charbel Makhlüf, presbítero. Blanco.

Brígida nació en Suecia en 1303 en una familia noble. Se casó y tuvo ocho hijos. Luego de la muerte de su marido, entró en el monasterio cisterciense de Alvastra. Desde allí, emprendió la fundación de más monasterios y viajó en peregrinación por Europa. En una época en que la voz de las mujeres no tenía casi lugar, con su don de profecía, Brígida proclamó un fuerte mensaje por la reforma de la Iglesia. Escribió ocho libros donde expresó su experiencia mística y sus consejos para la realidad política y eclesial de su época.


Makhlüf nació en el pueblo de Beqakafra, República del Líbano, el 8 de mayo de 1828. Recibió autorización para la vida ermitaña el 13 de febrero de 1875. Desde ese momento hasta su muerte, ocurrida en la ermita de los santos Pedro y Pablo, en la víspera de la Navidad del año 1898, se dedicó a la oración (rezaba la Liturgia de las Horas), la ascesis, la penitencia y el trabajo manual. 


Antífona de entrada            Sal 53, 6. 8

Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén. Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu nombre porque es bueno.


Oración colecta

Señor nuestro, mira con bondad a tus servidores y multiplica en nosotros los dones de tu gracia, para que, fervorosos en la fe, la esperanza y la caridad, perseveremos con asidua vigilancia en el cumplimiento de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de san Charbel

Dios nuestro, que llamaste al presbítero san Charbel, al combate espiritual en la soledad del desierto y lo enriqueciste con un amor generoso y compasivo, concédenos imitar la pasión del Señor y alcanzar su reino. Por nuestro Señor Jesucristo…


O bien:           de santa Brígida

Dios nuestro, que condujiste a santa Brígida por diferentes caminos en su vida terrena, y le enseñaste admirablemente la sabiduría de la Cruz por la contemplación de la Pasión de tu Hijo, concédenos que, siguiendo tu voz, te busquemos siempre en todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura         Éx 14, 21—15, 1


Lectura del libro del Éxodo.

Moisés extendió su mano sobre el mar, y el Señor hizo retroceder el mar con un fuerte viento del este, que sopló toda la noche y transformó el mar en tierra seca. Las aguas se abrieron, y los israelitas entraron a pie en el cauce del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Los egipcios los persiguieron, y toda la caballería del Faraón, sus carros y sus guerreros, entraron detrás de ellos en medio del mar. Cuando estaba por despuntar el alba, el Señor observó las tropas egipcias desde la columna de fuego y de nube, y sembró la confusión entre ellos. Además, frenó las ruedas de sus carros de guerra, haciendo que avanzaran con dificultad. Los egipcios exclamaron: “Huyamos de Israel, porque el Señor combate en favor de ellos contra Egipto”. El Señor dijo a Moisés: “Extiende tu mano sobre el mar, para que las aguas se vuelvan contra los egipcios, sus carros y sus guerreros”. Moisés extendió su mano sobre el mar y, al amanecer, el mar volvió a su cauce. Los egipcios ya habían emprendido la huida, pero se encontraron con las aguas, y el Señor los hundió en el mar. Las aguas envolvieron totalmente a los carros y a los guerreros de todo el ejército del Faraón que habían entrado en medio del mar para perseguir a los israelitas. Ni uno solo se salvó. Los israelitas, en cambio, fueron caminando por el cauce seco del mar, mientras las aguas formaban una muralla, a derecha e izquierda. Aquel día, el Señor salvó a Israel de las manos de los egipcios. Israel vio los cadáveres de los egipcios que yacían a la orilla del mar, y fue testigo de la hazaña que el Señor realizó contra Egipto. El pueblo temió al Señor, y creyó en él y en Moisés, su servidor. Entonces Moisés y los israelitas entonaron este canto en honor del Señor:

No se dice Palabra de Dios.


Salmo Éx 15, 8-10. 12. 17


R. ¡El Señor se ha cubierto de gloria!

Al soplo de tu ira se agolparon las aguas, las olas se levantaron como un dique, se hicieron compactos los abismos del mar. R.

El enemigo decía: “Los perseguiré, los alcanzaré, repartiré sus despojos, saciaré mi avidez, desenvainaré la espada, mi mano los destruirá”. R.

Tú soplaste con tu aliento, y el mar los envolvió; se hundieron como plomo en las aguas formidables. Extendiste tu mano y los tragó la tierra. R.

