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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Domingo 26/03
Lunes 27/03
Martes 28/03
Miércoles 29/03
Jueves 30/03
Viernes 31/03
Domingo 26 de Marzo de 2017

Domingo IV de Cuaresma

Morado o rosado.


Antífona de entrada          cf. Is 66, 10-11

Alégrese, Jerusalén, y que se congreguen cuantos la aman. Compartan su alegría los que estaban tristes, vengan a saciarse con su felicidad.

Oración colecta     

Dios nuestro, que reconcilias maravillosamente al género humano por tu Palabra hecha carne; te pedimos que el pueblo cristiano se disponga a celebrar las próximas fiestas pascuales con una fe viva y una entrega generosa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    1Sam 16, 1b. 5b-7. 10-13a

Lectura del primer libro de Samuel.

El Señor dijo a Samuel: “¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey”. Samuel fue, purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio. Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: “Seguro que el Señor tiene ante él a su ungido”. Pero el Señor dijo a Samuel: “No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón”. Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a Jesé: “El Señor no ha elegido a ninguno de estos”. Entonces Samuel preguntó a Jesé: “¿Están aquí todos los muchachos?”. Él respondió: “Queda todavía el más joven, que ahora está apacentando el rebaño”. Samuel dijo a Jesé: “Manda a buscarlo, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue aquí”. Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: “Levántate y úngelo, porque es este”. Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió sobre David.

Palabra de Dios.

Comentario

Samuel busca a quien será el rey del pueblo. Pero aún lo hace con criterios humanos, buscando al más grande y poderoso. Dios suele mostrarnos que la importancia no está en las fuerzas de los hombres, sino en que él está con nosotros.


Sal 22, 1-6

R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.

2ª Lectura    Ef 5, 8-14

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz. Ahora bien, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad. Sepan discernir lo que agrada al Señor, y no participen de las obras estériles de las tinieblas; al contrario, pónganlas en evidencia. Es verdad que resulta vergonzoso aun mencionar las cosas que esa gente hace ocultamente. Pero cuando se las pone de manifiesto, aparecen iluminadas por la luz, porque todo lo que se pone de manifiesto es luz. Por eso se dice: “Despiértate, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará”.

Palabra de Dios.

Comentario

Hay mucha oscuridad y tiniebla en nosotros, y en el mundo en que vivimos. Eso nos exige que, en lugar de ocultarnos, salgamos a iluminar. Poner luz en tantas situaciones conflictivas, en tantas mentiras, será nuestra responsabilidad.


Aclamación   Jn 8, 12

“Yo soy la luz del mundo, el que me sigue tendrá la luz de la Vida”, dice el Señor.

