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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Domingo 22/09
Lunes 23/09
Martes 24/09
Miércoles 25/09
Jueves 26/09
Viernes 27/09
Domingo 22 de Septiembre de 2019

Domingo XXV durante el año.
Verde.

Antífona de entrada

Yo soy el salvador de mi pueblo, dice el Señor. Lo escucharé cuando me invoque en su angustia y seré su Señor para siempre.


Oración colecta     

Dios nuestro, que estableciste el fundamento de la ley divina en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, cumpliendo lo que mandas, merezcamos alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Am 8, 4-7


Lectura de la profecía de Amós.

Escuchen esto, ustedes, los que pisotean al indigente para hacer desaparecer a los pobres del país. Ustedes dicen: “¿Cuándo pasará el novilunio para que podamos vender el grano, y el sábado, para dar salida al trigo? Disminuiremos la medida, aumentaremos el precio, falsearemos las balanzas para defraudar; compraremos a los débiles con dinero y al indigente por un par de sandalias, y venderemos hasta los desechos del trigo”. El Señor lo ha jurado por el orgullo de Jacob: Jamás olvidaré ninguna de sus acciones.

Palabra de Dios.


Comentario

El profeta denuncia todos los fraudes y “avivadas” utilizadas para aprovecharse del prójimo. Muy especialmente señala los atropellos que se realizan contra los pobres y débiles. Dios no es indiferente ante el sufrimiento de los pequeños. Por eso, el salmo que hoy rezamos proclama la acción de Dios a favor del pobre.


Salmo Sal 112, 1-2. 4-8


R. ¡Alaben al Señor, que alza al pobre!

Alaben, servidores del Señor, alaben el Nombre del Señor. Bendito sea el Nombre del Señor, desde ahora y para siempre. R.

El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo. ¿Quién es como el Señor, nuestro Dios, que tiene su morada en las alturas, y se inclina para contemplar el cielo y la tierra? R.

Él levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria, para hacerlo sentar entre los nobles, entre los nobles de su pueblo. R.


2ª Lectura    1Tim 2, 1-8


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a Timoteo.

Querido hijo: Ante todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los so­beranos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, porque él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hom­bres: Jesucristo, hombre él también, que se entregó a sí mismo para rescatar a todos. Este es el testimonio que él dio a su debido tiempo, y del cual fui constituido heraldo y Apóstol para enseñar a los paganos la verdadera fe. Digo la verdad, y no miento. Por lo tanto, quiero que los hombres oren constantemente, le­vantando las manos al cielo con recta intención, sin arrebatos ni discusiones.

Palabra de Dios.


Comentario

Los cristianos estamos llamados a ser solidarios con todos los seres humanos. Y una forma de expresar esta solidaridad es rezar por todos ellos. En toda ocasión, y muy especialmente cada domingo en la oración de los fieles, nuestras súplicas se elevan a Dios por las personas de toda lengua, raza y nación.


Aleluya          2Cor 8, 9

Aleluya. Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre por nosotros, a fin de enriquecernos con su pobreza. Aleluya.


Evangelio      Lc 16, 1-13


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús decía a los discípulos: Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acu­saron de malgastar sus bienes. Lo llamó y le dijo: “¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto”. El administrador pensó entonces: “¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pe­dir limosna? Me da vergüenza. ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!”. Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: “¿Cuánto debes a mi señor?”. “Veinte barriles de aceite”, le respondió. El administrador le dijo: “Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez”. Después preguntó a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?”. “Cuatrocien­tos quintales de trigo”, le respondió. El administrador le dijo: “Toma tu recibo y anota trescientos”. Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz. Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusti­cia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes? Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menos­preciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.

Palabra del Señor.


Comentario

“Todos los intentos de salvar la moralidad de esta parábola o de su protagonista están fuera de lugar, porque el relato no quiere presentar un modelo de conducta a seguir. Se podría decir que la inmoralidad del personaje es como el trasfondo que explica el hecho central: se jugó sin retaceos cuando advirtió que no le quedaba ninguna otra salida. El oyente del relato está llamado a una decisión que tiene este mismo carácter perentorio, y que debe tomar ahora ante la exigencia de Jesús. Está en juego toda la seriedad del mensaje, que llama a una decisión frente a la persona y a la palabra de Jesús” (Horacio Lona, Evangelio y existencia cristiana, Ed. Centro Salesiano de estudios).