Tú lo llevas y lo plantas en la montaña de tu herencia, en el lugar que preparaste para tu morada, en el Santuario, Señor, que fundaron tus manos. R.


Comentario

Así como el Génesis relata que Dios abrió las aguas para que surgiera la tierra, dando lugar a la creación, el libro del Éxodo también nos relata un nacimiento que surge de las aguas que se abren: el nacimiento del pueblo. Los israelitas atraviesan el peligro guiados por Dios, que es quien conoce el término del camino. Ellos cantan al Dios liberador.


Aleluya           Jn 14, 23

Aleluya. “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio      Mt 12, 46-50


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús estaba hablando a la multitud, cuando su madre y sus hermanos, que estaban afuera, trataban de hablar con él. Alguien le dijo: “Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren hablarte”. Jesús le respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Y señalando con la mano a sus discípulos, agregó: “Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”.

Palabra del Señor.


Comentario

Jesús no se queda encerrado en los límites de una familia biológica, sino que extiende los vínculos a un lazo más fuerte que el de la sangre. Lo hace reuniendo a la familia de los hijos e hijas de Dios, aquellos que se hacen discípulos y discípulas y ansían realizar en su vida la voluntad del Padre.

Oración sobre las ofrendas

Padre Santo, por el sacrificio único de tu Hijo llevaste a la perfección las ofrendas de la antigua ley; te pedimos que recibas la oblación de tus fieles y la santifiques como lo hiciste con la ofrenda de Abel, para que los dones presentados en honor de tu nombre sirvan para la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 110, 4-5

El Señor hizo portentos memorables, es bondadoso y compasivo; dio alimento a sus fieles.


Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 24 de Julio de 2019

San Francisco Solano, presbítero.
Memoria. Blanco.

Francisco, nació en España en 1549. A los 20 años, ingresó en la comunidad de los franciscanos. Ordenado sacerdote, desarrolló su misión en España hasta que, en 1589, se dirigió a América. Durante once años, evangelizó el territorio argentino en las provincias de Santiago del Estero, La Rioja y Córdoba, donde es muy venerado y recordado en canciones populares. Desde la provincia cordobesa, se dirigió a Lima, donde también se dedicó a la predicación. Recorría las calles y plazas con un crucifijo exhortando a la conversión. Falleció allí en el año 1610.

Antífona de entrada           Sal 17, 50; 21, 23

Te alabaré entre las naciones, Señor, y anunciaré tu Nombre a mis hermanos.


Oración colecta     

Señor Dios, que por medio del presbítero san Francisco Solano llevaste a muchos pueblos de América al seno de la Iglesia, por sus méritos e intercesión, míranos con bondad y atrae hacia ti a los pueblos que todavía no te conocen. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura          Éx 16, 1-5. 9-15


Lectura del libro del Éxodo.

Los israelitas partieron de Elím, y el día quince del segundo mes después de su salida de Egipto, toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Sin, que está entre Elím y el Sinaí. En el desierto, los israelitas comenzaron a protestar contra Moisés y Aarón. “Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egip­to, les decían, cuando nos sentábamos delante de las ollas de carne y comíamos pan hasta saciarnos. Porque ustedes nos han traí­do a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea”. Entonces el Señor dijo a Moisés: “Yo haré caer pan para us­tedes desde lo alto del cielo, y el pueblo saldrá cada día a recoger su ración diaria. Así los pondré a prueba, para ver si caminan o no de acuerdo con mi ley. El sexto día de la semana, cuando preparen lo que hayan juntado, tendrán el doble de lo que recojan cada día”. Moisés dijo a Aarón: “Da esta orden a toda la comunidad de los israelitas: ‘Preséntense ante el Señor, porque él ha escuchado sus protestas’”. Mientras Aarón les estaba hablando, ellos volvieron su mirada hacia el desierto, y la gloria del Señor se apare­ció en la nube. Y el Señor dijo a Moisés: “Yo escuché las protestas de los israelitas. Por eso, háblales en estos términos: ‘A la hora del crepúsculo ustedes comerán carne, y por la mañana se hartarán de pan. Así sabrán que yo, el Señor, soy su Dios’”. Efectivamente, aquella misma tarde se levantó una bandada de codornices que cubrieron el campamento; y a la mañana si­guiente había una capa de rocío alrededor de él. Cuando esta se disipó, apareció sobre la superficie del desierto una cosa tenue y granulada, fina como la escarcha sobre la tierra. Al verla, los is­raelitas se preguntaron unos a otros: “¿Qué es esto?”. Porque no sabían lo que era. Entonces Moisés les explicó: “Este es el pan que el Señor les ha dado como alimento”.

