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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Sábado 23/06
Domingo 24/06
Lunes 25/06
Martes 26/06
Miércoles 27/06
Jueves 28/06
Sábado 23 de Junio de 2018
De la feria. Verde.
Santa María en sábado (ML). Blanco.

Antífona de entrada          Cf. Sal 26, 7. 9

Escucha, Señor, la voz de mi clamor: no me rechaces ni me abandones, Dios, mi salvador, porque tú eres mi refugio.


Oración colecta     

Dios nuestro, fuerza de los que esperan en ti, escucha con bondad nuestras súplicas, ya que sin tu ayuda nada puede la fragilidad humana, y concédenos la gracia de cumplir tus mandamientos para agradarte con nuestras acciones y deseos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de santa María en sábado

Señor Dios, concédenos gozar de la salud del alma y del cuerpo y, por la intercesión de la santísima Virgen María, líbranos de las tristezas de este mundo y danos la eterna alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Crón 24, 17-25


Lectura del segundo libro de las Crónicas.

Después de la muerte de Iehoiadá, los jefes de Judá fueron a postrarse delante del rey, y este se dejó llevar por sus palabras. Entonces abandonaron la Casa del Señor, el Dios de sus padres, y rindieron culto a los postes sagrados y a los ídolos. Por este pecado, se desató la indignación del Señor contra Judá y Jerusalén. Les envió profetas que dieron testimonio contra ellos, para que se convirtieran al Señor, pero no quisieron escucharlos. El espíritu de Dios revistió a Zacarías, hijo del sacerdote Iehoiadá, y este se presentó delante del pueblo y les dijo: “Así habla Dios: ¿Por qué quebrantan los mandamientos del Señor? Así no conseguirán nada. ¡Por haber abandonado al Señor, él los abandonará a ustedes!”. Ellos se confabularon contra él, y por orden del rey lo apedrearon en el atrio de la Casa del Señor. El rey Joás no se acordó de la fidelidad que le había profesado Iehoiadá, padre de Zacarías, e hizo matar a su hijo, el cual exclamó al morir: “¡Que el Señor vea esto y les pida cuenta!”. Al comenzar el año, el ejército de los arameos subió a combatir contra Joás. Invadieron Judá y Jerusalén, ejecutaron a todos los jefes que había en el pueblo, y enviaron el botín al rey de Damasco. Aunque el ejército de Arám había venido con pocos hombres, el Señor entregó en sus manos a un ejército mucho más numeroso, por haberlo abandonado a él, el Dios de sus padres. De esta manera, los arameos hicieron justicia con Joás, y cuando se fueron, lo dejaron gravemente enfermo. Sus servidores tramaron una conspiración contra él para vengar la sangre del hijo del sacerdote Iehoiadá, y lo mataron cuando estaba en su lecho. Así murió, y fue sepultado en la Ciudad de David, pero no en el sepulcro de los reyes.

Palabra de Dios.


Comentario

Ayer leíamos los hechos de violencia que permitieron que Joás, el legítimo heredero de la dinastía davídica, asumiera como rey. Y hoy leemos cómo este rey, influenciado por los nobles, se olvida de Yahvé y se vuelve hacia otros dioses. El redactor interpreta la idolatría como la causa de todos los males que sobrevienen. Una vez rota la alianza con Dios, el rey se enfrenta a profetas y sacerdotes, y el mal cunde en su país.


Salmo Sal 88, 4-5. 29-35

R. El Señor asegura su amor eternamente.

Yo sellé una Alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: “Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones”. R.

Le aseguraré mi amor eternamente, y mi Alianza será estable para él; le daré una descendencia eterna y un trono duradero como el cielo. R.

Si sus hijos abandonan mi enseñanza y no proceden de acuerdo con mis juicios; si profanan mis preceptos y no observan mis mandamientos, castigaré sus rebeldías con la vara y sus culpas, con el látigo. R.

Pero a él no le retiraré mi amor ni desmentiré mi fidelidad; no quebrantaré mi Alianza ni cambiaré lo que salió de mis labios. R.


