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Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Viernes 21/09
Sábado 22/09
Domingo 23/09
Lunes 24/09
Martes 25/09
Miércoles 26/09
Viernes 21 de Septiembre de 2018

San Mateo, apóstol y evangelista.
Rojo.

La conversión de Mateo se relata solamente en su evangelio, e intenta mostrar el poder de Jesús sobre la vida de un pecador. Mateo no solo cambia de vida, sino que se transforma en apóstol, discípulo de Jesús, y luego se le reconoce la autoría de uno de los evangelios. Nada se sabe de su vida, ni de su muerte.

Antífona de entrada          Mt 28, 19-20

Dice el Señor: “Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado”.


Oración colecta     

Dios nuestro, que con infinita misericordia elegiste a san Mateo, convirtiéndolo de publicano en apóstol; sostenidos por su intercesión y su ejemplo concédenos que, siguiéndote con fidelidad, vivamos siempre unidos a ti. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Ef 4, 1-7. 11-13


Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso.

Hermanos: Yo, que estoy preso por el Señor, les exhorto a comportarse de una manera digna de la vocación que han recibido. Con mucha humildad, mansedumbre y paciencia, sopórtense mutuamente por amor. Traten de conservar la unidad del Espíritu, mediante el vínculo de la paz. Hay un solo Cuerpo y un solo Espíritu, así como hay una misma esperanza, a la que ustedes han sido llamados, de acuerdo con la vocación recibida. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos. Sin embargo, cada uno de nosotros ha recibido su propio don, en la medida que Cristo los ha distribuido. Él comunicó a unos el don de ser apóstoles, a otros profetas, a otros predicadores del Evangelio, a otros pastores o maestros. Así organizó a los santos para la obra del ministerio, en orden a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto y a la madurez que corresponde a la plenitud de Cristo.

Palabra de Dios.


Comentario

La carta nos estimula a vivir la vida comunitaria desde el amor, y no desde la obligación o el sometimiento. Será el amor lo que movilice nuestras relaciones y reacciones. Y será el amor lo que determine el modo de ejercer el ministerio al que Dios nos llama.


Salmo Sal 18, 2-5


R. Resuena su eco por toda la tierra.

El cielo proclama la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos: un día transmite al otro este mensaje y las noches se van dando la noticia. R.

Sin hablar, sin pronunciar palabras, sin que se escuche su voz, resuena su eco por toda la tierra, y su lenguaje, hasta los confines del mundo. R.


Aleluya        

Aleluya. A ti, Dios, te alabamos y cantamos; a ti, Señor, te alaba el coro celestial de los Apóstoles. Aleluya.


Evangelio     Mt 9, 9-13


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió. Mientras Jesús estaba comiendo en la casa, acudieron muchos publicanos y pecadores, y se sentaron a comer con él y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos dijeron a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?”. Jesús, que había oído, respondió: “No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Vayan y aprendan qué significa: “Prefiero la misericordia al sacrificio”. Porque yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.

Palabra del Señor.


Comentario

Jesús “vio al pasar” a Mateo. Mateo necesitaba encontrar aquello que buscaba en el dinero y que no lo podría saciar. Por eso Jesús se detiene, y sus palabras debieron sonar no como una orden, sino como una respuesta a sus búsquedas. Mateo por fin se encontró con lo que su alma anhelaba y por eso pudo abandonar el “espejismo” de la felicidad.

Oración sobre las ofrendas        

En la fiesta de san Mateo te presentamos, Señor, nuestras oraciones y ofrendas, y te suplicamos que mires con amor a tu Iglesia, cuya fe alimentaste con la predicación de los apóstoles. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Mt 9, 13

Dice el Señor: “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores”.


Oración después de la comunión

Padre nuestro, participamos de la alegría de la salvación como el apóstol san Mateo, que recibió en su casa con gozo al mismo Salvador; concédenos alimentarnos siempre de aquel que no ha venido a llamar a los justos sino a los pecadores. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Sábado 22 de Septiembre de 2018

De la feria. Verde.
Santa María en sábado. Blanco.

Antífona de entrada          Cf. Ecli 36, 18

Señor, concede la paz a los que esperan en ti, para que se compruebe la veracidad de tus profetas. Escucha la oración de tu servidor y la de tu pueblo Israel.