Palabra de Dios.


Comentario

Pasada la euforia del cruce del mar, comienza el camino hacia la libertad. Es un camino arduo y dificultoso, con toda la aridez del desierto, que desalienta y hace añorar el pasado de la esclavitud. Dios no permitirá que el pueblo vuelva atrás: hace aparecer el alimento necesario, señal de su amorosa y nutricia presencia, que fortalece y sostiene la peregrinación hasta la tierra prometida.


Salmo  Sal 77, 18-19. 23-28


R. El Señor les dio un alimento celestial.

Los israelitas tentaron a Dios en sus corazones, pidiendo comida a su antojo. Hablaron contra Dios, diciendo: “¿Acaso tiene Dios poder suficiente para preparar una mesa en el desierto?”. R.

Entonces mandó a las nubes en lo alto y abrió las compuertas del cielo: hizo llover sobre ellos el maná, les dio como alimento un trigo celestial. R.

Todos comieron un pan de ángeles, les dio comida hasta saciarlos. Hizo soplar desde el cielo el viento del este, atrajo con su poder el viento del sur. R.

Hizo llover sobre ellos carne como polvo y pájaros como arena del mar: los dejó caer en medio del campamento, alrededor de sus carpas. R.


Aleluya         

Aleluya. La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; el que lo encuentra permanece para siempre. Aleluya.


Evangelio      Mt 13, 1-9


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús salió de la casa y se sentó a orillas del mar. Una gran multitud se reunió junto a él, de manera que debió subir a una barca y sentarse en ella, mientras la multitud permanecía en la costa. Entonces él les habló extensamente por medio de parábolas. Les decía: “El sembrador salió a sembrar. Al esparcir las semillas, algunas cayeron al borde del camino y los pájaros las comieron. Otras cayeron en terreno pedregoso, donde no había mucha tierra, y brotaron en seguida, porque la tierra era poco profunda; pero cuando salió el sol, se quemaron y, por falta de raíz, se secaron. Otras cayeron entre espinas, y estas, al crecer, las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto: unas cien, otras sesenta, otras treinta. ¡El que tenga oídos, que oiga!”.

Palabra del Señor.


Comentario

Las parábolas son una de las formas preferidas por Jesús para dar su mensaje. En las parábolas, las imágenes y ejemplos tomados de la vida cotidiana –de lo que todo el mundo hace y conoce– se vuelven signos del Reino de Dios. Para comprender la parábola, más que una gran inteligencia, lo que hace falta es una gran apertura: estar dispuestos a creer que el Reino de Dios puede comenzar en algo tan pequeño, prosaico y cotidiano como una semilla.

Oración sobre las ofrendas         

Dios todopoderoso, acepta nuestra ofrenda en la fiesta de san Francisco Solano, y concédenos expresar en la vida el misterio de la pasión de tu Hijo que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Ez 34, 15

“Apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar”, dice el Señor.


Oración después de la comunión

Señor y Padre nuestro, por el misterio que celebramos confirma a tus servidores en aquella fe verdadera que san Francisco Solano difundió incansablemente hasta el fin de su vida, y concédenos profesarla siempre de palabra y de obra. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Jueves 25 de Julio de 2019

Santiago, apóstol.
Fiesta. Rojo.

Santiago es presentado en los evangelios como el hermano de Juan. Perteneció al grupo más íntimo de los Apóstoles, que acompañó a Jesús en la Transfiguración junto con Pedro (Cf. Lc 9, 28) y durante su agonía (Cf. Mc 14, 33). El libro de los Hechos de los Apóstoles relata que murió mártir por orden de Herodes (Cf. Hech 12, 2).

Antífona de entrada            Cf. Mt 4, 18. 21

Caminando Jesús a orillas del mar de Galilea, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que reparaban sus redes, y los llamó.


Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, que consagraste las primicias de la predicación apostólica con el martirio del apóstol Santiago, fortalece a tu Iglesia con el testimonio de su sangre y protégela siempre con su intercesión. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Cor 4, 7-15


Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Llevamos un tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios. Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados. Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Y así, aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes la vida. Pero, teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: “Creí y por eso hablé”, también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. Y nosotros sabemos que Aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él y nos reunirá a su lado junto con ustedes. Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.

Palabra de Dios.


Comentario

La conciencia de su fragilidad acompaña la tarea del apóstol. No hay, por tanto, de qué vanagloriarse. Es la vida de Cristo Resucitado lo que impulsa y hace posible la evangelización.