Aleluya         2Cor 8, 9

Aleluya. Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza. Aleluya.


Evangelio     Mt 6, 24-34


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Dijo Jesús a sus discípulos: “Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero. Por eso les digo: No se inquieten por su vida, pensando qué van a comer o qué van a beber, ni por su cuerpo, pensando con qué se van a vestir. ¿No vale acaso más la vida que la comida y el cuerpo más que el vestido? Miren los pájaros del cielo: ellos no siembran ni cosechan, ni acumulan en graneros y, sin embargo, el Padre que está en el cielo los alimenta. ¿No valen ustedes acaso más que ellos? ¿Quién de ustedes, por mucho que se inquiete, puede añadir un solo instante al tiempo de su vida? ¿Y por qué se inquietan por el vestido? Miren los lirios del campo, cómo van creciendo sin fatigarse ni tejer. Yo les aseguro que ni Salomón, en el esplendor de su gloria, se vistió como uno de ellos. Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, ¡cuánto más hará por ustedes, hombres de poca fe! No se inquieten entonces, diciendo: ‘¿Qué comeremos, qué beberemos, o con qué nos vestiremos?’. Son los paganos los que van detrás de estas cosas. El Padre que está en el cielo sabe bien que ustedes las necesitan. Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se les dará por añadidura. No se inquieten por el día de mañana; el mañana se inquietará por sí mismo. A cada día le basta su aflicción”.

Palabra del Señor.


Comentario

Estas palabras de Jesús son un llamado a la contemplación: abramos los ojos y observemos la vida, con su diversidad y su belleza. La sabiduría creadora lo sostiene todo, especialmente a nosotros. Hagamos nuestro trabajo y ocupémonos de nuestras tareas, que la Providencia divina dispondrá todo para nuestro bien.

Oración sobre las ofrendas        

Señor, que nos alimentas con estos dones, y nos renuevas con tu sacramento, concédenos que nunca nos falte el sustento para el alma y para el cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Jn 17, 11

“Padre santo, cuida en tu nombre a aquellos que me diste, para que sean uno, como nosotros”, dice el Señor.


Oración después de la comunión

Te pedimos Padre, que así como la comunión que hemos recibido es signo de la unión de los creyentes en ti, también se realice la unidad en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Domingo 24 de Junio de 2018
Nacimiento de san Juan Bautista.
Solemnidad. Blanco.

Es algo excepcional en la liturgia católica que dediquemos a un santo justo un domingo, día en que solemos celebrar la resurrección de Jesús. San Juan Bautista tiene esta distinción. Él encarna el ideal profético de la vida coherente y austera. Él supo levantar su voz para despertar a la gente y suscitar en ella la espiritualidad necesaria para percibir el paso del Mesías.

Antífona de entrada          Jn 1, 6-7; Lc 1, 17

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan; vino como testigo para dar testimonio de la luz, y preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.


Oración colecta     

Dios nuestro, que confiaste a san Juan Bautista la misión de preparar para Cristo, el Señor, un pueblo bien dispuesto, concede a tu Iglesia la gracia de la alegría espiritual, y dirige los corazones de los fieles por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Is 49, 1-6


Lectura del libro de Isaías.

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el vientre materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. Él hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. Él me dijo: “Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré”. Pero yo dije: “En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza”. Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el vientre materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. Él dice: “Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”.

Palabra de Dios.


Comentario

Dios describe la misión que tendrá el profeta, quien lo escucha. Ha sido elegido para una tarea que traspasa toda frontera. Su anuncio será luz para todas las naciones, y así la salvación de Dios será conocida en toda la tierra.


Salmo Sal 138, 1-3. 13-15


R. Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.

Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el vientre de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! R.

Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.


2ª Lectura    Hech 13, 22-26


Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En la sinagoga de Antioquía de Pisidia, Pablo decía: “Dios suscitó para nuestros padres como rey a David, de quien dio este testimonio: ‘He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón, que cumplirá siempre mi voluntad’. De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan Bautista había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel; y al final de su carrera, Juan Bautista decía: ‘Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene Aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias’. Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios”.

