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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Lunes 16/01
Martes 17/01
Miércoles 18/01
Jueves 19/01
Viernes 20/01
Sábado 21/01
Lunes 16 de Enero de 2017

Misa de la feria

Verde.

Antífona de entrada         cf. Sal 65, 4

Toda la tierra se postra ante ti, Señor, y canta en tu honor, en honor de tu nombre.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas el cielo y la tierra, escucha las súplicas de tu pueblo y concede tu paz a nuestro tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Heb 5, 1-10

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Todo Sumo Sacerdote del culto antiguo es tomado de entre los hombres y puesto para intervenir en favor de los hombres en todo aquello que se refiere al servicio de Dios, a fin de ofrecer dones y sacrificios por los pecados. Él puede mostrarse indulgente con los que pecan por ignorancia y con los descarriados, porque él mismo está sujeto a la debilidad humana. Por eso debe ofrecer sacrificios, no solamente por los pecados del pueblo, sino también por sus propios pecados. Y nadie se arroga esta dignidad, si no es llamado por Dios como lo fue Aarón. Por eso, Cristo no se atribuyó a sí mismo la gloria de ser Sumo Sacerdote, sino que la recibió de aquel que le dijo: “Tú eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy”. Como también dice en otro lugar: “Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”. Él dirigió durante su vida terrena súplicas y plegarias, con fuertes gritos y lágrimas, a aquel que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su humilde sumisión. Y, aunque era Hijo de Dios, aprendió por medio de sus propios sufrimientos qué significa obedecer. De este modo, él alcanzó la perfección y llegó a ser causa de salvación eterna para todos los que le obedecen, porque Dios lo proclamó Sumo Sacerdote según el orden de Melquisedec.

Palabra de Dios.

Comentario

“La capacidad de Cristo glorificado para demostrar compasión por quienes se encuentran en la prueba o en la tentación proviene del hecho de que también él ha pasado por todas estas experiencias humanas. La única diferencia es que Cristo nunca ha pecado. La carta a los Hebreos no teme reconocer que también Cristo, como cualquier hombre, afrontó la prueba y sufrió la tentación de pecar. Pero, a pesar de esto, nunca cedió a la tentación” (F. Manzi, Carta a los Hebreos, DDB).


Sal 109, 1-4

R. ¡Tú eres sacerdote para siempre!

Dijo el Señor a mi señor: “Siéntate a mi derecha, mientras yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies”. R.

El Señor extenderá el poder de tu cetro: “¡Desde Sión domina, en medio de tus enemigos! Tú eres príncipe desde tu nacimiento, con esplendor de santidad; yo mismo te engendré como rocío, desde el seno de la aurora”. R.

El Señor lo ha jurado y no se retractará: “Tú, eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec”. R.

Aleluya        Heb 4, 12

Aleluya. La palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Aleluya.

Evangelio     Mc 2, 18-22

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Jesús: “¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?”. Jesús les respondió: “¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo. Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!”.

Palabra del Señor.

Comentario

“El mundo del ayuno (fariseos, Juan Bautista) es mundo viejo: paño gastado donde ya no pueden ponerse remiendos, odre carcomido que no tiene resistencia para vinos fuertes. ¡Vino nuevo y paño nuevo: eso es el proyecto de Jesús, es el camino que ha ofrecido a publicanos y pecadores, para comer juntos y vivir desde ahora en actitud gozosa de apertura al reino! (Xavier Picasa, Para vivir el Evangelio. Lectura de Marcos, Ed. Verbo Divino).

Oración sobre las ofrendas       

Concédenos, Señor, participar dignamente de estos misterios, pues cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       cf. Sal 22, 5

Tú preparas ante mí una mesa, y mi copa rebosa.

Oración después de la comunión

Infunde en nosotros, Padre, tu espíritu de amor, para que, saciados con el único Pan de vida, permanezcamos unidos en la misma fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 17 de Enero de 2017

San Antonio, abad

(MO). Blanco.


Antonio, nació en el Alto Egipto en el año 251. A los veinte años abandonó todas sus posesiones y se retiró al desierto. El desierto fue para él un lugar de prueba y de lucha, de servicio y de entrega a Dios por la oración y la contemplación. Muchos quisieron seguir su ejemplo, y para ellos redactó una Regla. Se lo considera el fundador de la vida eremítica. Murió a la edad de 105 años.

Antífona de entrada         cf. Sal 91, 13-14

El justo florecerá como la palmera, crecerá como los cedros del Líbano; trasplantado en la casa del Señor, florecerá en los atrios de nuestro Dios.

