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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Domingo 22/10
Lunes 23/10
Martes 24/10
Miércoles 25/10
Jueves 26/10
Viernes 27/10
Domingo 22 de Octubre de 2017

29° domingo durante el año

Verde.

Semana I para el Salterio.


(San Juan Pablo II, papa).


Antífona de entrada         Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: Inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa voluntad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Is 45, 1. 4-6

Lectura del libro de Isaías.

Así habla el Señor a su ungido, a Ciro, a quien tomé de la mano derecha, para someter ante él a las naciones y desarmar a los reyes, para abrir ante él las puertas de las ciudades, de manera que no puedan cerrarse. Por amor a Jacob, mi servidor, y a Israel, mi elegido, yo te llamé por tu nombre, te di un título insigne, sin que tú me conocieras. Yo soy el Señor, y no hay otro, no hay ningún Dios fuera de mí. Yo te hice empuñar las armas, sin que tú me conocieras, para que se conozca, desde el Oriente y el Occidente, que no hay nada fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.

Palabra de Dios.

Comentario

Estas palabras van dirigidas al Ungido, el que debía reinar. Y en este anuncio, se le recuerda que sólo Dios está por encima de todo y de todos. No hay ningún otro dios, y esto no se refiere solamente a los dioses de las religiones paganas, sino que también es una advertencia para no caer en la idolatría del poder o del dinero.


Sal 95, 1. 3-5. 7-10ac

R. Aclamen la gloria y el poder del Señor.

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el cielo. R.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor; aclamen la gloria del nombre del Señor. Entren en sus atrios trayendo una ofrenda. R.

Adoren al Señor al manifestarse su santidad: ¡Que toda la tierra tiemble ante él! Digan entre las naciones: “¡El Señor reina! El Señor juzgará a los pueblos con rectitud”. R.

2ª Lectura    1Tes 1, 1-5b

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica.

Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica, que está unida a Dios Padre y al Señor Jesucristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz. Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones, y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia. Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han sido elegidos. Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó hasta ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de poder, de la acción del Espíritu Santo y de toda clase de dones.

Palabra de Dios.

Comentario

¡Qué hermoso que el evangelizador tenga tan buenas palabras de gratitud hacia aquellos que recibieron el mensaje! En la fe común, ya no hay diferencia entre evangelizador y evangelizado, sino que todos comparten la misma comunión de vida. Esto es lo que llenaba de gozo a san Pablo: verificar que las iglesias crecían en la fe, esperanza y caridad.


Aleluya        Flp 2, 15-16

Aleluya. Ustedes brillan como rayos de luz en el mundo, mostrando la Palabra de Vida. Aleluya.

Evangelio     Mt 22, 15-21

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Los fariseos se reunieron para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al Cesar o no?”. Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: “Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto”. Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: “¿De quién es esta figura y esta inscripción?”. Le respondieron: “Del Cesar”. Jesús les dijo: “Den al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios, lo que es de Dios”.

Palabra del Señor.

Comentario

Los fariseos, defensores de la tradición judía, no eran amigos de los herodianos, que aceptaban la ocupación romana. Sin embargo, estos dos grupos antagónicos actúan juntos para ponerle a Jesús una prueba que pareciera no tener salida. Jesús, que los conoce, responde hábilmente. Y con esto nos obliga también a nosotros a plantearnos, en nuestra vida, qué cosas son “del Cesar” y cuáles de Dios. Más aún, es para plantearnos no solamente a quién le damos algo –tributo, honor, tiempo, dedicación– sino en manos de quién confiamos nuestra vida. En definitiva, esta disyuntiva que le plantearon a Jesús, nos previene para que no endiosemos a ningún césar ni a ninguna moneda.

Oración sobre las ofrendas       

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Sal 32, 18-19

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

O bien:         Mc 10, 45

El Hijo del hombre vino para dar su vida en rescate por una multitud.

Oración después de la comunión

Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 23 de Octubre de 2017

Misa a elección:

Feria. Verde
San Juan de Capistrano, presbítero. (ML). Blanco.