Palabra de Dios.


Comentario

Los primeros cristianos tenían bien presente la predicación de Juan Bautista. Él, como profeta, nunca se exaltó a sí mismo ni buscó su propio interés, sino que todo lo hizo para encaminar al pueblo hacia el encuentro con el Salvador.


Aleluya         Cf. Lc 1, 76

Aleluya. Tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo; irás delante del Señor preparando sus caminos. Aleluya.


Evangelio     Lc 1, 57-66. 80


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”. Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”. Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados, y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

Palabra del Señor.


Comentario

Juan encarna la vocación profética desde su nacimiento. Su presencia lleva a todos a cuestionarse. Así, este bebé sacude las conciencias y conduce a que cada cual se pregunte por el paso de Dios en su vida. Así actúan los profetas: con sus voces nos indican el camino para encontrarnos con la voluntad de Dios.

Oración sobre las ofrendas        

Te ofrecemos estos dones, Señor, para celebrar dignamente el nacimiento de san Juan Bautista, que anunció la venida y señaló la presencia del Salvador del mundo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.


Antífona de comunión        Cf. Lc 1, 78

Por la entrañable misericordiosa de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto.


Oración después de la comunión

Renovados por el banquete del Cordero celestial, te pedimos, Padre, que tu Iglesia reconozca al autor de la salvación en aquel que fue anunciado por san Juan Bautista, cuyo nacimiento celebramos gozosos. Que vive y reina por los siglos de los siglos.


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Lunes 25 de Junio de 2018
De la feria. Verde.

Antífona de entrada          Cf. Sal 27, 8-9

El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalo, y sé su guía para siempre.


Oración colecta     

Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que en tu providencia nunca abandonas a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Rey 17, 5-8. 13-15. 18


Lectura del segundo libro de los Reyes.

Salmanasar, rey de Asiria, invadió todo el país, subió contra Samaría y la sitió durante tres años. En el noveno año de Oseas, el rey de Asiria conquistó Samaría y deportó a los israelitas a Asiria. Los estableció en Jalaj y sobre el Jabor, río de Gozán, y en las ciudades de Media. Esto sucedió porque los israelitas pecaron contra el Señor, su Dios, que los había hecho subir del país de Egipto, librándolos del poder del Faraón, rey de Egipto, y porque habían venerado a otros dioses. Ellos imitaron las costumbres de las naciones que el Señor había desposeído delante de los israelitas, y las que habían introducido los reyes de Israel. El Señor había advertido solemnemente a Israel y a Judá por medio de todos los profetas y videntes, diciendo: “Vuelvan de su mala conducta y observen mis mandamientos y mis preceptos, conforme a toda la Ley que prescribí a sus padres y que transmití por medio de mis servidores los profetas”. Pero ellos no escucharon, y se obstinaron como sus padres, que no creyeron en el Señor, su Dios. Rechazaron sus preceptos y la alianza que el Señor había hecho con sus padres, sin tener en cuenta sus advertencias. El Señor se irritó tanto contra Israel, que lo arrojó lejos de su presencia. Solo quedó la tribu de Judá.

Palabra de Dios.


Comentario

El reino del norte, Israel, con su capital, Samaria, cayó en manos de los asirios. La desgracia lleva a repensar e interpretar la propia historia. ¿Por qué estamos así? Y, en el centro de esta reflexión, está la fidelidad o infidelidad a la Alianza con Dios, que había dado identidad al pueblo. Los acontecimientos históricos obligan a replantearse cómo actuar para que la Alianza siga viva.

Salmo Sal 59, 3-5. 12-14


R. ¡Sálvanos con tu poder, respóndenos, Señor!

¡Tú nos has rechazado, Señor, nos has deshecho! Estabas irritado: ¡vuélvete a nosotros! Hiciste temblar la tierra, la agrietaste: repara sus grietas, porque se desmorona. R.

Impusiste a tu pueblo una dura prueba, nos hiciste beber un vino embriagador. Tú, Señor, nos has rechazado y ya no sales con nuestro ejército. R.

