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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Domingo 30/04
Lunes 01/05
Martes 02/05
Miércoles 03/05
Jueves 04/05
Viernes 05/05
Domingo 30 de Abril de 2017


Domingo 3° de Pascua

Blanco.


Semana 3ª del Salterio. (San Pío V, papa).


Antífona de entrada          Cf. Sal 65,1-2

Aclame al Señor toda la tierra. Canten la gloria de su nombre. Aleluya.

Oración colecta     

Dios nuestro, que tu pueblo se alegre siempre por la nueva vida recibida, para que, con el gozo de los hijos, aguarde con firme esperanza el día de la resurrección final. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Hech 2, 14. 22-33

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

El día de Pentecostés, Pedro, poniéndose de pie con los Once, levantó a voz y dijo: “Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen, a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles. Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él. En efecto, refiriéndose a él, dijo David: ‘Veía sin cesar al Señor delante de mí, porque él está a mi derecha para que yo no vacile. Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. También mi cuerpo descansará en la esperanza, porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción. Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia’. Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy. Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo se sentaría en su trono. Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción. A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos. Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen”.

Palabra de Dios.

Comentario

“Encontramos aquí el primer anuncio o kerygma. Este kerygma es la predicación que se hace por primera vez al judío o al pagano anunciándole el acontecimiento pascual. Se trata de un anuncio breve, gozoso, por el cual se proclama que Dios ha resucitado a Jesús y, por medio de la pascua, nos ofrece la salvación. Se hace resaltar la trascendencia de Dios y se pone de relieve su acción gratuita y salvadora. A esta primera presentación de la Pascua se responde con la fe” (Félix Casá, El misterio de la vida plena, Ed. Don Bosco).


Sal 15, 1-2. 5. 7-11

R. Señor, me harás conocer el camino de la vida.

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: “Señor, tú eres mi bien”. El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! R.

Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al Señor: Él está a mi lado, nunca vacilaré. R.

Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro: porque no me entregarás a la muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R.

Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R.

2ª Lectura    1Ped 1, 17-21

Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro.

Queridos hermanos: Ya que ustedes llaman Padre a Aquél que, sin hacer acepción de personas, juzga a cada uno según sus obras, vivan en el temor mientras están de paso en este mundo. Ustedes saben que “fueron rescatados” de la vana conducta heredada de sus padres, no con bienes corruptibles, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin mancha y sin defecto, predestinado antes de la creación del mundo y manifestado en los últimos tiempos para bien de ustedes. Por él, ustedes creen en Dios, que lo ha resucitado y lo ha glorificado, de manera que la fe y la esperanza de ustedes estén puestas en Dios.

Palabra de Dios.

Comentario

Sabemos en quien ponemos la esperanza. Creemos en lo que su amor nos tiene destinado. Caminamos en esta tierra con la convicción de que el camino tiene una dirección: vamos al encuentro definitivo con el Padre que, en Jesús, quiere darnos vida eterna.


Aleluya        Cf. Lc 24, 32

Aleluya. Señor Jesús, explícanos las Escrituras. Haz que arda nuestro corazón mientras nos hablas. Aleluya.

Evangelio     Lc 24, 13-35

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El primer día de la semana, dos de los discípulos iban a un pequeño pueblo llamado Emaús, situado a unos diez kilómetros de Jerusalén. En el camino hablaban sobre lo que había ocurrido. Mientras conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió caminando con ellos. Pero algo impedía que sus ojos lo reconocieran. Él les dijo: “¿Qué comentaban por el camino?”. Ellos se detuvieron, con el semblante triste, y uno de ellos, llamado Cleofás, le respondió: “¡Tú eres el único forastero en Jerusalén que ignora lo que pasó en estos días!”. “¿Qué cosa?”, les preguntó. Ellos respondieron: “Lo referente a Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y en palabras delante de Dios y de todo el pueblo, y cómo nuestros sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para ser condenado a muerte y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que fuera él quien librara a Israel. Pero a todo esto ya van tres días que sucedieron estas cosas. Es verdad que algunas mujeres que están con nosotros nos han desconcertado: ellas fueron de madrugada al sepulcro y al no hallar el cuerpo de Jesús, volvieron diciendo que se les habían aparecido unos ángeles, asegurándoles que él está vivo. Algunos de los nuestros fueron al sepulcro y encontraron todo como las mujeres habían dicho. Pero a él no lo vieron”. Jesús les dijo: “¡Hombres duros de entendimiento, cómo les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías soportara esos sufrimientos para entrar en su gloria?”. Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les interpretó en todas las Escrituras lo que se refería a él. Cuando llegaron cerca del pueblo adonde iban, Jesús hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le insistieron: “Quédate con nosotros, porque ya es tarde y el día se acaba”. Él entró y se quedó con ellos. Y estando a la mesa, tomó el pan y pronunció la bendición; luego lo partió y se lo dio. Entonces los ojos de los discípulos se abrieron y lo reconocieron, pero él había desaparecido de su vista. Y se decían: “¿No ardía acaso nuestro corazón, mientras nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?”. En ese mismo momento, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén. Allí encontraron reunidos a los Once y a los demás que estaban con ellos, y estos les dijeron: “Es verdad, ¡el Señor ha resucitado y se apareció a Simón!”. Ellos, por su parte, contaron lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Palabra del Señor.

