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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Domingo 19/08
Lunes 20/08
Martes 21/08
Domingo 19 de Agosto de 2018
Domingo 20º durante el año
Verde
¡Saludamos a todos los niños en su día y rezamos por cada uno de ellos!

Antífona de entrada          Sal 83, 10-11

Señor, protector nuestro, mira el rostro de tu Ungido, porque vale más un día en tus atrios que mil en otra parte.


Oración colecta     

Dios nuestro, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde en nuestros corazones la ternura de tu amor para que, amándote en todas y sobre todas las cosas, alcancemos tus promesas que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo...

1ª Lectura    Prov 9, 1-6


Lectura del libro de los Proverbios.

La Sabiduría edificó su casa, talló sus siete columnas, inmoló sus víctimas, mezcló su vino, y también preparó su mesa. Ella envió a sus servidoras a proclamar sobre los sitios más altos de la ciudad: “El que sea incauto, que venga aquí”. Y al falto de entendimiento, le dice: “Vengan, coman de mi pan, y beban del vino que yo mezclé. Abandonen la ingenuidad, y vivirán, y sigan derecho por el camino de la inteligencia”.

Palabra de Dios.


Comentario

La sabiduría invita a saborearla. Se trata, por lo tanto, de un saber que se disfruta en la experiencia misma, y va transformando la mentalidad y el discernimiento. Alimentarnos así de la sabiduría nos da vida plena.


Salmo             Sal 33, 2-3. 10-15


R. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!

Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor; que lo oigan los humildes y se alegren. R.

Teman al Señor, todos sus santos, porque nada faltará a los que lo temen. Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

Vengan, hijos, escuchen: voy a enseñarles el temor del Señor. ¿Quién es el hombre que ama la vida y desea gozar de días felices? R.

Guarda tu lengua del mal, y tus labios de palabras mentirosas. Apártate del mal y practica el bien, busca la paz y sigue tras ella. R.


2ª Lectura    Ef 5, 15-20


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Cuiden mucho su conducta y no procedan como necios, sino como personas sensatas que saben aprovechar bien el momento presente, porque estos tiempos son malos. No sean irresponsables, sino traten de saber cuál es la voluntad del Señor. No abusen del vino que lleva al libertinaje; más bien, llénense del Espíritu Santo. Cuando se reúnan, reciten salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y celebrando al Señor de todo corazón. Siempre y por cualquier motivo, den gracias a Dios, nuestro Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.


Comentario

Hay situaciones malas y tristes que nos rodean. No podemos ni debemos negarlas, pero sí podemos elevar la mirada y el corazón. Recitar “salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y celebrando al Señor de todo corazón” es una forma eficaz de mantenernos unidos a Jesús y con él discernir lo mejor para nuestra vida.


Aleluya         Jn 6, 56

Aleluya. “El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio     Jn 6, 51-59


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los judíos: “Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo”. Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él. Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”. Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaúm.

Palabra del Señor.


Comentario

Jesús no nos da cualquier alimento, se nos da él mismo. Él quiere ser nuestro nutriente y nuestro sustento. Alimentándonos de su cuerpo y sangre, nuestra existencia queda transformada y revitalizada. Nutrirnos de él es la sabrosa experiencia que gustamos como anticipo de la Vida Eterna.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta, Señor, nuestra ofrenda, en la cual se realiza un admirable intercambio, para que, al ofrecerte lo que nos diste, podamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 129, 7

En el Señor se encuentra la misericordia y la redención en abundancia.


Oración después de la comunión

Señor y Padre nuestro, unidos a Cristo por este sacramento, imploramos humildemente tu misericordia, para que, hechos semejantes a él en la tierra, merezcamos gozar de su compañía en el cielo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Lunes 20 de Agosto de 2018
San Bernardo, abad
Memoria. Blanco.
“A los 20 años, Bernardo ingresó en la Orden contemplativa del Císter, que tenía pocas vocaciones y comenzaba a extinguirse. Pero a los 25 años se fue con un grupo de compañeros a fundar el monasterio de Claraval. La vida cristiana era allí tan intensa y fervorosa, por el atractivo estímulo de Bernardo, que en su monasterio llegaron a vivir quinientos monjes, y desde allí se fundaron numerosos monasterios. Salía a predicar con una fuerza inagotable y siempre volvía rodeado de un grupo de personas convertidas que querían entregarse a Cristo. Se lo considera el mayor apóstol del siglo XII” (Víctor Manuel Fernández, El evangelio de cada día. Santoral, Ed. San Pablo).

Antífona de entrada         

El Señor colmó a san Bernardo con el espíritu de entendimiento, para servir al pueblo de Dios con abundante doctrina.