Oración colecta    

Dios y Señor nuestro, que otorgaste al abad san Antonio la gracia de servirte en el desierto con una vida admirable; concédenos, por su intercesión, que renunciando a nosotros mismos, te amemos siempre y sobre todas las cosas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Heb 6, 10-20

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Dios no es injusto para olvidarse de lo que ustedes han hecho y del amor que tienen por su Nombre, ese amor demostrado en el servicio que han prestado y siguen prestando a los santos. Solamente deseamos que cada uno muestre hasta el final el mismo celo para asegurar el cumplimento de su esperanza. Así, en lugar de dejarse estar perezosamente, imitarán el ejemplo de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas. Porque cuando Dios hizo la promesa a Abraham, como no podía jurar por alguien mayor que él, juro por sí mismo, diciendo: “Sí, yo te colmaré de bendiciones y te daré una descendencia numerosa”. Y por su paciencia, Abraham vio la realización de esta promesa. Los hombres acostumbran a jurar por algo más grande que ellos, y lo que se confirma con un juramento queda fuera de toda discusión. Por eso Dios, queriendo dar a los herederos de la promesa una prueba más clara de que su decisión era irrevocable, la garantizó con un juramento. De esa manera, hay dos realidades irrevocables –la promesa y el juramento– en las que Dios no puede engañarnos. Y gracias a ellas, nosotros, los que acudimos a él, nos sentimos poderosamente estimulados a aferrarnos a la esperanza que se nos ofrece. Esta esperanza que nosotros tenemos es como un ancla del alma, sólida y firme, que penetra más allá del velo, allí mismo donde Jesús entró por nosotros, como precursor, convertido en Sumo Sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec.

Palabra de Dios.

Comentario

El autor nos lleva a contemplar la grandeza y la verdad de Dios. Él no puede mentirnos, y por lo tanto lo que ha prometido lo cumplirá, así como siempre lo ha hecho. Nosotros nos apoyamos en su Palabra, que es nuestra fortaleza.


Sal 110, 1-2. 4-5. 9-10c

R. El Señor se acuerda eternamente de su Alianza.

Doy gracias al Señor de todo corazón, en la reunión y en la asamblea de los justos. Grandes son las obras del Señor: los que las aman desean comprenderlas. R.

Él hizo portentos memorables, el Señor es bondadoso y compasivo. Proveyó de alimento a sus fieles y se acuerda eternamente de su Alianza. R.

Él envió la redención a su pueblo, promulgó su Alianza para siempre: Su Nombre es santo y temible. ¡El Señor es digno de alabanza eternamente! R.

Aleluya        cf. Ef 1, 17-18

Aleluya. El Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestros corazones, para que podamos valorar la esperanza a la que hemos sido llamados. Aleluya.

Evangelio     Mc 2, 23-28

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le dijeron: “¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?”. Él les respondió: “¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?”. Y agregó: “El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús no rompe las leyes como si fuera un mero contestatario, buscando apoyos populares o con poder para captar a los inconformes. Su opción por la necesidad humana es el motivo por el cual entra en conflicto con la Ley.

Oración sobre las ofrendas       

Acepta, Señor, las ofrendas de nuestro servicio que presentamos en tu altar en la conmemoración del abad san Antonio, y concédenos que, libres de las ataduras de este mundo, seas tú nuestra única riqueza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       cf. Mt 19, 21

Dice el Señor: “Si quieres ser perfecto, ve, vende todo lo que tienes, dalo a los pobres y sígueme”.

Oración después de la comunión

Alimentados con el sacramento de la salvación, concédenos, Dios nuestro, superar las insidias del enemigo, como le otorgaste al abad san Antonio la gloriosa victoria sobre el poder de las tinieblas. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Miércoles 18 de Enero de 2017


De la feria

Verde.


Antífona de entrada         cf. Sal 65, 4

Toda la tierra se postra ante ti, Señor, y canta en tu honor, en honor de tu nombre.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas el cielo y la tierra, escucha las súplicas de tu pueblo y concede tu paz a nuestro tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Heb 7, 1-3. 15-17

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Melquisedec, que era rey de Salém, sacerdote de Dios, el Altísimo, salió al encuentro de Abraham cuando éste volvía de derrotar a los reyes y lo bendijo; y Abraham le entregó la décima parte de todo el botín. El nombre de Melquisedec significa, en primer término, “rey de justicia”; y él era, además, rey de Salém, es decir, “rey de paz”. De él no se menciona ni padre ni madre ni antecesores, ni comienzo ni fin de su vida: así, a semejanza del Hijo de Dios, él es sacerdote para siempre. El sacerdote de la Nueva Alianza, a semejanza de Melquisedec, se constituye, no según la disposición de una ley meramente humana, sino según el poder de una vida indestructible. De él se ha atestiguado: “Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec”.