Juan nació en Nápoles (Italia), era un abogado de éxito que llegó a ocupar el cargo de gobernador de Capistrano. Abandonó todo eso y, en el año 1416, hizo su profesión religiosa como franciscano. Fue un gran predicador frente a las multitudes y, a la vez, un ferviente reformador dentro de su congregación. Es un modelo de misionero itinerante. Dejó también numerosos escritos teológicos y más de setecientas cartas.

Antífona de entrada         Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: Inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa voluntad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo...

O bien:         de san Juan de Capistrano

Dios nuestro, que elegiste a san Juan de Capistrano para confortar a tus fieles en la adversidad, te pedimos que nos mantengas bajo tu protección y conserves siempre en paz a tu Iglesia. Por nuestro Señor Jesucristo...

Lectura        Rom 4, 20-25

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Abraham no dudó de la promesa de Dios, por falta de fe, sino al contrario, fortalecido por esa fe, glorificó a Dios, plenamente convencido de que Dios tiene poder para cumplir lo que promete. Por eso, la fe le fue tenida en cuenta para su justificación. Pero cuando dice la Escritura: “Dios tuvo en cuenta su fe”, no se refiere únicamente a Abraham, sino también a nosotros, que tenemos fe en Aquel que resucitó a nuestro Señor Jesús, el cual fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.

Palabra de Dios.

Comentario

Abraham, a sus setenta y cinco años, creyó en las promesas de Dios que parecían imposibles: una tierra, un nuevo pueblo y una descendencia. Nosotros hemos recibido una gran promesa que no concluye en esta tierra ni en los vínculos familiares, sino que nos encamina a la patria celestial y a la plenitud de nuestra condición de hijos e hijas, al modo de Jesucristo. Creemos en Dios, Señor de la Vida, que en Jesucristo nos ha manifestado su gran amor.


(Sal) Lc 1, 69-75

R. ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel!

Nos ha dado un poderoso Salvador en la casa de David, su servidor, como lo había anunciado mucho tiempo antes por boca de sus santos profetas. R.

Para salvarnos de nuestros enemigos y de las manos de todos los que nos odian. Así tuvo misericordia de nuestros padres y se acordó de su santa Alianza. R.

Del juramento que hizo a nuestro padre Abraham de concedernos que, libres de temor, arrancados de las manos de nuestros enemigos, lo sirvamos en santidad y justicia bajo su mirada, durante toda nuestra vida. R.

Aleluya        Mt 5, 3

Aleluya. Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos. Aleluya.

Evangelio     Lc 12, 13-21

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Uno de la multitud dijo a Jesús: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Jesús le respondió: “Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?”. Después les dijo: “Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas”. Les dijo entonces una parábola: “Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: “¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha”. Después pensó: “Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida”. Pero Dios le dijo: “Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?”. Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios”.

Palabra del Señor.

Comentario

El hombre rico de la parábola se convirtió en un idólatra. Sus posesiones se volvieron la única razón de ser de su vida, y se encerró en eso. No había lugar para Dios ni para los otros. ¡Qué tristeza, una vida así!

Oración sobre las ofrendas       

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Sal 32, 18-19

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

O bien:         Mc 10, 45

El Hijo del hombre vino para dar su vida en rescate por una multitud.

Oración después de la comunión

Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Martes 24 de Octubre de 2017

Misa a elección:

Feria. Verde.
San Antonio María Claret, obispo. (ML). Blanco.


(Día de las Naciones Unidas).


Antonio nació en un pueblito de Barcelona (España) y trabajó en el taller de su familia hasta que ingresó al seminario. Ya ordenado sacerdote, se dedicó a la predicación de misiones parroquiales, para lo cual recorrió toda Cataluña a pie y a caballo. Redactó e imprimió más de ciento cincuenta obras entre folletos, libros, manuales, para instruir en la fe al pueblo de Dios. En el año 1849 fundó la congregación de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María (Claretianos), que están presentes hoy en numerosos países.