Comentario

En el camino Jesús relee las Escrituras. Con su interpretación, todos los acontecimientos cobran sentido. Y luego, alrededor de la mesa, figura del banquete del Reino, parte el pan. Por la palabra y por el pan los discípulos creyeron en la presencia de Jesús Resucitado. Por la palabra y por el pan, en cada misa, nos sentamos alrededor de la mesa con Jesús. Él está vivo donde su Palabra hace arder el corazón y donde la alegría del pan se comparte.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, las ofrendas de tu Iglesia desbordante de alegría, y después de haberle concedido el motivo de un gozo tan grande, concédele participar de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Lc 24, 35

Los discípulos reconocieron al Señor Jesús al partir el pan. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, mira con bondad a tu pueblo y, ya que lo has renovado con los sacramentos de la vida eterna, concédele alcanzar la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 01 de Mayo de 2017

Misa a elección:

Feria. Blanco.
San José, obrero. (ML). Blanco.


(Día de los trabajadores).


El evangelio dice que José era un “varón justo”. Esta expresión designaba en el judaísmo a aquel que ajustaba su vida a los preceptos de Dios. A lo largo del Antiguo Testamento, muchos textos hablan del valor del trabajo realizado con honra y con el que se gana el pan dignamente. “El que es perezoso en el trabajo, es hermano del que destruye” (Prov 18, 9). Si José fue un “varón justo”, seguramente su actividad como trabajador artesano fue uno de los modos de encarnar en su vida la voluntad de Dios.

MISA DE LA FERIA

Antífona de entrada        

Resucitó el buen Pastor, que dio la vida por sus ovejas y se entregó a la muerte por su rebaño. Aleluya.

Oración colecta    

Concédenos, Dios todopoderoso, que abandonando lo que viene del pecado, vivamos en comunión con Jesucristo, con quien nos has identificado por los sacramentos pascuales. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.



MISA DE LA MEMORIA DE SAN JOSÉ, OBRERO

Antífona de entrada         Sal 127, 1-2

Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien. Aleluya.

Oración colecta    

Dios nuestro, creador de todas las cosas, que llamas al género humano a colaborar en tu obra creadora, concédenos, por la protección y el ejemplo de san José, realizar plenamente las tareas que nos confías y alcanzar la recompensa prometida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.


MISA DE LA FERIA


Lectura        Hech 6, 8-15

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Esteban, lleno de gracia y de poder, hacía grandes prodigios y signos en el pueblo. Algunos miembros de la sinagoga llamada “De los Libertos”, como también otros, originarios de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, se presentaron para discutir con él. Pero como no encontraban argumentos, frente a la sabiduría y al espíritu que se manifestaba en su palabra, sobornaron a unos hombres para que dijeran que le habían oído blasfemar contra Moisés y contra Dios. Así consiguieron excitar al pueblo, a los ancianos y a los escribas, y llegando de improviso, lo arrestaron y lo llevaron ante el Sanedrín. Entonces presentaron falsos testigos, que declararon: “Este hombre no hace otra cosa que hablar contra este lugar santo y contra la Ley. Nosotros le hemos oído decir que Jesús de Nazaret destruirá este lugar y cambiará las costumbres que nos ha transmitido Moisés”. En ese momento, los que estaban sentados en el Sanedrín tenían los ojos clavados en él y vieron que el rostro de Esteban parecía el de un ángel.

Palabra de Dios.


Comentario

Los jefes religiosos se atemorizaron ante la predicación de Esteban porque les planteaba que no debían conformarse con sus antiguas interpretaciones. La fe en Jesús constantemente es novedad. Esta nos obliga a romper moldes y cuestiona nuestras estructuras, porque lo que procede del Espíritu Santo es dinámico y no queda anquilosado.