Oración sobre las ofrendas         

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo, y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 118, 4-5

Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que acompañes siempre con tu auxilio a los que alimentas con tus sacramentos, para que en estos misterios recibamos los frutos de la redención y la conversión de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 23 de Septiembre de 2019

San Pío de Pietrelcina, presbítero.
Memoria. Blanco.

Este sacerdote capuchino italiano había sido bautizado con el nombre de Francisco, puesto que toda su familia tenía gran devoción a san Francisco de Asís. Se destacó en la dirección espiritual y recibió los estigmas de Cristo. Tuvo muchos problemas de salud, y durante su vida fue muy cuestionado. Falleció en el año 1968, serenamente y sin los estigmas, y se lo venera popularmente con el nombre de “Padre Pío”.


Agenda

- Día de la sonrisa. 

- Día de las bibliotecas populares

Antífona de entrada          Cf. Sal 15, 5-6

El Señor es mi herencia y mi cáliz; tú me entregas mi herencia.


Oración colecta     

Dios todopoderoso y eterno, que concediste al presbítero san Pío de Pietrelcina la gracia singular de participar en la cruz de tu Hijo y, por su ministerio, renovaste las maravillas de tu misericordia; concédenos, por su intercesión que lleguemos felizmente a la gloria de la resurrección, al ser asociados a los sufrimientos de Cristo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Esd 1, 1-6


Lectura del libro de Esdras.

En el primer año de Ciro, rey de Persia, para que se cumplie­ra la palabra del Señor pronunciada por Jeremías, el Señor des­pertó el espíritu de Ciro, rey de Persia, y este mandó proclamar de viva voz y por escrito en todo su reino: “Así habla Ciro, rey de Persia: El Señor, el Dios del cielo, ha puesto en mis manos todos los reinos de la tierra, y me ha encar­gado que le edifique una Casa en Jerusalén, de Judá. Si alguno de ustedes pertenece a ese pueblo, que su Dios lo acompañe y suba a Jerusalén, de Judá, para reconstruir la Casa del Señor, el Dios de Israel, el Dios que está en Jerusalén. Que la población de cada lugar ayude a todos los que queden de ese pueblo, en cualquier parte donde residan, proporcionándoles plata, oro, bienes y gana­do, como así también otras ofrendas voluntarias para la Casa del Dios que está en Jerusalén”. Entonces los jefes de familia de Judá y de Benjamín, los sa­cerdotes y los levitas, y todos los que se sintieron movidos por Dios, se pusieron en camino para ir a reconstruir la Casa del Se­ñor que está en Jerusalén. Sus vecinos les proporcionaron toda clase de ayuda: plata, oro, bienes, ganado y gran cantidad de objetos preciosos, además de toda clase de ofrendas voluntarias.

Palabra de Dios.


Comentario

Los textos que leeremos durante esta semana en la primera lectura, nos ubican en el momento del regreso de los judíos a su tierra, una vez terminado el exilio en Babilonia (año 538 a.C.). En el momento de la reconstrucción, de la edificación del templo –la Casa de Dios– se realizó la obra común alrededor de la cual el pueblo buscó reforzar su identidad y su fe.


Salmo Sal 125, 1-6


R. ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros!

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: nuestra boca se llenó de risas y nuestros labios, de canciones. R.

Hasta los mismos paganos decían: “¡El Señor hizo por ellos grandes cosas!”. ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! R.

¡Cambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. R.

El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas. R.


Aleluya          Mt 5, 16

Aleluya. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo. Aleluya.


Evangelio      Lc 8, 16-18


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado. Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener.

Palabra del Señor.


Comentario

El Evangelio no es un mensaje esotérico y hermético reservado a unos pocos elegidos. El Evangelio es luz, y la luz no elige sobre qué cosas posarse y sobre cuáles no: se irradia sobre todo lo circundante. Dejemos que nuestra fe brille, y no tapemos torpemente la claridad del Evangelio.

Oración sobre las ofrendas         

Dios misericordioso, que te dignaste hacer de san Pío de Pietrelcina, una nueva creatura según tu imagen, despojándolo de su antigua condición, concédenos que, renovados también nosotros, podamos ofrecer un sacrificio agradable a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Mt 19, 27-29

Yo les digo: “Ustedes que lo dejaron todo y me siguieron, recibirán cien veces más, y poseerán la vida eterna”.


Oración después de la comunión

Por la eficacia de este sacramento te pedimos, Padre, que a ejemplo de san Pío de Pietrelcina, nos conduzcas siempre por el camino de tu amor y perfecciones hasta el día de Cristo Jesús la buena obra que has comenzado en nosotros. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

123
Martes 24 de Septiembre de 2019

Nuestra Señora de la Merced.
Memoria. Blanco.