Palabra de Dios.

Comentario

El texto hace referencia a un personaje misterioso del Antiguo Testamento: el rey Melquisedec. Este rey sirve como referencia para considerar que Jesús pertenece a un sacerdocio no hereditario, sino espiritual. De este modo Jesús se diferencia del sacerdocio del Templo, que era una función que se transmitía de padres a hijos.


Sal 109, 1-4

R. ¡Tú eres sacerdote para siempre!

Dijo el Señor a mi Señor: “Siéntate a mi derecha, mientras yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies”. R.

El Señor extenderá el poder de tu cetro: “¡Desde Sión domina en medio de tus enemigos! Tú eres príncipe desde tu nacimiento, con esplendor de santidad; yo mismo te engendré como rocío, desde el seno de la aurora”. R.

El Señor lo ha jurado y no se retractará: “Tú eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec”. R.

Aleluya        cf. Mt 4, 23

Aleluya. Jesús proclamaba la Buena Noticia del Reino y sanaba todas las dolencias de la gente. Aleluya.

Evangelio     Mc 3, 1-6

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús entró en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo sanaba en sábado, con el fin de acusarlo. Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: “Ven y colócate aquí delante”. Y les dijo: “¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?”. Pero ellos callaron. Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: “Extiende tu mano”. Él la extendió y su mano quedó sana. Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él.

Palabra del Señor.

Comentario

El milagro que hace Jesús parece una provocación hacia estos que “estaban al acecho”. Sabiendo Jesús estas intenciones, no dudó en enfrentar el conflicto y atender a este hombre necesitado.

Oración sobre las ofrendas       

Concédenos, Señor, participar dignamente de estos misterios, pues cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       cf. Sal 22, 5

Tú preparas ante mí una mesa, y mi copa rebosa.

O bien:         1Jn 4, 16

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él.

Oración después de la comunión

Infunde en nosotros, Padre, tu espíritu de amor, para que, saciados con el único Pan de vida, permanezcamos unidos en la misma fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 19 de Enero de 2017

De la feria

Verde.


Antífona de entrada         cf. Sal 65, 4

Toda la tierra se postra ante ti, Señor, y canta en tu honor, en honor de tu nombre.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas el cielo y la tierra, escucha las súplicas de tu pueblo y concede tu paz a nuestro tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Heb 7, 25—8, 6

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Jesús puede salvar en forma definitiva a los que se acercan a Dios por su intermedio, ya que vive eternamente para interceder por ellos. Él es el Sumo Sacerdote que necesitábamos: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y elevado por encima del cielo. Él no tiene necesidad, como los otros sumos sacerdotes, de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados, y después por los del pueblo. Esto lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. La Ley, en efecto, establece como sumos sacerdotes a hombres débiles; en cambio, la palabra del juramento –que es posterior a la Ley– establece a un Hijo que llegó a ser perfecto para siempre. Este es el punto capital de lo que estamos diciendo: tenemos un Sumo Sacerdote tan grande que se sentó a la derecha del trono de la Majestad en el cielo. Él es el ministro del Santuario y de la verdadera Morada, erigida no por un hombre, sino por el Señor. Ahora bien, todo Sumo Sacerdote es constituido para presentar ofrendas y sacrificios; de ahí la necesidad de que tenga algo que ofrecer. Si Jesús estuviera en la tierra, no podría ser sacerdote, porque ya hay aquí otros sacerdotes que presentan las ofrendas de acuerdo con la Ley. Pero el culto que ellos celebran es una imagen y una sombra de las realidades celestiales, como Dios advirtió a Moisés cuando éste iba a construir la Morada, diciéndole: “Tienes que hacerlo todo conforme al modelo que te fue mostrado en la montaña”. Pero ahora, Cristo ha recibido un ministerio muy superior, porque es el mediador de una Alianza más excelente, fundada sobre promesas mejores.

Palabra de Dios.

Comentario

El autor marca una gran diferencia entre el sacerdocio del Templo, y el de Jesús. Que el primero tenga que ofrecer sacrificios continuamente indica que es frágil y limitado, mientras que Cristo, al ser el sacerdote eterno, el hijo de Dios, ofrece un único sacrificio, para siempre.