Evangelio     (Relato largo) Jn 9, 1-41

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos le preguntaron: “Maestro, ¿quién ha pecado, él o sus padres, para que haya nacido ciego?”. “Ni él ni sus padres han pecado –respondió Jesús–; nació así para que se manifiesten en él las obras de Dios. Debemos trabajar en las obras de Aquel que me envió, mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo”. Después que dijo esto, escupió en la tierra, hizo barro con la saliva y lo puso sobre los ojos del ciego, diciéndole: “Ve a lavarte a la piscina de Siloé”, que significa “Enviado”. El ciego fue, se lavó y, al regresar, ya veía. Los vecinos y los que antes lo habían visto mendigar, se preguntaban: “¿No es este el que se sentaba a pedir limosna?”. Unos opinaban: “Es el mismo”. “No –respondían otros–, es uno que se le parece”. Él decía: “Soy realmente yo”. Ellos le dijeron: “¿Cómo se te han abierto los ojos?”. Él respondió: “Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, lo puso sobre mis ojos y me dijo: ‘Ve a lavarte a Siloé’. Yo fui, me lavé y vi”. Ellos le preguntaron: “¿Dónde está?”. Él respondió: “No lo sé”. El que había sido ciego fue llevado ante los fariseos. Era sábado cuando Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos, a su vez, le preguntaron cómo había llegado a ver. Él les respondió: “Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo”. Algunos fariseos decían: “Ese hombre no viene de Dios, porque no observa el sábado”. Otros replicaban: “¿Cómo un pecador puede hacer semejantes signos?”. Y se produjo una división entre ellos. Entonces dijeron nuevamente al ciego: “Y tú, ¿qué dices del que te abrió los ojos?”. El hombre respondió: “Es un profeta”. Sin embargo, los judíos no querían creer que ese hombre había sido ciego y que había llegado a ver, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron: “¿Es este el hijo de ustedes, el que dicen que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?”. Sus padres respondieron: “Sabemos que es nuestro hijo y que nació ciego, pero cómo es que ahora ve y quién le abrió los ojos, no lo sabemos. Pregúntenle a él: tiene edad para responder por su cuenta”. Sus padres dijeron esto por temor a los judíos, que ya se habían puesto de acuerdo para excluir de la sinagoga al que reconociera a Jesús como Mesías. Por esta razón dijeron: “Tiene bastante edad, pregúntenle a él”. Los judíos llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron: “Glorifica a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador”. “Yo no sé si es un pecador –respondió–; lo que sé es que antes yo era ciego y ahora veo”. Ellos le preguntaron: “¿Qué te ha hecho? ¿Cómo te abrió los ojos?”. Él les respondió: “Ya se lo dije y ustedes no me han escuchado. ¿Por qué quieren oírlo de nuevo? ¿También ustedes quieren hacerse discípulos suyos?”. Ellos lo injuriaron y le dijeron: “¡Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés! Sabemos que Dios habló a Moisés, pero no sabemos de dónde es este”. El hombre les respondió: “Esto es lo asombroso: que ustedes no sepan de dónde es, a pesar de que me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, pero sí al que lo honra y cumple su voluntad. Nunca se oyó decir que alguien haya abierto los ojos a un ciego de nacimiento. Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada”. Ellos le respondieron: “Tú naciste lleno de pecado, y ¿quieres darnos lecciones?”. Y lo echaron. Jesús se enteró de que lo habían echado y, al encontrarlo, le preguntó: “¿Crees en el Hijo del hombre?”. Él respondió: “¿Quién es, Señor, para que crea en él?”. Jesús le dijo: “Tú lo has visto: es el que te está hablando”. Entonces él exclamó: “Creo, Señor”, y se postró ante él. Después Jesús agregó: “He venido a este mundo para un juicio: Para que vean los que no ven y queden ciegos los que ven”. Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: “¿Acaso también nosotros somos ciegos?”. Jesús les respondió: “Si ustedes fueran ciegos, no tendrían pecado, pero como dicen: ‘Vemos’, su pecado permanece”.

Palabra del Señor.

Comentario

“Cuando la persona ciega es restituida en su plenitud y en su dignidad, porque salud y dignidad iban juntas en el contexto de pensamiento judío de aquel tiempo, las y los vecinos reaccionaron extrañados y con una profunda ironía. Todo el diálogo revela esa sospecha e incredulidad. Las y los vecinos ponen en duda la nueva identidad de esta persona antes ciega. No pueden creer en la acción sorprendente de Dios que devuelve al ciego a su lugar de dignidad en la sociedad y en la comunidad de fe. El núcleo de este relato está en la actitud de Jesucristo que nos enseña que el rigorismo está en contra de la voluntad de Dios” (Lisandro Orlov, http://pastoralsida.com.ar/paginas_internas/desafios_de_la_palabra/4cuaresma(2008).html).

Oración sobre las ofrendas        

Te presentamos con alegría, Señor, estos dones para la salvación eterna; ayúdanos a celebrarlos con fidelidad y a ofrecerlos dignamente por la redención del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Jn 9, 11. 38

El Señor hizo barro y lo puso sobre mis ojos; entonces fui, me lavé y vi, y creí en Dios.

Oración después de la comunión

Padre, que iluminas a todo hombre que viene a este mundo, te pedimos que alumbres nuestros corazones con el esplendor de tu gracia, para que nuestros pensamientos sean dignos de ti y aprendamos a amarte de todo corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo    

Padre, protege a quienes te suplican, sostén a los débiles y vivifica siempre con tu luz a quienes caminan en las sombras de la muerte; con tu clemencia, apártalos de todo mal y hazlos llegar a la plenitud de tus bienes. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 27 de Marzo de 2017

Lunes IV de Cuaresma

Morado.


Antífona de entrada          cf. Sal 30, 7-8

Yo confío en el Señor. Tu amor será mi gozo y mi alegría porque tú miraste mi aflicción.