Oración colecta     

Dios nuestro, que encendiste al abad san Bernardo con el celo por tu casa e hiciste de él una lámpara que brillaba y ardía en tu Iglesia, concédenos por su intercesión que, animados por ese mismo espíritu, caminemos siempre como hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Ez 24, 15-24


Lectura de la profecía de Ezequiel.

La palabra del Señor me llegó en estos términos: “Hijo de hombre, yo voy a arrebatarte de golpe la delicia de tus ojos, pero tú no te lamentarás, ni llorarás, ni derramarás lágrimas. Suspira en silencio, no hagas ninguna clase de duelo, cíñete el turbante, cálzate con sandalias, no te cubras la barba ni comas pan de duelo”. Yo hablé al pueblo por la mañana, y por la tarde murió mi esposa; y a la mañana siguiente hice lo que se me había ordenado. La gente me dijo: “¿No vas a explicarnos qué significa lo que haces?”. Yo les dije: “La palabra del Señor me llegó en estos términos: Di a la casa de Israel: Así habla el Señor: ‘Yo voy a profanar mi Santuario, el orgullo de su fuerza, la delicia de sus ojos y la esperanza de sus vidas. Los hijos y las hijas que ustedes han dejado, caerán bajo la espada, y ustedes harán lo mismo que yo: no se cubrirán la barba, no comerán el pan de duelo, no se quitarán el turbante de la cabeza ni las sandalias de los pies, no se lamentarán, ni llorarán, sino que se consumirán a causa de sus culpas y gemirán unos con otros. Ezequiel habrá sido para ustedes un presagio: ustedes harán lo mismo que él hizo, y cuando esto suceda sabrán que yo soy el Señor’”.

Palabra de Dios.


Comentario

La desgracia colectiva se anticipa en la muerte de la esposa del profeta. Nuevamente, Ezequiel se convierte en un símbolo vivo para su pueblo y llegará el tiempo de la catástrofe nacional, en el que Jerusalén será invadida y la tierra saqueada. Pero en lugar de los acostumbrados rituales de duelo, lo que el pueblo deberá hacer será reflexionar sobre su conducta y volverse profundamente a Dios.


Salmo             Deut 32, 18-21


R. Despreciaste a la Roca que te engendró.

Despreciaste a la Roca que te engendró, olvidaste al Dios que te hizo nacer. Al ver esto, el Señor se indignó y desechó a sus hijos y a sus hijas. R.

Entonces dijo: Les ocultaré mi rostro, para ver en qué terminan. Porque son una generación perversa, hijos faltos de lealtad. R.

Provocaron mis celos con algo que no es Dios, me irritaron con sus ídolos vanos; yo provocaré sus celos con algo que no es un pueblo, los irritaré con una nación insensata. R.


Aleluya         Mt 5, 3

Aleluya. Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya.


Evangelio     Mt 19, 16-22


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Se acercó un hombre a Jesús y le preguntó: “Maestro, ¿qué obras buenas debo hacer para conseguir la Vida eterna?”. Jesús le dijo: “¿Cómo me preguntas acerca de lo que es bueno? Uno solo es el Bueno. Si quieres entrar en la Vida eterna, cumple los Mandamientos”. “¿Cuáles?”, preguntó el hombre. Jesús le respondió: “No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás a tu padre y a tu madre, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El joven dijo: “Todo esto lo he cumplido: ¿qué me queda por hacer?”. “Si quieres ser perfecto, le dijo Jesús, ve, vende todo lo que tienes y dalo a los pobres: así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se retiró entristecido, porque poseía muchos bienes.

Palabra del Señor.


Comentario

Este joven tenía inquietudes y no se conformaba simplemente con cumplir, sino que buscaba vida en abundancia. La respuesta de Jesús lo desconcertó: para conseguir la Vida no hay que hacer más cosas, sino seguir a Jesús estando libre de todo lastre. De esta libertad, nace la alegría de los discípulos.

Oración sobre las ofrendas        

Te ofrecemos, Señor, este sacramento de la unidad y de la paz en memoria del abad san Bernardo, que brilló por su palabra y sus obras y promovió con firmeza la concordia y la disciplina en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Jn 15, 9

Así como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes, dice el Señor; permanezcan en mi amor.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Dios nuestro, que el alimento recibido en la conmemoración de san Bernardo produzca su fruto en nosotros, para que, fortalecidos por sus ejemplos y siguiendo sus enseñanzas, arda en nosotros el amor por tu Verbo encarnado. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

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Martes 21 de Agosto de 2018
San Pío X, papa
Memoria. Blanco.
Giuseppe Sarto nació el 2 de junio de 1835 en el seno de una familia humilde de Venecia (Italia). Una vez ordenado sacerdote, se desempeñó en muy diversos puestos hasta que fue elegido Papa, tarea para la cual se sentía indigno e incapaz. Allí tomó el nombre de Pío X. Entre sus principales obras, se encuentra la redacción de un catecismo, el impulso para que los niños reciban la comunión y las reformas para enriquecer la liturgia con el canto. El lema de su pontificado fue: “Instaurar todo en Cristo”. Falleció en el año 1914. Saludamos a todos los Catequistas en su día.

