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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Jueves 21/03
Viernes 22/03
Sábado 23/03
Domingo 24/03
Lunes 25/03
Jueves 21 de Marzo de 2019

De la feria. Morado.

Agenda: Día internacional contra la discriminación social

Antífona de entrada   Cf. Sal 138, 23-24

Sondéame, Dios mío, y penetra mi interior; observa si estoy en un camino falso y llévame por el camino eterno.


Oración colecta     

Dios nuestro, que amas la inocencia y la devuelves a quienes la perdieron, atrae hacia ti los corazones de tus servidores para que, inflamados por el fuego de tu Espíritu, permanezcamos firmes en la fe y diligentes en el buen obrar. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Jer 17, 5-10


Lectura del libro de Jeremías.

Así habla el Señor: ¡Maldito el hombre que confía en el hombre y busca su apoyo en la carne, mientras su corazón se aparta del Señor! Él es como un matorral en la estepa que no ve llegar la felicidad; habita en la aridez del desierto, en una tierra salobre e inhóspita. ¡Bendito el hombre que confía en el Señor y en él tiene puesta su confianza! Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme cuando llega el calor y su follaje se mantiene frondoso; no se inquieta en un año de sequía y nunca deja de dar fruto. Nada más tortuoso que el corazón humano y no tiene arreglo: ¿quién puede penetrarlo? Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino las entrañas, para dar a cada uno según su conducta, según el fruto de sus acciones.

Palabra de Dios.


Comentario

El profeta rechaza la confianza humana pero no para desacreditar a la humanidad, sino para ubicar al hombre en su justo lugar. Quien pone la confianza en una persona, apartando su corazón de Dios, no podrá vivir plenamente, porque ningún hombre podrá llenar las necesidades del espíritu humano, salvo Dios.


Salmo Sal 1, 1-4. 6


R. ¡Feliz el que pone su confianza en el Señor!

¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.

Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.

No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento. Porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. R.


Versículo     Cf. Lc 8, 15

Felices los que retienen la Palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia.


Evangelio     Lc 16, 19-31


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a los fariseos: Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: “Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan”. “Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí”. El rico contestó: “Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento”. Abraham respondió: “Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen”. “No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán”. Pero Abraham respondió: “Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán”.

Palabra del Señor.


Comentario

Hoy nos alegramos con Lázaro, porque el Señor lo recibió en el seno de Abrahán. También hubiéramos querido alegrarnos con el rico, anónimo, pero que eligió no ver nunca a Lázaro. Y cuando pudo verlo, ya era tarde.

Oración sobre las ofrendas

Te pedimos, Señor, que con este sacrificio santifiques nuestras prácticas cuaresmales, para que las penitencias exteriores nos lleven a la conversión del corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión   Sal 118, 1

Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor.


Oración después de la comunión

Dios y Padre, te pedimos que los frutos de esta eucaristía permanezcan en nosotros y nos acompañen siempre en nuestras obras. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 22 de Marzo de 2019

De la feria. Morado.

Agenda: 
Día mundial del agua.

Antífona de entrada   Cf. Sal 30, 2. 5

Yo me refugio en ti, Señor; que nunca me vea defraudado. Sácame de la red que me han tendido porque tú eres mi refugio.


Oración colecta     

Dios todopoderoso, concédenos que, purificados por la penitencia cuaresmal, lleguemos a las próximas fiestas pascuales con el corazón libre de pecado. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Gn 37, 3-4. 12-13a. 17b-28


Lectura del libro del Génesis.