Oración colecta     

Señor Dios nuestro, que renuevas al mundo por medio de tus sacramentos, concede a tu Iglesia la ayuda de los auxilios de tu gracia y no la prives de lo que necesita cada día. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Is 65, 17-21

Lectura del libro de Isaías.

Así habla el Señor: Yo voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva. No quedará el recuerdo del pasado ni se lo traerá a la memoria, sino que se regocijarán y se alegrarán para siempre por lo que yo voy a crear: porque voy a crear a Jerusalén para la alegría y a su pueblo para el gozo. Jerusalén será mi alegría, yo estaré gozoso a causa de mi pueblo, y nunca más se escucharán en ella ni llantos ni alaridos. Ya no habrá allí niños que vivan pocos días ni ancianos que no completen sus años, porque el más joven morirá a los cien años y al que no llegue a esa edad se lo tendrá por maldito. Edificarán casas y las habitarán, plantarán viñas y comerán sus frutos.

Palabra de Dios.

Comentario

La alegría del mundo nuevo, que anuncia el profeta, radica en la restauración de la vida y la dignidad humana: ya nadie llorará, porque no habrá motivos para hacerlo; la gente será dueña de su trabajo; la muerte no se adelantará a los más jóvenes, sino que será el final natural de una larga y serena vida. El mundo nuevo lo estamos haciendo. O bien debemos hacerlo, desde el compromiso de vivir el evangelio y generando esos espacios de vida y dignidad.


Sal 29, 2. 4-6. 11-12a. 13b

R. ¡Te glorifico, Señor, porque me libraste!

Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste y no quisiste que mis enemigos se rieran de mí. Tú, Señor, me levantaste del Abismo y me hiciste revivir, cuando estaba entre los que bajan al sepulcro. R.

Canten al Señor sus fieles; den gracias a su santo Nombre, porque su enojo dura un instante, y su bondad, toda la vida: si por la noche se derraman lágrimas, por la mañana renace la alegría. R.

Escucha, Señor, ten piedad de mí; ven a ayudarme, Señor. Tú convertiste mi lamento en júbilo, ¡Señor, Dios mío, te daré gracias eternamente! R.

Versículo     cf. Am 5, 14

Busquen el bien y no el mal, para que tengan vida, y así el Señor estará con ustedes.

Evangelio     Jn 4, 43-54

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús partió hacia Galilea. Él mismo había declarado que un profeta no goza de prestigio en su propio pueblo. Pero cuando llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la Pascua; ellos también, en efecto, habían ido a la fiesta. Y fue otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía su hijo enfermo en Cafarnaún. Cuando supo que Jesús había llegado de Judea y se encontraba en Galilea, fue a verlo y le suplicó que bajara a sanar a su hijo moribundo. Jesús le dijo: “Si no ven signos y prodigios, ustedes no creen”. El funcionario le respondió: “Señor, baja antes que mi hijo se muera”. “Vuelve a tu casa, tu hijo vive”, le dijo Jesús. El hombre creyó en la palabra que Jesús le había dicho y se puso en camino. Mientras descendía, le salieron al encuentro sus servidores y le anunciaron que su hijo vivía. Él les preguntó a qué hora se había sentido mejor. “Ayer, a la una de la tarde, se le fue la fiebre”, le respondieron. El padre recordó que era la misma hora en que Jesús le había dicho: “Tu hijo vive”. Y entonces creyó él y toda su familia. Este fue el segundo signo que hizo Jesús cuando volvió de Judea a Galilea.

Palabra del Señor.

Comentario

El hombre, un funcionario real que probablemente no fuera agradable a sus vecinos, recibe de Jesús una palabra sanadora para su hijo. Pero el relato no se queda ahí: la sanación del hijo llevará a la fe de este hombre y de toda la familia. Porque Jesús no se ata a las “simpatías”, sino que responde a la oración sincera de cualquiera que se acerca a él.

Oración sobre las ofrendas        

Señor, concédenos obtener el fruto de las ofrendas que te presentamos, para que muera en nosotros el antiguo poder del pecado, y nos renovemos con tu vida divina. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Ez 36, 27

Dice el Señor: “Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes”.

Oración después de la comunión

Padre, te pedimos que tus santos misterios, al alimentarnos, renueven nuestra vida cristiana, y al santificarnos, nos conduzcan a la eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo   (Facultativa)

Padre, renueva el alma y el cuerpo de tu pueblo, y da firmeza a los buenos propósitos de quienes están atrapados por su fragilidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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Martes 28 de Marzo de 2017


Martes IV de Cuaresma

Morado.