Antífona de entrada         

El Señor lo eligió como sumo sacerdote, y abriendo sus tesoros, lo colmó de bienes.


Oración colecta     

Dios nuestro, que para defender la fe católica e instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste de sabiduría divina y de fortaleza apostólica al papa san Pío X; concédenos que, siguiendo sus enseñanzas y ejemplos, alcancemos la recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Ez 28, 1-10


Lectura de la profecía de Ezequiel.

La palabra del Señor me llegó en estos términos: Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: Así habla el Señor: “Tu corazón se llenó de arrogancia y dijiste: ‘Yo soy un dios; estoy sentado en un trono divino, en el corazón de los mares’. ¡Tú, que eres un hombre y no un dios, te has considerado igual a un dios! Sí, eres más sabio que Daniel: ningún secreto te supera. Con tu sabiduría y tu inteligencia, te has hecho una fortuna, acumulaste oro y plata en tus tesoros. Por tu gran habilidad para el comercio fuiste acrecentando tu fortuna, y tu corazón se llenó de arrogancia a causa de tantas riquezas”. Por eso, así habla el Señor: “Porque te has considerado igual a un dios, yo traigo contra ti gente extranjera, las más feroces de las naciones: ellos desenvainarán la espada contra tu bella sabiduría, y profanarán tu esplendor. Te precipitarán en la fosa y morirás de muerte violenta en el corazón de los mares. ¿Te atreverás a decir: ‘Yo soy un dios’, delante de tus verdugos? Serás un hombre, no un dios, en manos de los que te traspasen. Tendrás la muerte de los incircuncisos, en manos de extranjeros, porque yo he hablado”.

Palabra de Dios.


Comentario

La profecía es una advertencia hacia todo aquel que se endiosa a sí mismo o se deja endiosar por los otros. Fortuna, poder, propiedades, todo eso puede llevar a la ficción de creerse invulnerable. Esos “dioses” se derrumbarán con la fragilidad de todo ser humano.


Salmo             Deut 32, 26-28. 30. 35c-36b


R. El Señor hará justicia con su pueblo.

Yo me propuse reducirlos a polvo y borrar su recuerdo de entre los hombres, pero temí que sus enemigos se jactaran, que cayeran en el error. R.

Y dijeran: “Nuestra mano ha prevalecido, no es el Señor el que hizo todo esto”. Porque esa gente ha perdido el juicio y carece de inteligencia. R.

¿Cómo podría uno solo desbandar a mil, y dos, poner en fuga a diez mil, si su Roca no los hubiera vendido y el Señor no los hubiera entregado? R.

Porque está cerca el día de su ruina y ya se precipita el desenlace. Sí, el Señor hará justicia con su pueblo y tendrá compasión de sus servidores. R.


Aleluya         2Cor 8, 9

Aleluya. Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza. Aleluya.


Evangelio     Mt 19, 23-30


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Les aseguro que difícilmente un rico entrará en el Reino de los Cielos. Sí, les repito, es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los Cielos”. Los discípulos quedaron muy sorprendidos al oír esto y dijeron: “Entonces, ¿quién podrá salvarse?”. Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: “Para los hombres esto es imposible, pero para Dios todo es posible”. Pedro, tomando la palabra, dijo: “Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué nos tocará a nosotros?”. Jesús les respondió: “Les aseguro que en la regeneración del mundo, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, que me han seguido, también se sentarán en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y el que a causa de mi Nombre deje casa, hermanos o hermanas, padre, madre, hijos o campos, recibirá cien veces más y obtendrá como herencia la Vida eterna. Muchos de los primeros serán los últimos, y muchos de los últimos serán los primeros”.

Palabra del Señor.


Comentario

Cuando seguimos a Jesús, nuestra riqueza se multiplica. Aunque parezca una paradoja, cualquier renuncia se ve colmada en la bendición que el Señor nos regala. Ya en esta tierra, la fecundidad de la comunidad cristiana nos da hermanos y hermanas, casas donde compartimos lo cotidiano y el gozo de estar viviendo el Reino.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe con bondad, Señor, nuestras ofrendas y concédenos que, dóciles a las enseñanzas del papa san Pío X, celebremos con dignidad estos santos misterios y los recibamos con espíritu de fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Jn 21, 17

Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero.


Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, al celebrar la fiesta de san Pío X te rogamos que, por la eficacia de esta eucaristía, seamos constantes en la fe y vivamos unidos en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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