Oración colecta     

Míranos, Dios nuestro, creador y Señor del universo, y concédenos servirte de todo corazón, para experimentar los efectos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de santa María en sábado

Señor Dios, concédenos gozar de la salud del alma y del cuerpo y, por la intercesión de la santísima virgen María, líbranos de las tristezas de este mundo y danos la eterna alegría. Por nuestro Señor Jesucristo…

Lectura         1Cor 15, 35-38. 42-49


Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto.

Hermanos: Alguien preguntará: ¿Cómo resucitan los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo? Tu pregunta no tiene sentido. Lo que siembras no llega a tener vida, si antes no muere. Y lo que siembras no es la planta tal como va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo, o de cualquier otra planta. Y Dios da a cada semilla la forma que él quiere, a cada clase de semilla, el cuerpo que le corresponde. Lo mismo pasa con la resurrección de los muertos: se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán incorruptibles; se siembran cuerpos humillados y resucitarán gloriosos; se siembran cuerpos débiles y resucitarán llenos de fuerza; se siembran cuerpos puramente naturales y resucitarán cuerpos espirituales. Porque hay un cuerpo puramente natural y hay también un cuerpo espiritual. Esto es lo que dice la Escritura: “El primer hombre, Adán, fue creado como un ser viviente”; el último Adán, en cambio, es un ser espiritual que da la Vida. Pero no existió primero lo espiritual sino lo puramente natural; lo espiritual viene después. El primer hombre procede de la tierra y es terrenal; pero el segundo hombre procede del cielo. Los hombres terrenales serán como el hombre terrenal, y los celestiales como el celestial. De la misma manera que hemos sido revestidos de la imagen del hombre terrenal, también lo seremos de la imagen del hombre celestial.

Palabra de Dios.


Comentario

A Pablo, como a nosotros, se le hace imposible hablar de la resurrección. No hay términos humanos para expresar una realidad que trasciende nuestra experiencia y nuestra capacidad de razonar. Por eso recurre a una imagen, que de alguna manera ilustra lo que intenta decir: la resurrección es como el cumplimiento final de lo que ha estado “guardado” en la semilla.


Salmo Sal 55, 10-14


R. ¡Caminaré delante de Dios en la luz de la vida!

Mis enemigos retrocederán cuando te invoque. Yo sé muy bien que Dios está de mi parte. Confío en Dios y alabo su palabra; confío en él y ya no temo: ¿qué pueden hacerme los hombres? R.

Debo cumplir, Dios mío, los votos que te hice: te ofreceré sacrificios de alabanza, porque tú libraste mi vida de la muerte y mis pies de la caída, para que camine delante de Dios en la luz de la vida. R.


Aleluya         Cf. Lc 8, 15

Aleluya. Felices los que retienen la Palabra de Dios con un corazón bien dispuesto y dan fruto gracias a su constancia. Aleluya.


Evangelio     Lc 8, 4-15


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Como se reunía una gran multitud y acudía a Jesús gente de todas las ciudades, él les dijo, valiéndose de una parábola: “El sembrador salió a sembrar su semilla. Al sembrar, una parte de la semilla cayó al borde del camino, donde fue pisoteada y se la comieron los pájaros del cielo. Otra parte cayó sobre las piedras y, al brotar, se secó por falta de humedad. Otra cayó entre las espinas, y estas, brotando al mismo tiempo, la ahogaron. Otra parte cayó en tierra fértil, brotó y produjo fruto al ciento por uno”. Y una vez que dijo esto, exclamó: “¡El que tenga oídos para oír, que oiga!”. Sus discípulos le preguntaron qué significaba esta parábola, y Jesús les dijo: “A ustedes se les ha concedido conocer los misterios del Reino de Dios; a los demás, en cambio, se les habla en parábolas, para que miren sin ver y oigan sin comprender. La parábola quiere decir esto: La semilla es la Palabra de Dios. Los que están al borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y arrebata la Palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los que están sobre las piedras son los que reciben la Palabra con alegría, apenas la oyen; pero no tienen raíces: creen por un tiempo, y en el momento de la tentación se vuelven atrás. Lo que cayó entre espinas son los que escuchan, pero con las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, se van dejando ahogar poco a poco, y no llegan a madurar. Lo que cayó en tierra fértil son los que escuchan la Palabra con un corazón bien dispuesto, la retienen, y dan fruto gracias a su constancia”.