Antífona de entrada          cf. Is 55, 1

Dice el Señor: “Vengan a beber, ustedes, los que tienen sed; y los que no tengan dinero, vengan y beban con alegría”.

Oración colecta     

Te pedimos, Padre, que las venerables prácticas de este tiempo cuaresmal dispongan el corazón de tus fieles para celebrar dignamente el misterio pascual y anunciar a todos los hombres el mensaje de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Ez 40, 1-3; 47, 1-9. 12

Lectura de la profecía de Ezequiel.

La mano del Señor descendió sobre mí y me llevó a la tierra de Israel. Allí vi a un hombre que por su aspecto parecía de bronce. El hombre me llevó a la entrada de la Casa del Señor y vi que salía agua por debajo del umbral de la Casa, en dirección al oriente, porque la fachada de la Casa miraba hacia el oriente. El agua descendía por debajo del costado derecho de la Casa, al sur del altar. Luego me sacó por el camino de la puerta septentrional, y me hizo dar la vuelta por un camino exterior, hasta la puerta exterior que miraba hacia el oriente. Allí vi que el agua fluía por el costado derecho. Cuando el hombre salió hacia el este, tenía una cuerda en la mano. Midió quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a las rodillas. Midió otros quinientos metros y me hizo caminar a través del agua, que me llegó a la cintura. Luego midió otros quinientos metros, y ya era un torrente que no pude atravesar, porque el agua había crecido: era un agua donde había que nadar, un torrente intransitable. El hombre me dijo: “¿Has visto, hijo de hombre?”, y me hizo volver a la orilla del torrente. Al volver, vi que a la orilla del torrente, de uno y otro lado, había una inmensa arboleda. Entonces me dijo: “Estas aguas fluyen hacia el sector oriental, bajan hasta la estepa y van a desembocar en el Mar. Se las hace salir hasta el Mar, para que sus aguas sean saneadas. Hasta donde llegue el torrente, tendrán vida todos los seres vivientes que se mueven por el suelo y habrá peces en abundancia. Porque cuando esta agua llegue hasta el Mar, sus aguas quedarán saneadas, y habrá vida en todas partes adonde llegue el torrente. Al borde del torrente, sobre sus dos orillas, crecerán árboles frutales de todas las especies. No se marchitarán sus hojas ni se agotarán sus frutos, y todos los meses producirán nuevos frutos, porque el agua sale del Santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de remedio”.

Palabra de Dios.

Comentario

Solo Dios puede purificar y dar vida. El profeta anuncia que todo el cosmos depende de Dios y por lo tanto también el pueblo. Así como las márgenes de un río serán fecundas, también ellos lo serán, porque la pureza de Dios los inundará.


Sal 45, 2-3. 5-6. 8-9

R. ¡El Señor está con nosotros!

El Señor es nuestro refugio y fortaleza, una ayuda siempre pronta en los peligros. Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y las montañas se desplomen hasta el fondo del mar. R.

Los canales del Río alegran la Ciudad de Dios, la más santa Morada del Altísimo. El Señor está en medio de ella: nunca vacilará. Él la socorrerá al despuntar la aurora. R.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob. Vengan a contemplar las obras del Señor, él hace cosas admirables en la tierra. R.

Versículo     Sal 50, 12a. 14a

Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y devuélveme la alegría de tu salvación.

Evangelio     Jn 5, 1-3a. 5-18

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo “Betsata”, que tiene cinco pórticos. Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, lisiados y paralíticos. Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años. Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: “¿Quieres sanarte?”. Él respondió: “Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes”. Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y camina”. En seguida el hombre se sanó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado, y los judíos dijeron entonces al que acababa de ser sanado: “Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla”. Él les respondió: “El que me sanó me dijo: ‘Toma tu camilla y camina’”. Ellos le preguntaron: “¿Quién es ese hombre que te dijo: ‘Toma tu camilla y camina’?”. Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí. Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: “Has sido sanado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía”. El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había sanado. Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado. Él les respondió: “Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo”. Pero para los judíos ésta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús es quien toma la iniciativa: “¿Quieres quedar sano?”. Porque no siempre el Señor está esperando nuestra oración, o peticiones. Muchas veces se adelanta, al ver nuestros dolores, acude en nuestro favor y nos fortalece, nos anima, y nos muestra que su amor está con nosotros.