Antífona de entrada         Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: Inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa voluntad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Antonio María Claret

Dios nuestro, que fortaleciste al obispo san Antonio María con admirable caridad y paciencia, para evangelizar a los pueblos, concédenos, por su intercesión, la gracia de buscar lo que te agrada y trabajar incansablemente en ganar para Cristo a los hermanos. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Rom 5, 12. 15b. 17-21

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Porque si la falta de uno solo provocó la muerte de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos. En efecto, si por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán por medio de un solo hombre, Jesucristo, aquellos que han recibido abundantemente la gracia y el don de la justicia. Por consiguiente, así como la falta de uno solo causó la condenación de todos, también el acto de justicia de uno solo producirá para todos los hombres la justificación que conduce a la Vida. Y de la misma manera que por la desobediencia de un solo hombre, todos se convirtieron en pecadores, también por la obediencia de uno solo, todos se convertirán en justos. Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. Porque así como el pecado reinó produciendo la muerte, también la gracia reinará por medio de la justicia para la Vida eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

“El pecado: san Pablo utiliza aquí el singular. Presenta el pecado (y también la muerte) de forma personificada, como si se tratara no de actos más o menos aislados del ser humano, sino de una potencia maléfica, una fuerza hostil a Dios y a su reinado, que ha hecho irrupción en la vida de los seres humanos y los ha sometido a esclavitud” (comentario de la Biblia Hispanoamericana).


Sal 39, 7-10. 17

R. ¡Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad!

Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, entonces dije: “Aquí estoy”. R.

“En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu Ley está en mi corazón”. R.

Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor. R.

Que se alegren y se regocijen en ti todos los que te buscan y digan siempre los que desean tu victoria: “¡Qué grande es el Señor!”. R.

Aleluya        Lc 21, 36

Aleluya. Estén prevenidos y oren incesantemente. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre. Aleluya.

Evangelio     Lc 12, 35-38

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: Estén preparados, ceñidas las vestiduras y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos. ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!

Palabra del Señor.

Comentario

Encontramos aquí una bienaventuranza para los de corazón atento: “¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada!”. Así nos exhorta Jesús a mantener la actitud de espera y a no dejar de confiar en que él vendrá. Y así, sabiendo que vendrá glorioso al final de los tiempos, también estaremos atentos y despiertos en cada ocasión en que él venga a nosotros, especialmente en los hermanos más pobres.

Oración sobre las ofrendas       

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Sal 32, 18-19

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

O bien:         Mc 10, 45

El Hijo del hombre vino para dar su vida en rescate por una multitud.

Oración después de la comunión

Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 25 de Octubre de 2017

De la feria

Verde.


Antífona de entrada         Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: Inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa voluntad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Rom 6, 12-18

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: No permitan que el pecado reine en sus cuerpos mortales, obedeciendo a sus malos deseos. Ni hagan de sus miembros instrumentos de injusticia al servicio del pecado, sino ofrézcanse ustedes mismos a Dios, como quienes han pasado de la muerte a la Vida, y hagan de sus miembros instrumentos de justicia al servicio de Dios. Que el pecado no tenga más dominio sobre ustedes, ya que no están sometidos a la Ley, sino a la gracia. ¿Entonces qué? ¿Vamos a pecar porque no estamos sometidos a la Ley sino a la gracia? ¡De ninguna manera! ¿No saben que al someterse a alguien como esclavos para obedecerle, se hacen esclavos de aquel a quien obedecen, sea del pecado, que conduce a la muerte, sea de la obediencia que conduce a la justicia? Pero gracias a Dios, ustedes, después de haber sido esclavos del pecado, han obedecido de corazón a la regla de doctrina, a la cual fueron confiados, y ahora, liberados del pecado, han llegado a ser servidores de la justicia.

Palabra de Dios.

Comentario

La libertad es un anhelo que está siempre en el corazón de las personas. Para quienes hemos sido bautizados en el nombre de Jesús, la libertad es también una gracia. El Espíritu Santo obra en nosotros para que no seamos esclavos del pecado, el egoísmo y la fuerza del mal. Por eso, esta libertad produce inmenso gozo y comunión con los hermanos.