Israel amaba a José más que a ningún otro de sus hijos, porque era el hijo de su vejez, y le mandó hacer una túnica de mangas largas. Pero sus hermanos, al ver que lo amaba más que a ellos, le tomaron tal odio que ni siquiera podían dirigirle el saludo. Un día, sus hermanos habían ido hasta Siquém para apacentar el rebaño de su padre. Entonces Israel dijo a José: “Tus hermanos están con el rebaño en Siquém. Quiero que vayas a verlos”. José fue entonces en busca de sus hermanos, y los encontró en Dotán. Ellos lo divisaron desde lejos, y antes que se acercara, ya se habían confabulado para darle muerte. “Ahí viene ese soñador”, se dijeron unos a otros. “¿Por qué no lo matamos y lo arrojamos en una de esas cisternas? Después diremos que lo devoró una fiera. ¡Veremos entonces en qué terminan sus sueños!”. Pero Rubén, al oír esto, trató de salvarlo diciendo: “No atentemos contra su vida”. Y agregó: “No derramen sangre. Arrójenlo en esa cisterna que está allá afuera, en el desierto, pero no pongan sus manos sobre él”. En realidad, su intención era librarlo de sus manos y devolverlo a su padre sano y salvo. Apenas José llegó al lugar donde estaban sus hermanos, estos lo despojaron de su túnica –la túnica de mangas largas que llevaba puesta-, lo tomaron y lo arrojaron a la cisterna, que estaba completamente vacía. Luego se sentaron a comer. De pronto, alzaron la vista y divisaron una caravana de ismaelitas que venían de Galaad, transportando en sus camellos una carga de goma tragacanto, bálsamo y mirra, que llevaban a Egipto. Entonces Judá dijo a sus hermanos: “¿Qué ganamos asesinando a nuestro hermano y ocultando su sangre? En lugar de atentar contra su vida, vendámoslo a los ismaelitas, porque él es nuestro hermano, nuestra propia carne”. Y sus hermanos estuvieron de acuerdo. Pero mientras tanto, unos negociantes madianitas pasaron por allí y retiraron a José de la cisterna. Luego lo vendieron a los ismaelitas por veinte monedas de plata, y José fue llevado a Egipto.

Palabra de Dios.


Comentario

La historia es trágica: los hermanos quieren matar a José porque están celosos del amor de su padre hacia este. Todo está dispuesto. Todo está planeado. Cada paso y cada movimiento están bien premeditados. Pero de pronto, aparece una voz con la que no contaban: Rubén, y más tarde Judá, que interceden por su hermano, y logran salvarlo. Cuando todo parece tener un destino inevitablemente malo, deberá siempre surgir una voz que toque la conciencia de los otros. Quizás logremos que la suerte cambie, que el mal vacile, que la muerte retroceda. Nunca lo sabremos si nos mantenemos en silencio.


Salmo Sal 104, 16-21


R. ¡Recuerden las maravillas que hizo el Señor!

Él provocó una gran sequía en el país y agotó todas las provisiones. Pero antes envió a un hombre, a José, que fue vendido como esclavo. R.

Le ataron los pies con grillos y el hierro oprimió su garganta, hasta que se cumplió lo que él predijo, y la palabra del Señor lo acreditó. R.

El rey ordenó que lo soltaran, el soberano de pueblos lo puso en libertad; lo nombró señor de su palacio y administrador de todos sus bienes. R.


Versículo     Jn 3, 16

Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único; para que todo el que crea en él tenga Vida eterna.


Evangelio     Mt 21, 33-46


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: “Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: ‘Respetarán a mi hijo’. Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: ‘Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia’. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?”. Le respondieron: “Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo”. Jesús agregó: “¿No han leído nunca en las Escrituras: ‘La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: Esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?’. El que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquel sobre quien ella caiga será aplastado. Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”. Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.

Palabra del Señor.


Comentario

Hoy el Señor expone el curso que tomará su vida, que no es diferente a lo que vivieron sus predecesores que fueron fieles a Dios. Así, los profetas y él mismo, comparten el desprecio y la expulsión. Sin embargo, quienes están defendiendo lugares y privilegios, no se dan cuenta de que han quedado fuera del verdadero lugar: la Viña del Señor.

Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, que tu misericordia nos disponga a celebrar dignamente estos misterios y nos conduzca a una vida santa. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión   1Jn 4, 10

Dios nos amó y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados.