Oración sobre las ofrendas        

Te ofrecemos, Señor, los dones que tú mismo nos diste; que sean para nosotros prueba de tu providencia en esta vida mortal y alimento eficaz para la inmortalidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Sal 22, 1-2

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. Él me hace descansar en verdes praderas y me conduce a las aguas tranquilas.

Oración después de la comunión

Padre de bondad, purifica nuestros corazones y renuévanos con tus sacramentos, para que también nuestro cuerpo encuentre en ellos la fuerza para la vida presente y el germen de su vida inmortal. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo    (Facultativa)

Dios misericordioso, haz que tu pueblo viva entregado a ti y, por tu clemencia, obtenga siempre lo que necesita. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 29 de Marzo de 2017


Miércoles IV de Cuaresma

Morado.


Antífona de entrada          Sal 68, 14

Mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable; respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad.

Oración colecta     

Padre, que concedes a los justos el premio de sus méritos y el perdón a los pecadores que se arrepienten; ten piedad de quienes te suplicamos, para que la confesión de nuestras culpas nos obtenga tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Is 49, 8-15

Lectura del libro de Isaías.

Así habla el Señor: “En el tiempo favorable, yo te respondí, en el día de la salvación, te socorrí. Yo te formé y te destiné a ser la alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir las herencias devastadas, para decir a los cautivos: ‘¡Salgan!’, y a los que están en las tinieblas: ‘¡Manifiéstense!’. Ellos se apacentarán a lo largo de los caminos, tendrán sus pastizales hasta en las cumbres desiertas. No tendrán hambre, ni sufrirán sed, el viento ardiente y el sol no los dañarán, porque el que se compadece de ellos los guiará y los llevará hasta las vertientes de agua. De todas mis montañas yo haré un camino y mis senderos serán nivelados. Sí, ahí vienen de lejos, unos del norte y del oeste, y otros, del país de Siním. ¡Griten de alegría, cielos, regocíjate, tierra! ¡Montañas, prorrumpan en gritos de alegría, porque el Señor consuela a su Pueblo y se compadece de sus pobres! Sión decía: ‘El Señor me abandonó, mi Señor se ha olvidado de mí’. ¿Se olvida una madre de su criatura, no se compadece del hijo de sus entrañas? ¡Pero aunque ella se olvide, yo no te olvidaré!”.

Palabra de Dios.

Comentario

No es raro que alguna vez se nos cruce este pensamiento “Dios me ha abandonado”. El profeta declara que el pueblo de Dios también lo ha sentido, y esto, paradójicamente, puede ser un camino hacia Dios. Porque compara el amor de Dios con el amor más tierno: el amor de madre. Pues bien, el amor de Dios es infinitamente más grande y tierno que el de una madre. Por eso reposamos en este Dios que nunca nos ha dejado.


Sal 144, 8-9. 13cd-14. 17-18

R. El Señor es bondadoso y compasivo.

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

El Señor es fiel en todas sus palabras y bondadoso en todas sus acciones. El Señor sostiene a los que caen y endereza a los que están encorvados. R.

El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus acciones; está cerca de aquellos que lo invocan, de aquéllos que lo invocan de verdad. R.

Versículo      Jn 11, 25a. 26

Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí no morirá jamás.

Evangelio     Jn 5, 17-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los judíos: “Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo”. Pero para los judíos ésta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre. Entonces Jesús tomó la palabra diciendo: “Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Y le mostrará obras más grandes aún, para que ustedes queden maravillados. Así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que él quiere. Porque el Padre no juzga a nadie: Él ha puesto todo juicio en manos de su Hijo, para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió. Les aseguro que el que escucha mi palabra y cree en Aquel que me ha enviado, tiene Vida eterna y no está sometido al juicio, sino que ya ha pasado de la muerte a la Vida. Les aseguro que la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán. Así como el Padre tiene la vida en sí mismo, del mismo modo ha concedido a su Hijo tener la vida en sí mismo, y le dio autoridad para juzgar porque él es el Hijo del hombre. No se asombren: se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz y saldrán de ellas: los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio. Nada puedo hacer por mí mismo. Yo juzgo de acuerdo con lo que oigo, y mi juicio es justo, porque lo que yo busco no es hacer mi voluntad, sino la de Aquel que me envió”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús no buscaba ser ejecutado, y aun sabiendo que eso podría suceder, no se frenaba en sus discursos y mensajes. Ahora ya no es sólo su obra la que enardece a algunos, sino sus palabras, diciendo que es igual al Padre. Palabra y obra, ambos elementos nos muestras que Jesús llevó hasta el final su compromiso con el Padre.