Salmo Sal 125, 1-6


R. Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: nuestra boca se llenó de risas, y nuestros labios, de canciones. R.

Hasta los mismos paganos decían: “¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!”. ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! R.

¡Cambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. R.

El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas. R.


Aleluya          Cf. Jn 15, 16

Aleluya. Dice el Señor: “Yo los elegí del mundo, para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero”. Aleluya.


Evangelio      Mt 20, 20-28


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

En aquel tiempo: La madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo. “¿Qué quieres?”, le preguntó Jesús. Ella le dijo: “Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”. “No saben lo que piden”, respondió Jesús. “¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?”. “Podemos”, le respondieron. “Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre”. Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo: “Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud”.

Palabra del Señor.


Comentario

La única forma de reinar con Jesús es desde el servicio. Por eso, en la comunidad cristiana, no debemos reproducir los modos jerárquicos en que se organizan las instituciones humanas, sino afianzar lazos de servicio y cuidado fraternal. Así seremos discípulos del que dio su vida como servicio entregado por nuestra salvación.

Oración sobre las ofrendas

Purifícanos, Señor, por el bautismo salvador de la Pasión de tu Hijo, para que te sean agradables nuestras ofrendas en la fiesta de Santiago, el primero de los Apóstoles que compartió el cáliz de Jesús. Que vive y reina por los siglos de los siglos.


Antífona de comunión       

Bebieron el cáliz del Señor, y llegaron a ser amigos de Dios.


Oración después de la comunión

Ayúdanos, Padre, por la intercesión del apóstol Santiago, en cuya fiesta hemos recibido con alegría tus sacramentos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 26 de Julio de 2019

Santos Joaquín y Ana, padres de la Virgen María.
Memoria. Blanco.

No tenemos muchos datos sobre la vida de Joaquín y Ana, los padres de la Virgen María, y sus nombres nos llegan por tradiciones muy tardías. Está muy difundida la imagen de santa Ana maestra, donde se la ve con un libro enseñando a la Virgen Niña. Esto nos recuerda la importancia de la tradición, esa transmisión de la fe hecha dentro de la familia, donde los niños van aprendiendo de los mayores a conocer y a amar a Dios.


Agenda: Día de los abuelos.

Antífona de entrada           Cf. Ecli 44, 1. 25

Alabemos a san Joaquín y santa Ana, porque en su descendencia, el Señor Dios les concedió la bendición para todos los pueblos.


Oración colecta

Señor, Dios de nuestros padres, tú concediste a san Joaquín y santa Ana la gracia que de ellos naciera María, la madre de tu Hijo encarnado; otórganos, por sus ruegos, alcanzar la salvación prometida a tu pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Éx 20, 1-17


Lectura del libro del Éxodo.

Dios pronunció estas palabras: Yo soy el Señor, tu Dios, que te hice salir de Egipto, de un lugar de esclavitud. No tendrás otros dioses delante de mí. No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas. No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto, porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen; y tengo misericordia a lo largo de mil generaciones, si me aman y cumplen mis mandamientos. No pronunciarás en vano el nombre del Señor, tu Dios, porque él no dejará sin castigo al que lo pronuncie en vano. Acuérdate del día sábado para santificarlo. Durante seis días trabajarás y harás todas tus tareas; pero el séptimo es día de descanso en honor del Señor, tu Dios. En él no harán ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tus animales, ni el extranjero que reside en tus ciudades. Porque en seis días el Señor hizo el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos, pero el séptimo día descansó. Por eso el Señor bendijo el día sábado y lo declaró santo. Honra a tu padre y a tu madre, para que tengas una larga vida en la tierra que el Señor, tu Dios, te da. No matarás. No cometerás adulterio. No robarás. No darás falso testimonio contra tu prójimo. No codiciarás la casa de tu prójimo: no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno, ni ninguna otra cosa que le pertenezca.

Palabra de Dios.


Comentario

En nuestra tradición conocemos esto como “Los Diez Mandamientos”. Son indicaciones, leyes, mandatos, que Dios nos da para vivir en armonía con él y entre nosotros. Son breves, claros, algunos en forma positiva y otros en forma negativa. No olvidemos el inicio del relato: “pronunció Dios estas palabras”. Es decir, esto es Palabra de Dios.


Salmo Sal 18, 8-11


R. ¡Tú tienes palabras de vida eterna, Señor!

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero, da sabiduría al simple. R.

Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón; los mandamientos del Señor son claros, iluminan los ojos. R.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

Son más atrayentes que el oro, que el oro más fino; más dulces que la miel, más que el jugo del panal. R.


Aleluya          Cf. Lc 8, 15

Aleluya. Felices los que retienen la Palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia. Aleluya.


Evangelio      Mt 13, 18-23


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Escuchen lo que significa la parábola del sembrador. Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: éste es el que recibió la semilla al borde del camino. El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Éste produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno”.

Palabra del Señor.


Comentario

En varios momentos Jesús se aparta con sus discípulos y les habla sólo a ellos, en confianza e intimidad. Ellos deben recibir una “catequesis” especial, porque serán quienes luego guiarán a las comunidades.


O BIEN, de la memoria


Aleluya          Cf. Lc 2, 25

Aleluya. Esperaban el consuelo de Israel, y el Espíritu Santo estaba en ellos. Aleluya.


Evangelio      Mt 13, 16-17


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Felices los ojos de ustedes, porque ven; felices sus oídos, porque oyen. Les aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron; oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.

Palabra del Señor.


Oración sobre las ofrendas

Recibe, Señor, los dones que te presentamos y concédenos participar de la bendición prometida a Abraham y a su descendencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 23, 5

Recibieron la bendición del Señor, y la misericordia de Dios, su salvador.


Oración después de la comunión

Dios y Padre, tú has querido que tu Hijo unigénito se hiciera hombre en la tierra para que, por este admirable misterio, los hombres renacieran de ti; te pedimos que seamos santificados con el espíritu de adopción quienes fuimos alimentados con el pan de los hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 27 de Julio de 2019

De la feria. Verde.
Santa María en sábado. Blanco.

Antífona de entrada            Cf. Lc 1, 28. 42

Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre.


Oración colecta

Dios nuestro, que entre los pobres y humildes elegiste a la Virgen María para ser la Madre del Salvador; concédenos que, como ella, podamos ofrecerte una fe sincera y pongamos sólo en ti la esperanza de nuestra salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura           Éx 24, 3-8


Lectura del libro del Éxodo.

Moisés fue a comunicar al pueblo todas las palabras y prescripciones del Señor, y el pueblo respondió a una sola voz: “Estamos decididos a poner en práctica todas las palabras que ha dicho el Señor”. Moisés consignó por escrito las palabras del Señor, y a la mañana siguiente, bien temprano, levantó un altar al pie de la montaña y erigió doce piedras en representación de las doce tribus de Israel. Después designó a un grupo de jóvenes israelitas, y ellos ofrecieron holocaustos e inmolaron terneros al Señor, en sacrificio de comunión. Moisés tomó la mitad de la sangre, la puso en unos recipientes, y derramó la otra mitad sobre el altar. Luego tomó el documento de la Alianza y lo leyó delante del pueblo, el cual exclamó: “Estamos resueltos a poner en práctica y a obedecer todo lo que el Señor ha dicho”. Entonces Moisés tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: “Esta es la sangre de la Alianza que ahora el Señor hace con ustedes, según lo establecido en estas cláusulas”.

Palabra de Dios.


Comentario

Nuevamente, aparece la sangre como signo eficaz; esta vez, para ratificar la Alianza. La celebración de la Alianza se realiza en el desierto, cuando el pueblo ya está libre de la opresión de la esclavitud y ya ha tenido experiencia de quién y cómo es Dios. Un contrato sólo tiene validez si quienes lo celebran lo hacen libremente, sin coacción externa. Así, en esta experiencia del Dios de la libertad, el pueblo puede comprometerse a vivir según la ley de Dios.


Salmo Sal 49, 1-2. 5-6. 14-15


R. ¡Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza!

El Dios de los dioses, el Señor, habla para convocar a la tierra desde la salida del sol hasta el ocaso. El Señor resplandece desde Sión, que es el dechado de toda hermosura. R.

“Reúnanme a mis amigos, a los que sellaron mi Alianza con un sacrificio”. ¡Que el cielo proclame su justicia, porque el Señor es el único Juez! R.

Ofrece al Señor un sacrificio de alabanza y cumple tus votos al Altísimo; invócame en los momentos de peligro: Yo te libraré, y tú me glorificarás. R.


Aleluya          Cf. Sant. 1, 21bc

Aleluya. Reciban con docilidad la Palabra sembrada en ustedes, que es capaz de salvarlos. Aleluya.