Sal 118, 23-24. 26-27. 29-30

R. ¡Feliz el que sigue la ley del Señor!

Aunque los poderosos se confabulen contra mí, yo meditaré tus preceptos. Porque tus prescripciones son todo mi deleite, y tus preceptos, mis consejeros. R.

Te expuse mi conducta y tú me escuchaste: enséñame tus preceptos. Instrúyeme en el camino de tus leyes, y yo meditaré tus maravillas. R.

Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley. Elegí el camino de la verdad, puse tus decretos delante de mí. R.

Aleluya        Mt 4, 4b

Aleluya. El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 22-29

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Después que Jesús alimentó a unos cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el agua. Al día siguiente, la multitud que se había quedado en la otra orilla vio que Jesús no había subido con sus discípulos en la única barca que había allí, sino que ellos habían partido solos. Mientras tanto, unas barcas de Tiberíades atracaron cerca del lugar donde habían comido el pan, después que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la multitud se dio cuenta de que Jesús y sus discípulos no estaban en el lugar donde el Señor había multiplicado los panes, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla, le preguntaron: “Maestro, ¿cuándo llegaste?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que ustedes me buscan, no porque vieron signos, sino porque han comido pan hasta saciarse. Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello”. Ellos le preguntaron: “¿Qué debemos hacer para realizar las obras de Dios?”. Jesús les respondió: “La obra de Dios es que ustedes crean en Aquel que él ha enviado”.

Palabra del Señor.

Comentario

Quienes han comido de los panes buscan a Jesús. Él les exige que se miren a sí mismos y recapaciten: ¿Por qué lo buscan? ¿Pueden mirar más allá de la materialidad del signo y descubrir que en Jesús hay algo más que un alimento perecedero? Es así como Jesús quiere guiarnos para que las señales nos conduzcan a un encuentro auténtico y profundo con él.



MISA DE LA MEMORIA DE SAN JOSÉ, OBRERO


Lectura        Col 3, 14-15. 17. 23-24

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas.

Hermanos: Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias. Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre. Cualquiera que sea su trabajo, háganlo de todo corazón, teniendo en cuenta que es para el Señor y no para los hombres. Sepan que el Señor los recompensará, haciéndolos sus herederos. Ustedes sirven a Cristo, el Señor.

Palabra de Dios.

Sal 89, 2-4. 12-14. 16

R. El Señor haga prosperar la obra de nuestras manos.

Antes que fueran engendradas las montañas, antes que nacieran la tierra y el mundo, desde siempre y para siempre, tú eres Dios. R.

Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: “Vuelvan, seres humanos”. Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.

Enséñanos a calcular nuestros años para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…? Ten compasión de tus servidores. R.

Sácianos enseguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que tu obra se manifieste a tus servidores, y que tu esplendor esté sobre tus hijos. R.

Aleluya        Sal 67, 20

Aleluya. ¡Bendito sea el Señor, el Dios de nuestra salvación! Él carga con nosotros día tras día. Aleluya.

Evangelio     Mt 13, 54-58

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús al llegar a su pueblo, se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal manera, que todos estaban maravillados. “¿De dónde le vienen –decían– esta sabiduría y ese poder de hacer milagros? ¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no es la que llaman María? ¿Y no son parientes suyos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Y acaso no viven entre nosotros todas sus parientas? ¿De dónde le vendrá todo esto?”. Y Jesús era para ellos un motivo de escándalo. Entonces les dijo: “Un profeta es despreciado solamente en su pueblo y en su familia”. Y no hizo allí muchos milagros, a causa de la falta de fe de esa gente.

Palabra del Señor.


MISA DE LA FERIA

Oración sobre las ofrendas       

Lleguen hasta ti, Señor, nuestras oraciones junto con estas ofrendas, para que, purificados por tu gracia, recibamos el sacramento de tu inmensa bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Jn 14, 27

Dice el Señor: “Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo”. Aleluya.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, que nos haces renacer a la vida eterna por la resurrección de Cristo, concédenos que los sacramentos pascuales den fruto abundante en nosotros, e infunde en nuestros corazones la fuerza de este alimento de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.



MISA DE LA MEMORIA DE SAN JOSÉ, OBRERO

Oración sobre las ofrendas       

Señor, fuente de misericordia, mira las ofrendas que te presentamos en la conmemoración de san José, y concédenos, por tu bondad, que sirvan de protección para los que te invocan. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión   cf. Col 3, 17

Todo lo que puedan decir o hacer, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre. Aleluya.