Danos tu ayuda contra el adversario, porque es inútil el auxilio de los hombres. Con Dios alcanzaremos la victoria y él aplastará a nuestros enemigos. R.


Aleluya         Cf. Heb 4, 12

Aleluya. La Palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Aleluya.


Evangelio     Mt 7, 1-5


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: ‘Deja que te saque la paja de tu ojo’, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

Palabra del Señor.


Comentario

¡Con cuánta rapidez y liviandad se puede juzgar y condenar al prójimo! Y el prejuicio se esparce con rumores y habladurías. Jesús nos ordena salir de todo ese chusmerío y maledicencia y, en primer lugar, en silencio, hacer una introspección para mirarnos a nosotros mismos. Luego la sentencia queda para Dios.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, y concédenos que, purificados por su poder, sea de tu agrado el afecto de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Jn 10, 11. 15

Dice el Señor: “Yo soy el buen Pastor, y doy mi vida por mis ovejas”.


Oración después de la comunión

Renovados con el sagrado Cuerpo y Sangre de tu Hijo, imploramos, Señor, tu clemencia; haz que en la plenitud de la redención alcancemos lo que celebramos en cada eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 26 de Junio de 2018
De la feria. Verde.

Antífona de entrada          Cf. Sal 27, 8-9

El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalo, y sé su guía para siempre.


Oración colecta     

Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que en tu providencia nunca abandonas a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Rey 19, 9-11. 14-21. 31-36


Lectura del segundo libro de los Reyes.

Senaquerib envió de nuevo mensajeros a Ezequías para decirle: “Hablen así a Ezequías, rey de Judá: Que no te engañe tu Dios, en quien confías, haciéndote pensar que Jerusalén no será entregada en manos del rey de Asiria. Tú has oído, seguramente, lo que hicieron los reyes de Asiria a todos los países, al consagrarlos al exterminio total. ¿Y tú te vas a librar?”. Ezequías tomó la carta de la mano de los mensajeros y la leyó. Después subió a la Casa del Señor, la desplegó delante del Señor y oró, diciendo: “Señor de los ejércitos, Dios de Israel, que tienes tu trono sobre los querubines: Tú solo eres el Dios de todos los reinos de la tierra, tú has hecho el cielo y la tierra. Inclina tu oído, Señor, y escucha; abre tus ojos, Señor, y mira. Escucha las palabras que Senaquerib ha mandado decir, para insultar al Dios viviente. Es verdad, Señor, que los reyes de Asiría han arrasado todas las naciones y sus territorios. Ellos han arrojado sus dioses al fuego, porque no son dioses, sino obra de las manos del hombre, nada más que madera y piedra. Por eso los hicieron desaparecer. Pero ahora, Señor, Dios nuestro, ¡sálvanos de su mano, y que todos los reinos de la tierra reconozcan que tú solo, Señor, eres Dios!”. Isaías, hijo de Amós, mandó a decir a Ezequías: “Así habla el Señor, Dios de Israel: Tú me has dirigido una súplica acerca de Senaquerib, rey de Asiria, y yo la he escuchado. Esta es la palabra que el Señor ha pronunciado contra él: Te desprecia, se burla de ti, la virgen hija de Sión; a tus espaldas mueve la cabeza la hija de Jerusalén. Porque de Jerusalén saldrá un resto, y del monte Sión, algunos sobrevivientes. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto. Por eso, así habla el Señor acerca del rey de Asiria: Él no entrará en esta ciudad, ni le lanzará una flecha; no la enfrentará con el escudo, ni le levantará contra ella un terraplén. Se volverá por el mismo camino, sin entrar en esta ciudad ?oráculo del Señor?. Yo protegeré a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi servidor”. Aquella misma noche, el Ángel del Señor salió e hirió en el campamento de los asirios a ciento ochenta y cinco mil hombres. Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, emprendió el regreso y se quedó en Nínive.

Palabra de Dios.