Evangelio      Mt 13, 24-30


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús propuso a la gente esta parábola: El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: “Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él?”. Él les respondió: “Esto lo ha hecho algún enemigo”. Los peones replicaron: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. “No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero”.

Palabra del Señor.


Comentario

En la Biblia, la cosecha es el símbolo del juicio, e implica el tiempo de la paciencia de Dios. Así como para cosechar hay que esperar que los frutos o los granos estén maduros, así Dios espera el tiempo de nuestra conversión. La imagen de la cosecha también nos señala que ese tiempo no es indefinido, tiene un término.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, los dones de tu pueblo, y concede que quienes celebramos el misterio de la inmensa caridad de tu Hijo, a ejemplo de la Virgen María, seamos confirmados en el amor a ti y al prójimo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión         Cf. Sal 86, 3; Lc 1, 49

Virgen María, de ti se han dicho maravillas, porque el Todopoderoso ha hecho en ti grandes cosas.


Oración después de la comunión

Padre nuestro, por este sacramento concede a tu Iglesia recorrer con entusiasmo el camino del Evangelio, hasta alcanzar aquella paz gloriosa de la cual goza para siempre la Virgen María, tu humilde servidora. Por Jesucristo nuestro Señor.

Domingo 28 de Julio de 2019

Domingo 17° durante el año
Verde.

Antífona de entrada           Sal 67, 6-7. 36

Dios habita en su santa morada. Él congrega en su casa a los dispersos. Él dará poder y fortaleza a su pueblo.


Oración colecta

Dios nuestro, protector de los que esperan en ti, fuera de quien nada tiene valor ni santidad; acrecienta sobre nosotros tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, usemos los bienes pasajeros de tal modo que ya desde ahora podamos adherirnos a los eternos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Gn 18, 20-21. 23-32


Lectura del libro del Génesis.

El Señor dijo: “El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré”. Entonces Abraham se le acercó y le dijo: “¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?”. El Señor respondió: “Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos”. Entonces Abraham dijo: “Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?”. “No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco”, respondió el Señor. Pero Abraham volvió a insistir: “Quizá no sean más de cuarenta”. Y el Señor respondió: “No lo haré por amor a esos cuarenta”. “Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta”. Y el Señor respondió: “No lo haré si encuentro allí a esos treinta”. Abraham insistió: “Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte”. “No la destruiré en atención a esos veinte”, declaró el Señor. “Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez”. “En atención a esos diez, respondió, no la destruiré”.

Palabra de Dios.


Comentario

La oración de Abraham es atrevida. Insiste e insiste en un diálogo cara a cara con Dios. Abraham no se retrae ni esconde su parecer. Él tiene la libertad de ser totalmente franco ante Dios. Y Dios no se niega a este diálogo.


Salmo             Sal 137, 1-3. 6-7a. 7c-8


R. ¡Me escuchaste, Señor, cuando te invoqué!

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras de mi boca, te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

El Señor está en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos. Si camino entre peligros, me conservas la vida. R.

Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.


2ª Lectura      Col 2, 12-14


Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: En el bautismo, ustedes fueron sepultados con Cristo, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas. Él canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz.

Palabra de Dios.


Comentario

Por el bautismo, participamos de la muerte y resurrección de Cristo. Con el perdón de nuestros pecados, surgimos a una nueva vida. Esa condición nos dignifica y nos hace caminar en la libertad de los hijos e hijas de Dios.


Aleluya                       Rom 8, 15

Aleluya. Han recibido el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios “¡Abbá!”, es decir, Padre. Aleluya.


Evangelio      Lc 11, 1-13


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: “Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos”. Él les dijo entonces: “Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación”. Jesús agregó: Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: “Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle”, y desde adentro él le responde: “No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos”. Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abrirá. ¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!”.

Palabra del Señor.


Comentario

Para poder rezar con la confianza y sinceridad que Jesús describe, es necesario que tengamos con Dios una relación confiada y sincera, sin dobleces y con la misma franqueza y atrevimiento con que los pequeños se dirigen a sus padres en sus necesidades. Somos sus criaturas, y Dios nos atiende con solicitud. Pidamos sin temor, y pidamos, sobre todo, que su Espíritu Santo guíe nuestra vida.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Padre, estos dones recibidos de tu generosidad, y, por la acción poderosa de tu gracia, haz que estos sagrados misterios santifiquen nuestra vida presente y nos conduzcan a los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 102, 2

Bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que alimentados con este sacramento divino, memorial perpetuo de la Pasión de tu Hijo, este don de su amor inefable nos conduzca a la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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