Oración después de la comunión

Saciados con el pan del cielo, te suplicamos, Padre, que, a ejemplo de san José, podamos gozar siempre de tu paz, dando testimonio del amor que infundes en nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Martes 02 de Mayo de 2017

San Atanasio, obispo y doctor de la Iglesia

(MO). Blanco.


Atanasio nació en Alejandría y participó del concilio de Nicea, celebrado en el año 325. Una vez nombrado obispo, su gran tarea pastoral fue proclamar la verdadera fe en medio de la herejía arriana que se desarrollaba en su época. Por su celo y constancia en esto fue llamado “padre de la ortodoxia”. Sufrió persecución y fue desterrado. Se conservan sus obras escritas, de gran valor teológico.

Antífona de entrada         Cf. Eclo 15, 5

El Señor lo colmó del espíritu de sabiduría y de inteligencia, y lo revistió de su gloria, para que anunciara su palabra en medio de la Iglesia. Aleluya.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, que hiciste del obispo san Atanasio un defensor preclaro de la divinidad de tu Hijo, te pedimos que, con su doctrina y protección, crezcamos siempre en tu conocimiento y en tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 7, 51—8, 1a

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

En aquellos días, Esteban decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas: “¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres. ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes, los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron”. Al oír esto, se enfurecieron y rechinaban los dientes contra él. Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. Entonces exclamó: “Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios”. Ellos comenzaron a vociferar y, tapándose los oídos, se precipitaron sobre él como un solo hombre; y arrastrándolo fuera de la ciudad, lo apedrearon. Los testigos se quitaron los mantos, confiándolos a un joven llamado Saulo. Mientras lo apedreaban, Esteban oraba, diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después, poniéndose de rodillas, exclamó en alta voz: “Señor, no les tengas en cuenta este pecado”. Y al decir esto, expiró. Saulo aprobó la muerte de Esteban.

Palabra de Dios.

Comentario

Esteban no puede callar lo que conoce. Aun sabiendo que está ante corazones cerrados a la acción de Dios, él proclama el nombre de Jesús y su grandeza. El rechazo y el odio de sus enemigos lo llevan al martirio. Esteban muere como un auténtico discípulo de Jesús: entregando el espíritu y perdonando a sus enemigos.


Sal 30, 3cd-4. 6. 7b. 8a. 17. 21ab

R. ¡Pongo mi vida en tus manos, Señor!

Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. R.

Yo pongo mi vida en tus manos: Tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. Confío en el Señor. ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! R.

¡Que brille tu rostro sobre tu servidor, sálvame por tu misericordia; al amparo de tu rostro ocultas a tus fieles de las intrigas de los hombres! R.

Aleluya        Jn 6, 35ab

Aleluya. “Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 30-35

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

La gente preguntó a Jesús: “¿Qué signos haces para que veamos y creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: ‘Les dio de comer el pan bajado del cielo’”. Jesús respondió: “Les aseguro que no es Moisés el que les dio el pan del cielo; mi Padre les da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que desciende del cielo y da Vida al mundo”. Ellos le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les respondió: “Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed”.

Palabra del Señor.

Comentario

¿Cuál es la obra que realiza Jesús? Dar vida, vida en abundancia: reuniendo, alimentando y mostrando el camino hacia el Padre. Así lo hizo y lo sigue haciendo hoy, cuando se nos entrega como pan partido.

Oración sobre las ofrendas       

Mira, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de san Atanasio, para que, cuantos conserven la integridad de la fe, alcancen la salvación por el testimonio de la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      1Cor 3, 11

El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo. Aleluya.

Oración después de la comunión

Dios todopoderoso, concede que la divinidad de tu Hijo único, que confesamos firmemente con san Atanasio, nos reanime y proteja siempre por la fuerza de este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 03 de Mayo de 2017

Santos Felipe y Santiago, apóstoles

(F). Rojo.


(Día mundial de la libertad de prensa).


Felipe era de Betsaida, Galilea, y fue uno de los primeros discípulos de Jesús. Él hizo que Natanael conociera a Jesús, intervino en la multiplicación de los panes y los peces y entabló un diálogo con Jesús en la Última Cena. Santiago, llamado el Menor, para diferenciarlo del otro apóstol, Santiago el Mayor, era de Caná de Galilea. San Pablo lo llamaba “el hermano del Señor” (Gál 1, 19).