Sal 123, 1-8

R. Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor.

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte cuando los hombres se alzaron contra nosotros, nos habrían devorado vivos, cuando ardió su furor contra nosotros. R.

Las aguas nos habrían inundado, un torrente nos habría sumergido, nos habrían sumergido las aguas turbulentas. ¡Bendito sea el Señor, que no nos entregó como presa de sus dientes! R.

Nuestra vida se salvó como un pájaro de la trampa del cazador: la trampa se rompió y nosotros escapamos. Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R.

Aleluya        Mt 24, 42. 44

Aleluya. Estén prevenidos y preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada. Aleluya.

Evangelio     Lc 12, 39-48

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: “Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada”. Pedro preguntó entonces: “Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?”. El Señor le dijo: “¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: ‘Mi señor tardará en llegar’, y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto recibirá un castigo severo. Pero aquel que, sin saberlo, se hizo también culpable será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho se le reclamará mucho más”.

Palabra del Señor.

Comentario

Otra bienaventuranza, esta vez dirigida a quienes tienen alguna responsabilidad especial en la comunidad: “¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!”. Feliz el que sabe estar al frente de un grupo sin apropiárselo, sin manejarlo a su antojo, sin aprovecharse de las personas ni ejercer violencia. Ese es un buen administrador de las cosas del Señor.

Oración sobre las ofrendas       

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Sal 32, 18-19

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

O bien:         Mc 10, 45

El Hijo del hombre vino para dar su vida en rescate por una multitud.

Oración después de la comunión

Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 26 de Octubre de 2017

De la feria

Verde.


Antífona de entrada         Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: Inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa voluntad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Rom 6, 19-23

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Voy a hablarles de una manera humana, teniendo en cuenta la debilidad natural de ustedes. Si antes entregaron sus miembros, haciéndolos esclavos de la impureza y del desorden hasta llegar a sus excesos, pónganlos ahora al servicio de la justicia para alcanzar la santidad. Cuando eran esclavos del pecado, ustedes estaban libres con respecto de la justicia. Pero, ¿qué provecho sacaron entonces de las obras que ahora los avergüenzan? El resultado de esas obras es la muerte. Ahora, en cambio, ustedes están libres del pecado y sometidos a Dios: el fruto de esto es la santidad y su resultado, la Vida eterna. Porque el salario del pecado es la muerte, mientras que el don gratuito de Dios es la Vida eterna, en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

San Pablo le escribe a una comunidad formada por nuevos conversos, por este motivo puede decir claramente: “eran esclavos del pecado”. Nosotros, que probablemente fuimos bautizados de pequeños, ¿cómo podríamos vivir esta conversión y liberación constante? Pidamos al Espíritu Santo el don de no conformarnos ni estancarnos en la vida espiritual, y estar siempre dispuestos a que Jesús siga obrando en nosotros “haciendo nuevas todas las cosas”.


Sal 1, 1-4. 6

R. ¡Feliz el que pone su confianza en el Señor!

¡Feliz el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en el camino de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los impíos, sino que se complace en la ley del Señor y la medita de día y de noche! R.

Él es como un árbol plantado al borde de las aguas, que produce fruto a su debido tiempo, y cuyas hojas nunca se marchitan: todo lo que haga le saldrá bien. R.

No sucede así con los malvados: ellos son como paja que se lleva el viento, porque el Señor cuida el camino de los justos, pero el camino de los malvados termina mal. R.

Aleluya        Flp 3, 8-9

Aleluya. Considero todas las cosas como desperdicio, con tal de ganar a Cristo y estar unido a él. Aleluya.

Evangelio     Lc 12, 49-53

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: “Yo he venido a traer fuego sobre la tierra, ¡y cómo desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un bautismo, ¡y qué angustia siento hasta que esto se cumpla plenamente! ¿Piensan ustedes que he venido a traer la paz a la tierra? No, les digo que he venido a traer la división. De ahora en adelante, cinco miembros de una familia estarán divididos, tres contra dos y dos contra tres: el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra”.