Oración después de la comunión

Padre, después de recibir el anticipo de la salvación eterna, haz que nos encaminemos a ella de tal manera que un día logremos alcanzarla. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Sábado 23 de Marzo de 2019

De la feria. Morado.

Agenda: Día mundial de la rehabilitación del lisiado.

Antífona de entrada      Sal 144, 8-9

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas.


Oración colecta     

Dios nuestro, que por medio de admirables sacramentos nos concedes participar ya en este mundo de los bienes celestiales; guíanos por el camino de la vida y condúcenos a la luz donde tú habitas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Miq 7, 14-15. 18-20


Lectura de la profecía de Miqueas.

Apacienta con tu cayado a tu pueblo, al rebaño de tu herencia, al que vive solitario en un bosque, en medio de un vergel. ¡Que sean apacentados en Basán y en Galaad, como en los tiempos antiguos! Como en los días en que salías de Egipto, muéstranos tus maravillas. ¿Qué dios es como tú, que perdonas la falta y pasas por alto la rebeldía del resto de tu herencia? Él no mantiene su ira para siempre, porque ama la fidelidad. Él volverá a compadecerse de nosotros y pisoteará nuestras faltas. Tú arrojarás en lo más profundo del mar todos nuestros pecados. Manifestarás tu lealtad a Jacob y tu fidelidad a Abraham, como lo juraste a nuestros padres desde los tiempos remotos.

Palabra de Dios.


Comentario

El profeta no disimula el pecado, no oculta la responsabilidad, y sabe de sus culpas. Solo así podrá lograr que Dios despliegue su misericordia y su perdón.


Salmo Sal 102, 1-4. 9-12


R. El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.

No acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que le temen; cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. R.


Versículo     Lc 15, 18

Iré a la casa de mi padre y le diré: “Padre, pequé contra el Cielo y contra ti”.


Evangelio     Lc 15, 1-3. 11b-32


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Pero los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”. Jesús les dijo entonces esta parábola: “Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de herencia que me corresponde’. Y el padre les repartió sus bienes. Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa. Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones. Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Entonces recapacitó y dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’. Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. El joven le dijo: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’. Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traigan enseguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenzó la fiesta. El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso. Él le respondió: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: ‘Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!’. Pero el padre le dijo: ‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado’”.

Palabra del Señor.


Comentario

¿Y si contemplamos por un momento al hijo mayor? Quizá podamos ubicarnos en este lugar también nosotros, cuando juzgamos a otros “descarriados” mientras esperamos premios y reconocimientos por nuestra “buena conducta”.

Oración sobre las ofrendas

Por medio de este sacramento, Señor, danos los frutos de la redención para que nos aparte siempre de los excesos y nos conduzca a la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión   Lc 15, 32

Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado.


Oración después de la comunión

Después de recibir este sacramento, te pedimos, Padre, que tu gracia llegue hasta lo más íntimo de nuestro corazón y nos haga partícipes de su fuerza divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 24 de Marzo de 2019

Domingo 3º de Cuaresma.
Morado.

Agenda: Día nacional de la memoria por la verdad y por la justicia. San Óscar Romero Galdámez, obispo y mártir.
             

Antífona de entrada   Sal 24, 15-16

Mis ojos están siempre fijos en el Señor, porque él sacará mis pies de la trampa. Mírame y ten piedad de mí, Señor, porque estoy solo y afligido.


Oración colecta     

Dios de misericordia y origen de todo bien, que en el ayuno, la oración y la limosna nos muestras el remedio del pecado, mira con agrado el reconocimiento de nuestra pequeñez, para que seamos aliviados por tu misericordia quienes nos humillamos interiormente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


1ª Lectura    Éx 3, 1-8a. 10 13-15


Lectura del libro del Éxodo.

Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. Allí se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza. Al ver que la zarza ardía sin consumirse, Moisés pensó: “Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?”. Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo: “¡Moisés, Moisés!”. “Aquí estoy”, respondió él. Entonces Dios le dijo: “No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa”. Luego siguió diciendo: “Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob”. Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios. El Señor dijo: “Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel. Ahora ve, yo te envío al Faraón para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas”. Moisés dijo a Dios: “Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cuál es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?”. Dios dijo a Moisés: “Yo soy el que soy”. Luego añadió: “Tú hablarás así a los israelitas: ‘Yo soy’ me envió a ustedes”. Y continuó diciendo a Moisés: “Tú hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre, y así será invocado en todos los tiempos futuros”.

Palabra de Dios. 


Comentario

El relato nos muestra un profundo encuentro con Dios de parte de Moisés. Un encuentro que lo lleva a dialogar, y a entrar dentro de sí mismo; que lo induce a encontrar su identidad y su misión y las dificultades que tendrá en esta aventura. Ya dejará de pastorear rebaños, para conducir a un pueblo hacia la libertad.


Salmo Sal 102, 1-4. 6-8. 11


R. El Señor es bondadoso y compasivo.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.

El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos; él mostró sus caminos a Moisés y sus proezas al pueblo de Israel. R.

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen. R.


2ª Lectura    1Cor 10, 1-6. 10-12


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: No deben ignorar que todos nuestros padres fueron guiados por la nube y todos atravesaron el mar; y para todos, la marcha bajo la nube y el paso del mar, fue un bautismo que los unió a Moisés. También todos comieron la misma comida y bebieron la misma bebida espiritual. En efecto, bebían el agua de una roca espiritual que los acompañaba, y esa roca era Cristo. A pesar de esto, muy pocos de ellos fueron agradables a Dios, porque sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto. Todo esto aconteció simbólicamente para ejemplo nuestro, a fin de que no nos dejemos arrastrar por los malos deseos, como lo hicieron nuestros padres. No nos rebelemos contra Dios, como algunos de ellos, por lo cual murieron víctimas del Ángel exterminador. Todo esto les sucedió simbólicamente, y está escrito para que nos sirva de lección a los que vivimos en el tiempo final. Por eso, el que se cree muy seguro, ¡cuídese de no caer!

Palabra de Dios.


Comentario

San Pablo nos alerta, nos advierte, que por el simple hecho de participar y pertenecer a Cristo no tenemos asegurado nada. Todo dependerá del cuidado y responsabilidad con que vivamos nuestra fe. Y ahí está la gran síntesis: “vivir la fe”. No se trata de creer sino de vivir lo que se cree.


Aclamación  Mt 4, 17

“Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”, dice el Señor.


Evangelio     Lc 13, 1-9


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

En cierta ocasión se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. Él les respondió: “¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera”. Les dijo también esta parábola: “Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: ‘Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?’. Pero él respondió: ‘Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás’”.

Palabra del Señor.


Comentario

“Los hechos dolorosos, tanto si son perpetrados por personas que pueden ser señaladas como culpables, como los que suceden por accidente o por causas naturales, no son castigos enviados por Dios como castigos por los pecados. Pero pueden servir como una advertencia de modo que todos saquen la conclusión de que si esto le sucedió a los que no tenían culpa, mucho peor será la suerte del que se empecina en el mal y no se convierte. ¡Por tanto, mientras estén a tiempo, que cambien de vida! (L. H. Rivas, La obra de Lucas, Ed. Ágape).

Oración sobre las ofrendas

Señor, por este sacrificio concédenos que, así como te pedimos que perdones nuestros pecados, perdonemos también nosotros las faltas de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión   Cf. Jn 4, 14

Dice el Señor: “Al que beba del agua que yo le daré, ella se convertirá, para él, en un manantial que brotará hasta la vida eterna”.


Oración después de la comunión

Padre, alimentados en la tierra con el pan del cielo, anticipo de la eterna salvación, te suplicamos que lleves a su plenitud el misterio que se realiza en nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 25 de Marzo de 2019

La Anunciación del Señor.
Solemnidad. Blanco.