Antífona de entrada        

Estos son los santos varones a quienes el Señor eligió por su caridad sincera; él les dio la gloría eterna. Aleluya.

Oración colecta    

Dios nuestro, que cada año nos alegras en la fiesta de los santos apóstoles Felipe y Santiago; concédenos, por su intercesión, participar en la pasión y resurrección de tu Hijo unigénito, para que merezcamos contemplarte eternamente. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        1Cor 15, 1-8

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos, les recuerdo el Evangelio que yo les he predicado, que ustedes han recibido y al cual permanecen fieles. Por él son salvados, si lo conservan tal como yo se lo anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano. Les he transmitido, en primer lugar, la enseñanza que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún. Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los apóstoles. Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.

Palabra de Dios.

Comentario

Hemos recibido la buena noticia de la Resurrección de labios de la comunidad cristiana. Esta fidelidad al mensaje recibido se hace fecunda por la transmisión ininterrumpida. Así hizo san Pablo: la recibió de los testigos y él, a su vez, la proclamó a otros. Y también nosotros hoy, cuando anunciamos la Resurrección de Jesucristo, continuamos la tarea evangelizadora de los Apóstoles.


Sal 18, 2-5

R. Resuena su eco por toda la tierra.

El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos: un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. R.

Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco por toda la tierra, y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.

Aleluya        Jn 14, 6. 9

Aleluya. Dice el Señor: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Felipe, el que me ha visto, ha visto al Padre”. Aleluya.

Evangelio     Jn 14, 6-14

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a Tomás: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto”. Felipe le dijo: “Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta”. Jesús le respondió: “Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: ‘Muéstranos al Padre’? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre. Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si ustedes me piden algo en mi nombre, yo lo haré”.

Palabra del Señor.

Comentario

Lo que Jesús dice a Felipe nos lo dice a cada uno de nosotros, sus amigos. Él se nos revela, no se guarda nada. Nos da a conocer la hondura de la comunión de la Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Nos hace entrar en esta relación de puro amor. Pidámosle que cada día haga más clara nuestra visión.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe, Señor, los dones que te presentamos en la fiesta de los apóstoles Felipe y Santiago, y concédenos vivir una religión pura y sincera. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      cf. Jn 14, 8-9

Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta. Felipe, el que me ha visto, ha visto al Padre. Aleluya.

Oración después de la comunión

Purifica, Padre, nuestros corazones por el sacramento recibido, para que, contemplándote en tu Hijo, con los apóstoles Felipe y Santiago merezcamos alcanzar la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 04 de Mayo de 2017


III de Pascua

Blanco.


Antífona de entrada         cf. Éx 15, 1-2

Cantaré al Señor que se ha cubierto de gloria. El Señor es mi fuerza y mi protección, él me salvó. Aleluya.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, concédenos en este tiempo pascual recibir con mayor abundancia la gracia que hemos conocido, para que, liberados de las tinieblas del error, nos adhiramos con mayor firmeza a tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 8, 26-40

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

El Ángel del Señor dijo a Felipe: “Levántate y ve hacia el sur, por el camino que baja de Jerusalén a Gaza: es un camino desierto”. Él se levantó y partió. Un eunuco etíope, ministro del tesoro y alto funcionario de Candace, la reina de Etiopía, había ido en peregrinación a Jerusalén y se volvía, sentado en su carruaje, leyendo al profeta Isaías. El Espíritu dijo a Felipe: “Acércate y camina junto a su carro”. Felipe se acercó y, al oír que leía al profeta Isaías, le preguntó: “¿Comprendes lo que estás leyendo?”. Él respondió: “¿Cómo lo puedo entender, si nadie me lo explica?”. Entonces le pidió a Felipe que subiera y se sentara junto a él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era el siguiente: “Como oveja fue llevado al matadero; y como cordero que no se queja ante el que lo esquila, así él no abrió la boca. En su humillación, le fue negada la justicia. ¿Quién podrá hablar de su descendencia, ya que su vida es arrancada de la tierra?”. El etíope preguntó a Felipe: “Dime, por favor, ¿de quién dice esto el Profeta? ¿De sí mismo o de algún otro?”. Entonces Felipe tomó la palabra y, comenzando por este texto de la Escritura, le anunció la Buena Noticia de Jesús. Siguiendo su camino, llegaron a un lugar donde había agua, y el etíope dijo: “Aquí hay agua, ¿qué me impide ser bautizado?”. Y ordenó que detuvieran el carro; ambos descendieron hasta el agua, y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe, y el etíope no lo vio más, pero seguía gozoso su camino. Felipe se encontró en Azoto, y en todas las ciudades por donde pasaba iba anunciando la Buena Noticia, hasta que llegó a Cesarea.