Comentario

Una vez que Asiria ocupó el reino del norte, es decir Israel, el temor se basaba en que aquella hiciera lo mismo con el reino del sur, Judá, y su capital, Jerusalén. Plantada esta amenaza, el rey Ezequías decidió, en primer lugar, presentar su problema ante Dios. Reconoció que sólo la confianza en Dios podía sostenerlo ante un gran peligro. Entonces, la respuesta de Dios llega a través de la presencia del profeta Isaías.


Salmo Sal 47, 2-4. 10-11


R. El Señor afianzó para siempre su Ciudad.

El Señor es grande y digno de alabanza, en la Ciudad de nuestro Dios. Su santa Montaña, la altura más hermosa, es la alegría de toda la tierra. R.

La Montaña de Sión, la Morada de Dios, es la Ciudad del gran Rey: el Señor se manifestó como un baluarte en medio de sus palacios. R.

Nosotros evocamos tu misericordia en medio de tu Templo, Señor. Tu alabanza, lo mismo que tu renombre, llega hasta los confines de la tierra; tu derecha está llena de justicia. R.


Aleluya         Jn 8, 12

Aleluya. “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio     Mt 7, 6. 12-14


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran”.

Palabra del Señor.


Comentario

Queremos entrar en el Reino de Dios. Ese reino es un don y, al mismo tiempo, una exigencia. A él se entra por la puerta estrecha, la puerta que sólo se traspasa con los actos concretos de amor al prójimo.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, y concédenos que, purificados por su poder, sea de tu agrado el afecto de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Jn 10, 11. 15

Dice el Señor: “Yo soy el buen Pastor, y doy mi vida por mis ovejas”.


Oración después de la comunión

Renovados con el sagrado Cuerpo y Sangre de tu Hijo, imploramos, Señor, tu clemencia; haz que en la plenitud de la redención alcancemos lo que celebramos en cada eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 27 de Junio de 2018
De la feria. Verde.
San Cirilo de Alejandría, ob. y dr. de la Iglesia. (ML). Blanco.

Cirilo vivió en la época de las grandes disputas teológicas que hubo dentro de la Iglesia en el siglo V. Contra aquellos que menoscababan las figuras de Cristo y de María, él siempre afirmó la naturaleza divina y humana de Jesús, y defendió la maternidad virginal de María.

Antífona de entrada          Cf. Sal 27, 8-9

El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalo, y sé su guía para siempre.


Oración colecta     

Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que en tu providencia nunca abandonas a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de san Cirilo

Dios nuestro, que hiciste del obispo san Cirilo de Alejandría un invencible defensor de la maternidad divina de la Virgen María, concede a quienes la reconocemos como verdadera Madre de Dios, ser salvados por la encarnación de tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Rey 22, 8. 10-13; 23, 1-3


Lectura del segundo libro de los Reyes.

El sumo sacerdote Jilquías dijo al secretario Safán: “He encontrado el libro de la Ley en la Casa del Señor”. Jilquías entregó el libro a Safán, y este lo leyó. Luego el secretario Safán anunció al rey: “Jilquías, el sacerdote, me ha dado un libro”. Y Safán lo leyó delante del rey. Cuando el rey oyó las palabras del libro de la Ley, rasgó sus vestiduras, y dio esta orden a Jilquías, el sacerdote, a Ajicám, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas, a Safán, el secretario, y a Asaías, el servidor del rey: “Vayan a consultar al Señor por mí, por todo el pueblo y por todo Judá, acerca de las palabras de este libro que ha sido encontrado. Porque es grande el furor del Señor que se ha encendido contra nosotros, ya que nuestros padres no han obedecido a las palabras de este libro y no han obrado conforme a todo lo que está escrito en él”. El rey mandó que se reunieran junto a él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Luego subió a la Casa del Señor, acompañado de todos los hombres de Judá y de todos los habitantes de Jerusalén –los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, desde el más pequeño al más grande–, y les leyó todas las palabras del libro de la Alianza, que había sido hallado en la Casa del Señor. Después, de pie sobre el estrado, el rey selló delante del Señor la alianza que obliga a seguir al Señor y a observar sus mandamientos, sus testimonios y sus preceptos, de todo corazón y con toda el alma, cumpliendo las palabras de esta alianza escritas en aquel libro. Y todo el pueblo se comprometió en la alianza.