Palabra del Señor.


Comentario

Una parábola no es una simple comparación. La parábola busca cuestionar, preguntarnos, y hasta confundirnos. Y lo notamos en esta lectura. ¿Qué sembrador se arriesgaría a tirar semillas en donde seguramente no ha de crecer nada o se pueda desperdiciar? Y la respuesta debería ser: ninguno. Y aquí es donde resalta la fuerza de la predicación de la palabra que como semilla sembrada siempre buscará una tierra para crecer.

Oración sobre las ofrendas        

Escucha nuestras súplicas, Señor, y recibe con bondad la ofrenda de tu pueblo, para que los dones presentados en honor de tu nombre sirvan para la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Cf. Sal 35, 8

¡Qué inapreciable es tu misericordia, Señor! Los hombres se refugian a la sombra de tus alas.


Oración después de la comunión

Te rogamos, Dios nuestro, que el don celestial que hemos recibido impregne nuestra alma y nuestro cuerpo, para que nuestras obras no respondan a impulsos puramente humanos sino a la acción de este sacramento. Por Jesucristo, nuestro Señor.

123
Domingo 23 de Septiembre de 2018

Domingo 25º durante el año. Verde.

Antífona de entrada         

Yo soy el Salvador de mi pueblo, dice el Señor. Lo escucharé cuando me invoque en su angustia y seré su Señor para siempre.


Oración colecta     

Dios nuestro, que estableciste el fundamento de la ley divina en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, cumpliendo lo que mandas, merezcamos alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Sab 2, 12. 17-20


Lectura del libro de la Sabiduría.

Dicen los impíos: Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. Veamos si sus palabras son verdaderas y comprobemos lo que le pasará al final. Porque si el justo es hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos de sus enemigos. Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia. Condenémoslo a una muerte infame, ya que él asegura que Dios lo visitará.

Palabra de Dios.


Comentario

Los primeros lectores de este texto eran judíos de la ciudad de Alejandría, que sufrían persecuciones, difamaciones y burlas de muchos vecinos por el simple hecho de vivir su fe. Luego, este texto y el mensaje del “justo perseguido” fue aplicado por la primera generación cristiana a Jesús. Ambas lecturas son posibles en la amplitud de significados que tiene la palabra de Dios. Y agregamos una más: cada persona perseguida, humillada, difamada, es digna de atención y cuidado.


Salmo             Sal 53, 3-6. 8


R. El Señor es mi apoyo verdadero.

Dios mío, sálvame por tu Nombre, defiéndeme con tu poder. Dios mío, escucha mi súplica, presta atención a las palabras de mi boca. R.

Dios mío, sálvame por tu Nombre, porque gente soberbia se ha alzado contra mí, hombres violentos atentan contra mi vida, sin tener presente a Dios. R.

Pero Dios es mi ayuda, el Señor es mi apoyo verdadero: Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu Nombre, porque es bueno. R.


2ª Lectura    Sant 3, 16—4, 3


Lectura de la carta de Santiago.

Hermanos: Donde hay rivalidad y discordia, hay también desorden y toda clase de maldad. En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura; y además, pacífica, benévola y conciliadora; está llena de misericordia y dispuesta a hacer el bien; es imparcial y sincera. Un fruto de justicia se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz. ¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.

Palabra de Dios.


Comentario

Santiago quiere que pongamos en evidencia lo que hay en verdad en nuestro corazón. Debemos hacernos cargo. Lo que ocurre alrededor de nosotros no es simple “casualidad”, y no siempre es “culpa de los otros”. Cada uno debería ver en qué colabora para que haya paz, justicia y verdad. O si lamentablemente genera situaciones de conflicto o injusticia.


Aleluya         Cf. 2Tes 2, 14

Aleluya. Dios nos llamó, por medio del Evangelio, para que poseamos la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Aleluya.


Evangelio     Mc 9, 30-37


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos.