Hoy celebramos el día en que Dios anuncia su gran mensaje a la humanidad: Él quiere venir a habitar entre nosotros. La encargada de recibir este gran mensaje es María, una jovencita de la pequeña aldea de Nazaret. María recibe esta palabra de salvación que se hace carne en ella, y es así la gran colaboradora en este plan de redención de toda la humanidad.

Antífona de entrada      Heb 10, 5. 7

El Señor al entrar en el mundo dijo: “Aquí estoy, para hacer, Dios, tu voluntad”.


Oración colecta     

Dios todopoderoso, que has querido que tu Verbo se encarnara en el seno de la Virgen María, concede, a quienes confesamos a nuestro Redentor como verdadero Dios y verdadero hombre, ser dignos de participar de su naturaleza divina. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Is 7, 10-14; 8, 10


Lectura del libro de Isaías.

El Señor habló a Ajaz en estos términos: “Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del abismo, o arriba, en las alturas”. Pero Ajaz respondió: “No lo pediré ni tentaré al Señor”. Isaías dijo: “Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la virgen está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel, que significa ‘Dios con nosotros’”.

Palabra de Dios.


Comentario

La señal de la mujer embarazada es la señal de la salvación. Dios quiere que veamos estos signos para verlo a él, para seguir su plan y para contemplar su amor que quiere salvarnos.


Salmo Sal 39, 7-11

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Tú no quisiste víctima ni oblación, pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, entonces dije: “Aquí estoy”. R.

“En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón”. R.

Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor. R.

No escondí tu justicia dentro de mí, proclamé tu fidelidad y tu salvación, y no oculté a la gran asamblea tu amor y tu fidelidad. R.


2ª Lectura    Heb 10, 4-10


Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Es imposible que la sangre de toros y chivos quite los pecados. Por eso, Cristo, al entrar en el mundo, dijo: “Tú no has querido sacrificios ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo. No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo –como está escrito de mí en el libro de la Ley– para hacer, Dios, tu voluntad”. Él comienza diciendo: “Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios”, a pesar de que están prescritos por la Ley. Y luego añade: “Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad”. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

Palabra de Dios.


Comentario

La frase “aquí estoy, Señor” que se repite tanto en los profetas, como en María y Jesús, es una expresión que marca la decisión de poner la vida en manos de Dios. Por eso son modelos y también nosotros nos unimos a ellos en esta confesión de fe. A veces muy temerosos, otras no tan convencidos y en algunas pocas con mucha fuerza en medio de una gran oscuridad.


Versículo     Jn 1, 14ab

La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria.


Evangelio     Lc 1, 26-38


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo!”. Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: “No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin”. María dijo al Ángel: “¿Cómo puede ser esto, si yo no tengo relación con ningún hombre?”. El Ángel le respondió: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será santo y se lo llamará Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios”. María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor; que se haga en mí según tu Palabra”. Y el Ángel se alejó.

Palabra del Señor.


Comentario

“El acto de fe de María nos recuerda la fe de Abraham, que al comienzo de la antigua alianza creyó en Dios, y se convirtió así en padre de una descendencia numerosa. Al comienzo de la nueva alianza también María, con su fe, ejerce un influjo decisivo en la realización del misterio de la Encarnación, inicio y síntesis de toda la misión redentora de Jesús” (San Juan Pablo II, 3/7/1997).

Oración sobre las ofrendas

Dios todopoderoso, dígnate aceptar los dones de tu Iglesia, y ya que ella reconoce su origen en la encarnación de tu Hijo unigénito, llénala de alegría al celebrar sus misterios en esta solemnidad de la Anunciación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión                    Is 7, 14

Una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emmanuel.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que confirmes en nuestros corazones los misterios de la verdadera fe, para que cuantos confesamos que el Hijo de María es verdadero Dios y verdadero hombre podamos llegar a la alegría eterna por el poder salvador de su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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