Palabra de Dios.


Comentario

Este “libro de la Alianza” es, probablemente, una parte del libro del Deuteronomio. El mensaje que lleva es un llamado a vivir fieles a Yahvé, único Señor. Basado en este principio, el rey llevará adelante una reforma religiosa con el fin de desterrar toda forma de idolatría y hacer que el pueblo viva en el espíritu de los diez mandamientos.


Salmo Sal 118, 33-36. 39-40


R. ¡Muéstrame el camino de tus preceptos, Señor!

Muéstrame, Señor, el camino de tus preceptos, y yo los cumpliré a la perfección. Instrúyeme, para que observe tu ley y la cumpla de todo corazón. R.

Condúceme por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo puesta mi alegría. Inclina mi corazón hacia tus prescripciones y no hacia la codicia. R.

Aparta de mí el oprobio que temo, porque tus juicios son benignos. Yo deseo tus mandamientos: vivifícame por tu justicia. R.


Aleluya         Cf. Jn 15, 4a. 5b

Aleluya. “Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. El que permanece en mí da mucho fruto”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio     Mt 7, 15-20


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán”.

Palabra del Señor.


Comentario

Jesús nos da un criterio sencillo y concreto para discernir quienes son los verdaderos profetas, los que nos encaminan hacia el Reino de Dios. “Por sus frutos los conocerán”. Cuando, aun con las miserias y pecados que todos tenemos, un cristiano es coherente con su predicación y ama al prójimo, podemos dar gracias a Dios de estar ante un profeta que edifica a toda la comunidad.

Oración sobre las ofrendas        

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, y concédenos que, purificados por su poder, sea de tu agrado el afecto de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Jn 10, 11. 15

Dice el Señor: “Yo soy el buen Pastor, y doy mi vida por mis ovejas”.


Oración después de la comunión

Renovados con el sagrado Cuerpo y Sangre de tu Hijo, imploramos, Señor, tu clemencia; haz que en la plenitud de la redención alcancemos lo que celebramos en cada eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 28 de Junio de 2018
San Ireneo, ob. y mr. 
(MO) Rojo.

Ireneo, obispo de Lyon, fue un gran evangelizador de la Galia en tiempos de conflictos y persecuciones. Por su cercanía temporal con la Iglesia primitiva (fue discípulo de Policarpo, a quien, a su vez, se le atribuye haber sido discípulo de Juan), sus escritos son un excelente testimonio de la fe y la vida cristiana de los primeros tiempos. Trabajó por la paz y las buenas relaciones entre las comunidades de Oriente y Occidente. Murió mártir en el año 202.

Antífona de entrada          Mal 2, 6

La doctrina de verdad estaba en su boca y no se encontró maldad en sus labios; caminaba conmigo en paz y rectitud, y apartó a muchos de la iniquidad.


Oración colecta     

Dios nuestro, que diste al obispo san Ireneo la gracia de mantener con firmeza la doctrina de verdad y la paz de la Iglesia, concédenos, por su intercesión, que, renovados en la fe y en la caridad, trabajemos siempre por la unidad y la concordia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         2Rey 24, 8-17


Lectura del segundo libro de los Reyes.

Joaquín tenía dieciocho años cuando comenzó a reinar, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, y era de Jerusalén. Él hizo lo que es malo a los ojos del Señor, tal como lo había hecho su padre. En aquel tiempo, los servidores de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén, y la ciudad quedó sitiada. Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a la ciudad mientras sus servidores la sitiaban, y Joaquín, rey de Judá, se rindió al rey de Babilonia junto con su madre, sus servidores, sus príncipes y sus eunucos. El rey de Babilonia los tomó prisioneros en el año octavo de su reinado. Luego retiró de allí todos los tesoros de la Casa del Señor y los tesoros de la casa del rey, y rompió todos los objetos que Salomón, rey de Judá, había hecho para la Casa del Señor, como lo había anunciado el Señor. Deportó a todo Jerusalén, a todos los jefes y a toda la gente rica –diez mil deportados– además de todos los herreros y cerrajeros: sólo quedó la gente más pobre del país. Deportó a Joaquín a Babilonia; y también llevó deportados de Jerusalén a Babilonia a la madre y a las mujeres del rey, a sus eunucos y a los grandes del país. A todos los guerreros –en número de siete mil– a los herreros y cerrajeros –en número de mil– todos aptos para la guerra, el rey de Babilonia los llevó deportados a su país. El rey de Babilonia designó rey, en lugar de Joaquín, a su tío Matanías, a quien le cambió el nombre por el de Sedecías.