Sal 39, 7-10. 17

R. ¡Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad!

Tú no quisiste víctima ni oblación; me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, entonces dije: “Aquí estoy”. R.

En el libro de la Ley está escrito que tengo que hacer: Yo amo. Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mí corazón. R.

Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea: no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor. R.

Que se alegren y se regocijen en ti todos los que te buscan y digan siempre los que desean tu victoria; “¡Qué grande es el Señor!”. R.

Aleluya        cf. 2Tim 1, 10b

Aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte e hizo brillar la vida, mediante la Buena Noticia. Aleluya.

Evangelio     Mc 3, 7-12

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón. Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara. Porque, como sanaba a muchos todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre él para tocarlo. Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: “¡Tú eres el Hijo de Dios!”. Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús quiere evitar que su poder sobre el mal se torne un espectáculo, y tampoco desea ser un líder populista y demagógico. Por eso, y para evitar cualquier malentendido, no quiere que se difunda lo que hace. Ese “secreto mesiánico” tendrá que revelarse a su debido tiempo.

Oración sobre las ofrendas       

Concédenos, Señor, participar dignamente de estos misterios, pues cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       cf. Sal 22, 5

Tú preparas ante mí una mesa, y mi copa rebosa.

O bien:         1Jn 4, 16

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él.

Oración después de la comunión

Infunde en nosotros, Padre, tu espíritu de amor, para que, saciados con el único Pan de vida, permanezcamos unidos en la misma fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 20 de Enero de 2017

Misa a elección:

Feria. Verde.
San Fabián, papa y mártir. (ML). Rojo.
San Sebastián, mártir. (ML). Rojo.


Fabián era un laico cuando fue elegido Papa. Durante su pontificado impulsa la organización de la Iglesia de Roma, el cuidado por las tumbas de los mártires y la evangelización de las Galias. Murió como mártir durante la persecución del emperador Decio (año 250). 

Sebastián fue un joven soldado romano, amigo del emperador. Sin embargo, ayudaba constantemente a los cristianos y se dedicó también a la tarea misionera, logrando la conversión de varios solados. Cuando el emperador se enteró de su actividad se sintió particularmente traicionado en la familiaridad brindada. La leyenda cuenta que murió atado a un árbol y ejecutado a flechazos. Se recuerda juntos a estos dos mártires ya que sus sepulcros se encuentran en el mismo sitio.

Antífona de entrada         cf. Sal 65, 4

Toda la tierra se postra ante ti, Señor, y canta en tu honor, en honor de tu nombre.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas el cielo y la tierra, escucha las súplicas de tu pueblo y concede tu paz a nuestro tiempo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Fabián

Dios nuestro, gloria de tus sacerdotes, te pedimos, por la intercesión del mártir san Fabián, alcanzar la comunión de la fe y la santidad en el servicio. Por nuestro Señor Jesucristo…

O bien:         de san Sebastián

Concédenos, Padre, el espíritu de fortaleza; e instruidos con el ejemplo admirable del mártir san Sebastián, aprendamos a obedecerte a ti antes que a los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura        Heb 8, 6-13

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Cristo, nuestro Sumo Sacerdote, ha recibido un ministerio sacerdotal superior al de los sacerdotes de Israel, porque es el mediador de una Alianza más excelente, fundada sobre promesas mejores. Porque si la primera Alianza hubiera sido perfecta, no habría sido necesario sustituirla por otra. En cambio, Dios hizo al pueblo este reproche: “Llegarán los días en que haré una Nueva Alianza con la casa de Israel y la casa de Judá, no como aquella que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de Egipto. Ya que ellos no permanecieron fieles a mi Alianza, yo me despreocupé de ellos”, –dice el Señor–. Y esta es la Alianza que estableceré con la casa de Israel después de aquellos días –dice el Señor–: Pondré mis leyes en su conciencia, las grabaré en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán mi Pueblo. Entonces nadie tendrá que instruir a su compatriota ni a su hermano, diciendo: “Conoce al Señor”; porque todos me conocerán, desde el más pequeño al más grande. Porque yo perdonaré sus iniquidades y no me acordaré más de sus pecados”. Al hablar de una Nueva Alianza, Dios declara anticuada la primera, y lo que es viejo y anticuado está a punto de desaparecer.

Palabra de Dios.

Comentario

Reconocemos que somos pueblo de Dios, que él vive en nuestros corazones, que su perdón nos ha llegado y que lo conocemos en lo más íntimo de nuestros corazones y en lo más profundo de nuestra alma. Nuevamente, Dios nos muestra que no nos abandona.