Esta advocación de la Virgen María es propia de la Orden de los Mercedarios que la tienen por patrona, cuya vocación consiste en asumir sobre sí mismos la suerte de los cautivos y oprimidos. María, en su Canto de Liberación (el Magníficat), proclama que Dios “socorrió a Israel, acordándose de su misericordia”. María, la pequeña mujer de Nazaret, asume así la esperanza de muchos hombres y mujeres que esperan la liberación.

Antífona de entrada         

Eres feliz, santa Virgen María, y digna de toda alabanza, porque de ti nació el sol de justicia, Jesucristo, nuestro Señor, por quien fuimos salvados y redimidos.


Oración colecta     

Padre misericordioso, que otorgaste la redención a los hombres por medio de tu Hijo, concede, a cuantos invocamos a su Madre con el título de la Merced, mantenernos en la verdadera libertad de hijos, que Jesucristo nos mereció con su sacrificio, y ofrecerla incansablemente a todos los hombres. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Esd 6, 7-8. 12b. 14-20


Lectura del libro de Esdras.

Darío, rey de los persas, escribió a los gobernadores de la región que está al otro lado del río Éufrates: “Dejen trabajar en esa Casa de Dios al comisionado de Ju­dea y a los ancianos de los judíos. Que se reconstruya esa Casa de Dios en el mismo sitio. Estas son mis órdenes acerca de la conducta que ustedes deben observar frente a los ancianos de los judíos, para la reconstrucción de esa Casa de Dios: los gastos que ellos hagan serán pagados totalmente y sin interrupción de los fondos reales, utilizando los impuestos percibidos en la región del otro lado del Éufrates. Yo, Darío, he promulgado este decre­to. Que sea cumplido estrictamente”. Los ancianos de los judíos llevaron adelante la obra, bajo el impulso del profeta Ageo y de Zacarías, hijo de Idó. Así termina­ron la construcción, conforme a la orden del Dios de Israel y a los decretos de Ciro y Darío. La Casa fue concluida el día veintitrés del mes de Adar, en el sexto año del reinado de Darío. Todos los israelitas ?los sacerdotes, los levitas, y el resto de los repatria­dos? celebraron alegremente la Dedicación de esta Casa de Dios. Para su Dedicación, ofrecieron cien novillos, doscientos carneros y cuatrocientos corderos. Además, ofrecieron doce chivos, según el número de tribus de Israel, como sacrificio por el pecado de todo el pueblo. Después establecieron a los sacerdotes según sus categorías y a los levitas según sus clases, para el servicio de Dios en Jeru­salén, como está escrito en el libro de Moisés. Los repatriados celebraron la Pascua el día catorce del pri­mer mes. Como todos los levitas se habían purificado, estaban puros e inmolaron la víctima pascual para todos los que habían vuelto del destierro, para sus hermanos los sacerdotes y para ellos mismos.

Palabra de Dios.


Comentario

Durante los años del exilio en Babilonia, las prácticas religiosas de los judíos se habían tenido que modificar y adaptar a la situación en que se encontraban. Por eso, fue una gran alegría para todos volver a instituir el culto en el templo de Jerusalén. La celebración de la Pascua rememoró, una vez más, la presencia de Dios salvador en medio de su pueblo.


Salmo Sal 121, 1-5


R. ¡Vamos con alegría a la Casa del Señor!

¡Qué alegría cuando me dijeron: “Vamos a la Casa del Señor”! Nuestros pies ya están pisando tus umbrales, Jerusalén. R.

Jerusalén, que fuiste construida como ciudad bien compacta y armoniosa. Allí suben las tribus, las tribus del Señor. R.

Según es norma en Israel para celebrar el Nombre del Señor. Porque allí está el trono de la justicia, el trono de la casa de David. R.


Aleluya          Lc 11, 28

Aleluya. Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la practican. Aleluya.


Evangelio      Lc 8, 19-21


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

La madre y los hermanos de Jesús fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. Entonces le anuncia­ron a Jesús: “Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte”. Pero él les respondió: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”.

Palabra del Señor.


Comentario

La familia de Jesús ya se había ampliado mucho antes de que él pronunciara estas palabras. Ya había muchos discípulos y discípulas que lo seguían, y mucha gente atraída por la novedad del Reino de Dios, como en esta circunstancia que leemos. Las palabras de Jesús expresan una realidad que ya se estaba viviendo y continúa hasta hoy: la Palabra nos congrega en una nueva familia.