Oración sobre las ofrendas        

Te pedimos, Señor, que la fuerza de este sacrificio nos purifique de los pecados de la vida pasada, renueve nuestras vidas y nos alcance la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Jn 3, 17

Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

Oración después de la comunión

Después de haber recibido los dones celestiales, te pedimos, Padre, que no sea causa de condenación lo que en tu providencia diste a tus fieles para la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo    (Facultativa)

Padre, protege a tus hijos con tu misericordia, para que, haciendo el bien en este mundo, puedan llegar a ti, que eres el sumo bien. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 30 de Marzo de 2017

Jueves IV de Cuaresma

Morado.


Antífona de entrada          cf. Sal 104, 3-4

Que la alegría llene el corazón de los que buscan al Señor. Busquen al Señor y serán fuertes, busquen siempre su rostro.

Oración colecta     

Imploramos tu misericordia, Señor, y te pedimos que, purificados por la penitencia y por la práctica de las buenas obras, nos mantengamos fieles a tus mandamientos, para llegar bien dispuestos a las fiestas de Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Éx 32, 7-14

Lectura del libro del Éxodo.

El Señor dijo a Moisés: “Baja en seguida, porque tu pueblo, ése que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido. Ellos se han apartado rápidamente del camino que yo les había señalado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: ‘Éste es tu dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto’”. Luego le siguió diciendo: “Ya veo que éste es un pueblo obstinado. Por eso, déjame obrar: mi ira arderá contra ellos y los exterminaré. De ti, en cambio, suscitaré una gran nación”. Pero Moisés trató de aplacar al Señor con estas palabras: “¿Por qué, Señor, arderá tu ira contra tu pueblo, ese pueblo que tú mismo hiciste salir de Egipto con gran firmeza y mano poderosa? ¿Por qué tendrán que decir los egipcios: ‘Él los sacó con la perversa intención de hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra’? Deja de lado tu indignación y arrepiéntete del mal que quieres infligir a tu pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, a quienes juraste por ti mismo diciendo: ‘Yo multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y les daré toda esta tierra de la que hablé, para que la tengan siempre como herencia’”. Y el Señor se arrepintió del mal con que había amenazado a su pueblo.

Palabra de Dios.

Comentario

Moisés es un gran intercesor del pueblo. En esta oración le pide a Dios que demuestre ante todos que él ha elegido a este pueblo. Y si lo ha elegido ¿lo abandonará en su pecado? Seguramente que no. Moisés apela a la primera decisión de Dios. Y Dios no puede contradecirse ni volverse atrás.


Sal 105, 19-23

R. ¡Acuérdate de tus promesas, Señor!

En Horeb se fabricaron un ternero, adoraron una estatua de metal fundido: así cambiaron su Gloria por la imagen de un toro que come pasto. R.

Olvidaron a Dios, que los había salvado y había hecho prodigios en Egipto, maravillas en la tierra de Cam y portentos junto al Mar Rojo. R.

El Señor amenazó con destruirlos, pero Moisés, su elegido, se mantuvo firme en la brecha para aplacar su enojo destructor. R.

Versículo     Jn 3, 16

Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único; para que todo el que crea en él tenga Vida eterna.

Evangelio     Jn 5, 31-47

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús dijo a los judíos: “Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría. Pero hay otro que da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero. Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes. Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro, y su palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que él envió. Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí, y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida. Mi gloria no viene de los hombres. Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes. He venido en nombre de mi Padre´, y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ese sí lo van a recibir. ¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que viene del único Dios? No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza. Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí. Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús acusa a estos hombres de que, a pesar de estudiar y conocer las Escrituras, no son capaces de encontrar en ellas las Palabras de Dios. Una acusación que nos llega a cada uno de nosotros, que leemos, meditamos o estudiamos los textos sagrados.

Oración sobre las ofrendas        

Dios todopoderoso, concédenos que la ofrenda de este sacrificio fortalezca nuestra debilidad y nos defienda de todos los males. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        cf. Jer 31, 33

Dice el Señor: “Infundiré el amor de mi ley y la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo”.