Sal 84, 8. 10-14

R. El Amor y la Verdad se encontrarán.

¡Manifiéstanos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación! Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.

El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo. R.

El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. La Justicia irá delante de él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.

Aleluya        2Cor 5, 19

Aleluya. Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, confiándonos la palabra de la reconciliación. Aleluya.

Evangelio     Mc 3, 13-19

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce, a los que les dio el nombre de Apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios. Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús no llama “por lista”, ni por número, ni por condición social. Jesús llama por el nombre, mirando a la persona, reconociendo lo que hay en cada uno.

Oración sobre las ofrendas       

Concédenos, Señor, participar dignamente de estos misterios, pues cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       cf. Sal 22, 5

Tú preparas ante mí una mesa, y mi copa rebosa.

O bien:         1Jn 4, 16

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene, y hemos creído en él.

Oración después de la comunión

Infunde en nosotros, Padre, tu espíritu de amor, para que, saciados con el único Pan de vida, permanezcamos unidos en la misma fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Sábado 21 de Enero de 2017


Santa Inés, virgen y mártir

(MO). Rojo.

Inés era una jovencita de 12 años que ya había decidido consagrarse totalmente como esposa de Cristo. Por esto se negó a un matrimonio obligado y murió mártir en el año 304. Su culto se extendió muy rápidamente. Su nombre en latín -Agnes- hace un juego de palabras con cordero -en latín agnus-, por lo cual su figura fue asociada a la pureza y simplicidad del cordero. Muchas imágenes la representan con un corderito entre los brazos.

Antífona de entrada        

Feliz santa Inés, virgen, que, negándose a sí misma y tomando la cruz, siguió al Señor, esposo de las vírgenes y príncipe de los mártires.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, que eliges la debilidad del mundo para confundir a los fuertes, concede a quienes celebramos la fiesta de tu mártir santa Inés, imitar su constancia en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura        Heb 9, 1-3. 6-7. 11-14

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: La primera Alianza tenía un ritual para el culto y un santuario terrestre. En él, se instaló un primer recinto, donde estaban el candelabro, la mesa y los panes de la oblación: era el lugar llamado Santo. Luego, detrás del segundo velo había otro recinto, llamado el Santo de los santos. Dentro de este ordenamiento, los sacerdotes entran siempre al primer recinto para celebrar el culto. Pero al segundo, sólo entra una vez al año el Sumo Sacerdote, llevando consigo la sangre que ofrece por sus faltas y las del pueblo. Cristo, en cambio, ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes futuros. Él, a través de una Morada más excelente y perfecta que la antigua –no construida por manos humanas, es decir, no de este mundo creado– entró de una vez por todas en el Santuario, no por la sangre de chivos y terneros, sino por su propia sangre, obteniéndonos así una redención eterna. Porque si la sangre de chivos y toros y la ceniza de ternera, con que se rocía a los que están contaminados por el pecado, los santifica, obteniéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por obra del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para permitirnos tributar culto al Dios viviente!

Palabra de Dios.

Comentario

Jesús se ofreció por nosotros, entregó su sangre y su vida. De esta manera nos hizo entrar a la Gloria misma de Dios, para celebrar allí un culto eterno.


Sal 46, 2-3. 6-9

R. ¡El Señor asciende entre aclamaciones!

Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría; porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra. R.

El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas. Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey. R.

El Señor es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno. El Señor reina sobre las naciones, el Señor se sienta en su trono sagrado. R.

Aleluya        cf. Hech 16, 14b

Aleluya. Señor, toca nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Aleluya.

Evangelio     Mc 3, 20-21

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer. Cuando sus parientes se enteraron, salieron para llevárselo, porque decían: “Es un exaltado”.

Palabra del Señor.

Comentario

Siempre ha sido difícil, y vaya que ahora también lo es, comprender a Jesús. Sin embargo, a pesar de que los más cercanos a él están confundidos, los pobres y sufrientes encuentran en Jesús consuelo y paz. Y ése es el signo más grande de que él no estaba loco.

Oración sobre las ofrendas       

Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de santa Inés, así como quisiste aceptar su glorioso martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión       Apoc 7, 17

El Cordero que está en medio del trono los conducirá hacia los manantiales de agua viva.

Oración después de la comunión

Señor y Dios nuestro, que has querido contar a santa Inés entre tus elegidos por la doble victoria de la virginidad y el martirio, concédenos, por este sacramento, la gracia de superar con valentía todos los males y alcanzar la gloria celestial. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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