Palabra de Dios.

Comentario

Es tiempo de salir al camino, al encuentro. Como este eunuco, muchos van buscando sentido a su vida. Tal vez, como él, tengan algún acercamiento al templo y conocen alguna frase de la Biblia, pero su camino aún esté en la incertidumbre y la soledad. Con el bautismo en el nombre de Jesús, surge una vida nueva para el eunuco extranjero, que reemprende, gozoso, su camino.


Sal 65, 8-9. 16-17. 20

R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!

Bendigan, pueblos, a nuestro Dios, hagan oír bien alto su alabanza: Él nos concedió la vida y no dejó que vacilaran nuestros pies. R.

Los que temen al Señor, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí: apenas mi boca clamó hacia él, mi lengua comenzó a alabarlo. R.

Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. ¡Bendigan, pueblos, a nuestro Dios! R.

Aleluya        Jn 6, 51

Aleluya. “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan, vivirá eternamente”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 44-51

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: 'Todos serán instruidos por Dios'. Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. Les aseguro que el que cree tiene Vida eterna. Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo para que aquel que lo coma no muera. Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo".

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús revela cada vez más claramente su misión como enviado del Padre. A partir del pan material, que sustenta esta vida, nos habla de la vida eterna. Esto es lo que el Padre quiere revelarnos en Jesús: que hay resurrección y vida eterna.

Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, que por este santo sacrificio nos concedes participar de tu vida divina: te pedimos que así como hemos conocido tu verdad, vivamos de acuerdo con ella. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      2Cor 5, 15

Cristo murió por todos, a fin de que los que viven, no vivan más para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos. Aleluya.

Oración después de la comunión

Padre, ayuda con bondad a tu pueblo, que has alimentado con los sacramentos celestiales; concédele apartarse del pecado y comenzar una vida nueva. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 05 de Mayo de 2017

III de Pascua

Blanco.


Antífona de entrada         Apoc 5, 12

El Cordero que ha sido inmolado es digno de recibir el poder y la riqueza, la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza. Aleluya.

Oración colecta    

Dios todopoderoso, concede a quienes hemos conocido la gracia de la resurrección del Señor que, por el amor del Espíritu Santo, podamos resurgir a una vida nueva. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Hech 9, 1-20

Lectura de los Hechos de los apóstoles.

Saulo, que respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres. Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”. Él preguntó: “¿Quién eres tú, Señor?”. “Yo soy Jesús, a quien tú persigues”, le respondió la voz. “Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer”. Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber. Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: “¡Ananías!”. Él respondió: “Aquí estoy, Señor”. El Señor le dijo: “Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. Él está orando, y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista”. Ananías respondió: “Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre”. El Señor le respondió: “Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre”. Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: “Saulo, hermano mío, el Señor Jesús –el mismo que se te apareció en el camino– me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo”. En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas. Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios.

Palabra de Dios.

Comentario

Sobre Saulo, el perseguidor, se manifiesta la gracia de Dios de manera intempestiva y fulgurante. Esta presencia lo invade todo y resulta irresistible. Más tarde –ya con su nuevo nombre, Pablo– Saulo habla desde su propia experiencia, sobre la grandeza del amor de Dios, que supera todo pecado.


Sal 116, 1. 2

R. ¡Vayan por el mundo y anuncien el Evangelio!

¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos! R.

Es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. R.

Aleluya        Jn 6, 56

Aleluya. “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Jn 6, 51-59

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún.

Palabra del Señor.

Comentario

Todos queremos una vida en plenitud. Y esto es posible en Jesús. Aunque tengamos nuestras dolencias y flaquezas, físicas y espirituales, sabemos que Jesús, como alimento, nos nutre, sostiene y fortalece. Él vigoriza toda nuestra existencia.

Oración sobre las ofrendas       

Santifica los dones que te presentamos, Señor, y, al aceptar este sacrificio espiritual, conviértenos en ofrenda eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión     

El Crucificado resucitó de entre los muertos, y nos redimió. Aleluya.

Oración después de la comunión

Después de haber recibido los dones pascuales te pedimos humildemente, Señor, que la Eucaristía que tu Hijo nos mandó celebrar en su memoria aumente la caridad en todos nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Liturgia


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