Oración después de la comunión

Que esta comunión, Padre, nos purifique de todas nuestras culpas, y así nos alegremos con tu ayuda quienes estamos agobiados por el peso de nuestra conciencia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo   (Facultativa)

Dios nuestro, protector de los que esperan en ti, bendice, salva y custodia a tu pueblo; guíalo, para que, libre del pecado y de toda tentación, persevere siempre en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 31 de Marzo de 2017

Viernes IV de Cuaresma

Morado.

(Día penitencial, abstinencia).


(Día del comportamiento humano).


Antífona de entrada          Sal 53, 3-4

Dios mío, sálvame por tu nombre, defiéndeme con tu poder. Dios mío, escucha mi súplica, presta atención a las palabras de mi boca.

Oración colecta     

Señor Dios nuestro, que has preparado remedios abundantes para nuestra fragilidad, concédenos experimentar tu salvación con alegría y manifestarla con una vida santa. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Sab 2, 1a. 12-22

Lectura del libro de la Sabiduría.

Los impíos dicen entre sí, razonando equivocadamente: “Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. Él se gloría de poseer el conocimiento de Dios y se llama a sí mismo hijo del Señor. Es un vivo reproche contra nuestra manera de pensar y su sola presencia nos resulta insoportable, porque lleva una vida distinta de los demás y va por caminos muy diferentes. Nos considera como algo viciado y se aparta de nuestros caminos como de las inmundicias. Él proclama dichosa la suerte final de los justos y se jacta de tener por padre a Dios. Veamos si sus palabras son verdaderas y comprobemos lo que le pasará al final. Porque si el justo es hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos de sus enemigos. Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia. Condenémoslo a una muerte infame, ya que él asegura que Dios lo visitará”. Así razonan ellos, pero se equivocan, porque su malicia los ha enceguecido. No conocen los secretos de Dios, no esperan retribución por la santidad ni valoran la recompensa de las almas puras.

Palabra de Dios.

Comentario

El sabio nos transmite una situación corriente, que vemos a diario: la difamación y persecución del justo, porque su vida pone en evidencia la maldad de ellos. Cuando nos enfrentamos a situaciones similares debemos recordar este texto, que termina diciendo que estos malos no esperan el premio de Dios, algo que sí le ha de llegar a quienes tienen una vida recta.


Sal 33, 17-21. 23

R. El Señor está cerca del que sufre.

El Señor rechaza a los que hacen el mal para borrar su recuerdo de la tierra. Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. R.

El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos. El justo padece muchos males, pero el Señor lo libra de ellos. R.

Él cuida todos sus huesos, no se quebrará ni uno solo. Pero el Señor rescata a sus servidores, y los que se refugian en él no serán castigados. R.

Versículo     Mt 4, 4b

El hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Evangelio     Jn 7, 1-2. 10. 14. 25-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Chozas. Cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver. Promediaba ya la celebración de la fiesta, cuando Jesús subió al Templo y comenzó a enseñar. Algunos de Jerusalén decían: “¿No es éste Aquel a quien querían matar? ¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde es éste; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es”. Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: “¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen. Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió”. Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora.

Palabra del Señor.

Comentario

“Una vez más, la gente ‘sabe’; creen saber quién es Jesús. Conocen muy bien su caso. No hay en él ningún misterio. No lo ha habido nunca. La respuesta de Jesús es irónica. Su origen real es distinto: es el Padre el que lo ha enviado de verdad. Pero tampoco conocen al Padre. Sólo Jesús tiene el conocimiento de aquel que lo ha enviado” (Annie Jaubert, El evangelio según san Juan, Ed. Verbo Divino).

Oración sobre las ofrendas        

Dios todopoderoso, te pedimos que, purificados por tu inmenso poder, este sacrificio que celebramos nos haga llegar hasta ti interiormente limpios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión        Ef 1, 7

En Cristo hemos sido redimidos por su Sangre y hemos recibido el perdón de los pecados, según la riqueza de su gracia.

Oración después de la comunión

Concédenos, Padre, que así como pasamos de lo antiguo a lo nuevo, renunciando al pecado, recibamos en nuestro corazón la vida de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Oración sobre el pueblo   (Facultativa)

Dirige tu mirada sobre tus servidores, Señor, y protege bondadosamente con tu auxilio celestial a quienes confían en tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


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