O bien, Evangelio de la memoria:      Jn 19, 25-27


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan.

Junto a la cruz de Jesús, estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: “Mujer, aquí tienes a tu hijo”. Luego dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como suya.

Palabra del Señor.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe, Señor, las ofrendas de tu pueblo, que celebra la obra de la inmensa caridad de tu Hijo, y confírmanos en el amor a ti y al prójimo con el ejemplo de la gloriosa Virgen María. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión       

Alaben al Señor nuestro Dios, porque en María, su servidora, manifestó su misericordia, como lo había prometido a su pueblo Israel.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, por intercesión de la Virgen María de la Merced que, habiendo recibido el sacramento de la redención y de la vida, nos concedas cooperar más intensamente al misterio de la salvación de los hombres y alcanzar la gloria de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 25 de Septiembre de 2019

De la feria. Verde.

Antífona de entrada

Yo soy el salvador de mi pueblo, dice el Señor. Lo escucharé cuando me invoque en su angustia y seré su Señor para siempre.


Oración colecta     

Dios nuestro, que estableciste el fundamento de la ley divina en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, cumpliendo lo que mandas, merezcamos alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Esd 9, 5-9


Lectura del libro de Esdras.

Yo, Esdras, a la hora de la ofrenda de la tarde, me levanté, y con la túnica y el manto desgarrados, caí de rodillas, extendí las manos hacia el Señor, mi Dios, y dije: “Dios mío, estoy tan avergonzado y confundido que no me atrevo a levantar mi rostro hacia ti. Porque nuestras iniquidades se han multiplicado hasta cubrirnos por completo, y nuestra culpa ha subido hasta el cielo. Desde los días de nuestros padres hasta hoy, nos hemos hecho muy culpables, y a causa de nuestras ini­quidades, nosotros, nuestros reyes y nuestros sacerdotes, fuimos entregados a los reyes extranjeros, a la espada, al cautiverio, al saqueo y a la vergüenza, como nos sucede en el día de hoy. Pero ahora, hace muy poco tiempo, el Señor, nuestro Dios, nos ha concedido la gracia de dejarnos un resto de sobrevivientes y de darnos un refugio en su Lugar santo. Así nuestro Dios ha iluminado nuestros ojos y nos ha dado un respiro en medio de nuestra esclavitud. Porque nosotros estamos sometidos; pero nues­tro Dios no nos ha abandonado en medio de la servidumbre. Él nos obtuvo el favor de los reyes de Persia, para animarnos a le­vantar la Casa de nuestro Dios y restaurar sus ruinas, y para dar­nos una muralla en Judá y en Jerusalén”.

Palabra de Dios.


Comentario

El escriba reconoce delante de Dios y con sinceridad la situación de su pueblo. La historia le ha enseñado que el pecado social trae solamente males y destrucción. En esta situación, Dios se ha mostrado misericordioso. Él está allí, con este “resto de Israel”, con los que han permanecido fieles y quieren retomar un camino de santidad.


Salmo Tob 13, 2-4d. 5. 8cd


R. ¡Bendito sea Dios, que vive eternamente!

Él castiga y tiene compasión, hace bajar hasta el Abismo y hace subir de la gran Perdición, sin que nadie escape de su mano. R.

¡Celébrenlo ustedes, israelitas, delante de todas las naciones! Porque él los ha dispersado en medio de ellas, pero allí les ha mostrado su grandeza. R.

Exáltenlo ante todos los vivientes porque él es nuestro Señor, nuestro Dios y nuestro Padre, él es Dios por todos los siglos. R.

Él los castiga por sus iniquidades, pero tendrá compasión de todos ustedes, y los congregará de entre todas las naciones por donde han sido dispersados. R.

¡Conviértanse, pecadores, y practiquen la justicia en su presencia! ¡Quién sabe si él no les será favorable y tendrá misericordia de ustedes! R.


Aleluya          Mc 1, 15

Aleluya. El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia. Aleluya.


Evangelio      Lc 9, 1-6


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para sanar las enfermedades. Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, diciéndoles: “No lleven nada para el camino, ni bastón, ni provisiones, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos”. Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y sanando enfermos en todas partes.

Palabra del Señor.


Comentario

El Reino de Dios se manifiesta en hechos y palabras. Está presente allí donde toda obra buena extirpa el mal y trae salud y paz. Y se anuncia con cada palabra que se proclama como buena noticia para la vida.