Palabra de Dios.


Comentario

En el año 587 a.C., Nabucodonosor tomó Jerusalén y deportó a la población a Babilonia. Comenzó así un exilio que duró cincuenta años. Lejos de la tierra, sin rey y con su templo destruido, la comunidad exiliada tuvo que replantearse su vida y su fidelidad a Dios. La Alianza no está atada a un espacio geográfico ni a un sistema político, ni siquiera a determinados rituales religiosos. Por eso, al perder todo, el pueblo tendrá que aprender a vivir la Alianza en cualquier contexto y con todo el corazón.


Salmo Sal 78, 13. 8-9


R. ¡Líbranos a causa de tu Nombre, Señor!

Señor, los paganos invadieron tu herencia, profanaron tu santo Templo, hicieron de Jerusalén un montón de ruinas; dieron los cadáveres de tus servidores como pasto a las aves del cielo, y la carne de tus amigos, a las fieras de la tierra. R.

Derramaron su sangre como agua alrededor de Jerusalén, y nadie les daba sepultura. Fuimos el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y la burla de los que nos rodean. ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Estarás enojado para siempre? Arderán tus celos como un fuego? R.

No recuerdes para nuestro mal las culpas de otros tiempos; compadécete pronto de nosotros, porque estamos totalmente abatidos. Ayúdanos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu Nombre; líbranos y perdona nuestros pecados, a causa de tu Nombre. R.


Aleluya         Cf. Jn 14, 23

Aleluya. “El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará e iremos a él”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio     Mt 7, 21-29


+ Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: “No son los que me dicen: ‘Señor, Señor’, los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Muchos me dirán en aquel día: ‘Señor, Señor, ¿acaso no profetizamos en tu Nombre? ¿No expulsamos a los demonios e hicimos muchos milagros en tu Nombre?’. Entonces yo les manifestaré: ‘Jamás los conocí; apártense de mí, ustedes, los que hacen el mal’. Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó, porque estaba construida sobre roca. Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena. Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande”. Cuando Jesús terminó de decir estas palabras, la multitud estaba asombrada de su enseñanza, porque él les enseñaba como quien tiene autoridad y no como sus escribas.

Palabra del Señor.


Comentario

Con el texto de hoy, finalizamos la lectura de todo el Sermón de la Montaña, que abarca los capítulos 5 al 7 del Evangelio de Mateo. “La fuerza conductora que está detrás del Sermón de la Montaña se apoya en la inextricable conexión entre el mensaje y la exigencia, y también entre la exigencia y la promesa. Del mensaje del reino liberador de Dios surge el llamado a una conducta correspondiente por parte de los hombres; y si ellos escuchan la palabra de Jesús, está la promesa cierta de la participación en el Reino que viene” (Rudolf Schnackenburg, Todo es posible para el que cree, Ed. Paulinas).

Oración sobre las ofrendas        

El sacrificio que te ofrecemos con alegría, en la fiesta de san Ireneo te glorifique, Señor, y nos obtenga amar siempre la verdad para conservar íntegra la fe de la Iglesia y afianzar su unidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona       Jn 15, 4-5

Permanezcan en mí, como yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto.


Oración después de la comunión

Padre misericordioso, por estos sagrados misterios, concédenos crecer en la fe para que, así como el obispo san Ireneo la confesó hasta su muerte gloriosa, a nosotros nos justifique la fiel perseverancia en la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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