Palabra del Señor.

Comentario

Jesús trae fuego para encendernos. No nos quiere tibios ni indiferentes. Este apasionamiento no siempre es comprendido ni compartido. Los vínculos más primarios, como los lazos familiares, quedan también marcados por este sello de fuego. Pidamos al Espíritu Santo que la oposición y la indiferencia que encontremos no nos hagan disminuir el apasionamiento por Jesús y su mensaje.

Oración sobre las ofrendas       

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Sal 32, 18-19

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

O bien:         Mc 10, 45

El Hijo del hombre vino para dar su vida en rescate por una multitud.

Oración después de la comunión

Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 27 de Octubre de 2017

De la feria

Verde.


Antífona de entrada         Sal 16, 6. 8

Yo te invoco, Dios mío, porque tú me respondes: Inclina tu oído hacia mí y escucha mis palabras. Protégeme como a la pupila de tus ojos; escóndeme a la sombra de tus alas.

Oración colecta    

Dios todopoderoso y eterno, concédenos permanecer fieles a tu santa voluntad y servirte con un corazón sincero. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Rom 7, 18-25

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Sé que nada bueno hay en mí, es decir, en mi carne. En efecto, el deseo de hacer el bien está a mi alcance, pero no el realizarlo. Y así, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. Pero cuando hago lo que no quiero, no soy yo quien lo hace, sino el pecado que reside en mí. De esa manera, vengo a descubrir esta ley: queriendo hacer el bien, se me presenta el mal. Porque de acuerdo con el hombre interior, me complazco en la Ley de Dios, pero observo que hay en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón y me ata a la ley del pecado que está en mis miembros. ¡Ay de mí! ¿Quién podrá librarme de este cuerpo que me lleva a la muerte? ¡Gracias a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor!

Palabra de Dios.

Comentario

“En tiempos de Pablo se creía que las pasiones y emociones se originaban en el cuerpo, por eso utiliza con frecuencia las palabras espíritu y carne para describir esta lucha, entre las fuerzas que nos impulsan al mal y nuestro espíritu que anhela que hagamos lo correcto. Pablo no quiere decir que nuestros físicos son malvados y la fuente de pecado, sino que estamos en lucha con nosotros mismos” (comentario de la Biblia Católica para Jóvenes).


Sal 118, 66. 68. 76-77. 93-94

R. ¡Enséñame tus mandamientos, Señor!

Enséñame la discreción y la sabiduría, porque confío en tus mandamientos. Tú eres bueno y haces el bien: enséñame tus mandamientos. R.

Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste. Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, porque tu ley es toda mi alegría. R.

Nunca me olvidaré de tus preceptos: por medio de ellos, me has dado la vida. Sálvame, porque yo te pertenezco y busco tus preceptos. R.

Aleluya        Cf. Mt 11, 25

Aleluya. Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque revelaste los misterios del Reino a los pequeños. Aleluya.

Evangelio     Lc 12, 54-59

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a la multitud: “Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede. Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente? ¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo? Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.

Palabra del Señor.

Comentario

Apliquemos la sabiduría sobre aquello que le dará sentido a nuestra vida. Así como hay signos de los procesos de la naturaleza, también hay señales que nos develan la realidad. Con esa sabiduría podemos ver más allá de la superficie y discernir sobre los tiempos que vivimos. De esta manera podremos obrar según la voluntad de Dios, que se nos va revelando poco a poco en la historia.

Oración sobre las ofrendas       

Te ofrecemos, Señor, estos dones, con un corazón libre y generoso, para que tu gracia nos purifique por estos misterios que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Cf. Sal 32, 18-19

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.

O bien:         Mc 10, 45

El Hijo del hombre vino para dar su vida en rescate por una multitud.

Oración después de la comunión

Concédenos Padre, que la participación en esta eucaristía nos ayude para aprovechar los bienes temporales y alcanzar los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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