Oración sobre las ofrendas         

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo, y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 118, 4-5

Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que acompañes siempre con tu auxilio a los que alimentas con tus sacramentos, para que en estos misterios recibamos los frutos de la redención y la conversión de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Jueves 26 de Septiembre de 2019

De la feria. Verde.
Santos Cosme y Damián, mártires. Rojo.

Cosme y Damián eran dos hermanos nacidos en Siria. Ambos eran médicos y con amor se dedicaron al cuidado y sanación de los enfermos, sin aceptar paga por esto. Murieron mártires bajo la persecución de Diocleciano en el año 303. Son los patronos de los médicos, cirujanos y farmacéuticos.

Antífona de entrada         

Yo soy el salvador de mi pueblo, dice el Señor. Lo escucharé cuando me invoque en su angustia y seré su Señor para siempre.


Oración colecta     

Dios nuestro, que estableciste el fundamento de la ley divina en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, cumpliendo lo que mandas, merezcamos alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de los santos Cosme y Damián

Te alabamos, Padre, en la conmemoración de tus santos Cosme y Damián, porque a ellos les diste la gloria eterna, y a nosotros nos proteges con admirable providencia. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura         Ag 1, 1-8


Lectura de la profecía de Ageo.

En el segundo año del rey Darío, el primer día del sexto mes, la palabra del Señor fue dirigida, por medio del profeta Ageo, a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de lehosadac, el Sumo Sacerdote, en estos términos: Así habla el Señor de los ejércitos: Este pueblo dice: “Toda­vía no ha llegado el momento de reconstruir la Casa del Señor”. Y la palabra del Señor llegó, por medio del profeta Ageo, en estos términos: ¿Es este acaso el momento de que ustedes vivan en sus casas revestidas de madera, mientras esta Casa está en ruinas? Ahora bien, así habla el Señor de los ejércitos: ¡Consideren la situación en que se encuentran! Ustedes han sembrado mucho, pero han cosechado poco; han comido, pero no se han saciado; han bebi­do, pero no han apagado su sed; se han vestido, pero no se han abrigado; y el asalariado ha puesto su jornal en saco roto. Así habla el Señor de los ejércitos: Suban a la montaña, trai­gan madera y reconstruyan la Casa; yo la aceptaré gustoso y manifestaré mi gloria.

Palabra de Dios.


Comentario

En la construcción del templo, el profeta invita a descubrir algo más que la edificación material: un signo de la conversión a Dios. Después de haber estado tantos años en medio de la sociedad pagana de Babilonia, el pueblo es exhortado a volver a centrarse en Dios y dirigir la mirada hacia él.


Salmo Sal 149, 1-6a. 9b


R. ¡El Señor ama a su pueblo!

Canten al Señor un canto nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que Israel se alegre por su Creador y los hijos de Sión se regocijen por su Rey. R.

Celebren su Nombre con danzas, cántenle con el tambor y la cítara, porque el Señor tiene predilección por su pueblo y corona con el triunfo a los humildes. R.

Que los fieles se alegren por su gloria y canten jubilosos en sus fiestas. Glorifiquen a Dios con sus gargantas. Esto es un honor para todos sus fieles. R.


Aleluya          Jn 14, 6

Aleluya. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí”, dice el Señor. Aleluya.


Evangelio      Lc 9, 7-9


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que Jesús hacía y enseñaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: “Es Juan, que ha resucitado”. Otros decían: “Es Elías, que se ha aparecido”, y otros: “Es uno de los antiguos profetas que ha resu­citado”. Pero Herodes decía: “A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?”. Y trataba de verlo.

Palabra del Señor.


Comentario

Así como Herodes, seguramente eran muchos los que estaban perplejos ante el accionar de Jesús. ¿Quién era este hombre que parecía romper todos los moldes conocidos? Jesús no era fácil de encasillar y no dejaba a nadie indiferente.

Oración sobre las ofrendas       

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo, y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 118, 4-5

Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que acompañes siempre con tu auxilio a los que alimentas con tus sacramentos, para que en estos misterios recibamos los frutos de la redención y la conversión de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Viernes 27 de Septiembre de 2019

San Vicente de Paúl, presbítero.
Memoria. Blanco.

Vicente vivió en Francia entre los años 1581 y 1660. Fue un santo verdaderamente innovador para su época. De entre sus muchas obras, podemos destacar la formación de las Hijas de la Caridad. Estas religiosas, a diferencia de las órdenes de mujeres existentes hasta ese momento, que vivían en clausura, fueron preparadas para la atención a los más pobres y la presencia en los hospitales. San Vicente es el patrono de todas las organizaciones cristianas de caridad.

Antífona de entrada           Cf. Lc 4, 18

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha consagrado por la unción. Él me envió a llevar la buena noticia a los pobres y a sanar a los que se arrepienten de corazón.


Oración colecta     

Dios nuestro, que para el servicio de los pobres y la formación del clero infundiste las virtudes apostólicas en el presbítero san Vicente de Paúl, concédenos que, animados por su mismo espíritu, amemos lo que él amó y pongamos por obra lo que enseñó. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Ag 1, 15b—2, 9


Lectura de la profecía de Ageo.

El segundo año de Darío, rey de Persia, el día veintiuno del séptimo mes, la palabra del Señor llegó, por medio del profeta Ageo, en estos términos: “Di a Zorobabel, hijo de Sealtiel, gobernador de Judá, a Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote, y al resto del pueblo: ¿Que­da alguien entre ustedes que haya visto esta Casa en su antiguo esplendor? ¿Y qué es lo que ven ahora? ¿No es como nada ante sus ojos? ¡Ánimo, Zorobabel! ?oráculo del Señor?. ¡Ánimo, Josué, hijo de Iehosadac, Sumo Sacerdote! ¡Ánimo, todo el pueblo del país! ?oráculo del Señor? ¡Manos a la obra! Porque yo estoy con ustedes ?oráculo del Señor de los ejércitos? según el compromi­so que contraje con ustedes cuando salieron de Egipto, y mi es­píritu permanece en medio de ustedes. ¡No teman! Porque así habla el Señor de los ejércitos: Dentro de poco tiempo, yo haré estremecer el cielo y la tierra, el mar y el suelo firme. Haré estremecer a todas las naciones: entonces afluirán los tesoros de todas las naciones y llenaré de gloria esta Casa, dice el Señor de los ejércitos. ¡Son míos el oro y la plata! –oráculo del Señor de los ejérci­tos–. La gloria última de esta Casa será más grande que la prime­ra, dice el Señor de los ejércitos, y en este lugar yo daré la paz”.

Palabra de Dios.


Comentario

Esta exhortación nos sostiene en toda obra buena que queramos emprender. También a nosotros hoy Dios nos dice: “¡A la obra, yo estoy con ustedes! ¡Mi Espíritu está en medio de ustedes, no teman!”. Con la confianza en la presencia inspiradora, emprendamos nuestras obras de amor.


Salmo Sal 42, 1-4


R. Espero en el Señor y le daré gracias.

Júzgame, Señor, y defiende mi causa contra la gente sin piedad; líbrame del hombre falso y perverso. R.

Si tú eres mi Dios y mi fortaleza, ¿por qué me rechazas? ¿Por qué tendré que estar triste, oprimido por mi enemigo? R.

Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas. R.

Y llegaré al altar de Dios, el Dios que es la alegría de mi vida; y te daré gracias con la cítara, Señor, Dios mío. R.


Aleluya          Mc 10, 45

Aleluya. El Hijo del hombre vino para servir y dar su vida en rescate por una multitud. Aleluya.


Evangelio      Lc 9, 18-22


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un día en qué Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: “¿Quién dice la gente que soy yo?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resu­citado”. “Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?”. Pedro, tomando la palabra, respondió: “Tú eres el Mesías de Dios”. Y él les ordenó terminantemente que no lo anunciaran a na­die, diciéndoles: “El Hijo del hombre debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día”.

Palabra del Señor.


Comentario

También nosotros, discípulos y discípulas, debemos responder a la pregunta de Jesús: “¿Quién dicen ustedes que soy yo?”. Porque no vale contestar desde fórmulas aprendidas ni con vacías repeticiones. Desde nuestra experiencia y nuestra relación personal, tenemos que decirle a Jesús todo lo que él significa para cada uno de nosotros.

Oración sobre las ofrendas         

Dios nuestro, que diste a san Vicente la gracia de realizar en su vida lo que celebraba en estos santos misterios, concédenos, por este sacrificio, ser transformados en una ofrenda agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 106, 8-9

Den gracias al Señor por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hombres, porque él sació a los que sufrían sed y colmó de bienes a los hambrientos.


Oración después de la comunión

Renovados con este sacramento celestial, te suplicamos, Dios nuestro, que, para imitar a tu Hijo en la evangelización a los pobres, siguiendo el ejemplo de san Vicente, recibamos la ayuda de su intercesión. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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