Jesús atravesaba la Galilea junto con sus discípulos y no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará”. Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas. Llegaron a Cafarnaúm y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: “¿De qué hablaban en el camino?”. Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande. Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: “El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos”. Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: “El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a Aquel que me ha enviado”.

Palabra del Señor.


Comentario

“¡Esta es la verdadera liberación! La que se anuncia en las lecturas de hoy, principalmente en el evangelio: en Cristo se revelan las tres dimensiones de los verdaderos grandes. Yo creo, hermanos, que los santos han sido los hombres más ambiciosos. Los que han querido ser grandes de verdad. Y son los únicos verdaderamente grandes. Ni los heroísmos de la tierra pueden llegar a las alturas de un santo. Eso es lo que yo ambiciono para todos ustedes y para mí: que seamos grandes, ¡ambiciosamente grandes! Porque somos imágenes de Dios y no nos podemos contentar con grandezas mediocres. Quiero para todos la envidiable aspiración de la grandeza, pero según estas dimensiones que Cristo nos ofrece hoy; si no, no hay verdadera grandeza.” (Beato O. Romero, 23/9/1979).

Oración sobre las ofrendas        

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo, y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 118, 4-5

Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que acompañes siempre con tu auxilio a los que alimentas con tus sacramentos, para que en estos misterios recibamos los frutos de la redención y la conversión de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Lunes 24 de Septiembre de 2018

Nuestra Señora de la Merced
Memoria. Blanco. 

Esta advocación de la Virgen María nació en la Orden de los Mercedarios, cuya vocación consiste en asumir sobre sí mismos la suerte de los cautivos y oprimidos. María, en su canto de liberación (el Magníficat), proclama que Dios “socorrió a Israel, acordándose de su misericordia”. María, la pequeña mujer de Nazaret, asume así la esperanza de tantos hombres y mujeres que esperan la liberación.

Antífona de entrada         

Eres feliz, santa Virgen María, y digna de toda alabanza, porque de ti nació el sol de justicia, Jesucristo, nuestro Señor, por quien fuimos salvados y redimidos.


Oración colecta     

Padre misericordioso, que otorgaste la redención a los hombres por medio de tu Hijo, concede, a cuantos invocamos a su Madre con el título de la Merced, mantenernos en la verdadera libertad de hijos, que Jesucristo nos mereció con su sacrificio, y ofrecerla incansablemente a todos los hombres. Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Prov 3, 27-34


Lectura del libro de los Proverbios.

No niegues un beneficio al que lo necesite, siempre que esté en tus manos hacerlo. No digas a tu prójimo: “Vuelve después, mañana te daré”, si tienes con qué ayudarlo. No trames el mal contra tu prójimo, mientras vive confiado junto a ti. No litigues con un hombre sin motivo, si no te ha causado ningún mal. No envidies al hombre violento ni elijas ninguno de sus caminos. Porque el hombre perverso es abominable para el Señor, y él reserva su intimidad para los rectos. La maldición del Señor está en la casa del malvado, pero él bendice la morada de los justos. Él se burla de los insolentes y concede su favor a los humildes.

Palabra de Dios.


Comentario

Estos son consejos simples, para poder vivir la vida cotidiana en armonía con nuestros familiares y vecinos. Nos sentimos identificados con las palabras de este sabio que, por supuesto, debemos poner en práctica.


Salmo Sal 14, 2-4b. 5


R. ¿Quién habitará en tu Casa, Señor?

El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón y no calumnia con su lengua. R.

El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. R.

El que no se retracta de lo que juró, aunque salga perjudicado; el que no presta su dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que procede así nunca vacilará. R.


Aleluya         Mt 5, 16


Aleluya. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo. Aleluya.


Evangelio     Lc 8, 16-18


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús dijo a sus discípulos: No se enciende una lámpara para cubrirla con un recipiente o para ponerla debajo de la cama, sino que se la coloca sobre un candelero, para que los que entren vean la luz. Porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado. Presten atención y oigan bien, porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener.

Palabra del Señor.


Comentario

La vida cristiana es luz, y esa luz surge de nosotros, de nuestra comunión con Dios, origen de toda Luz. Somos responsables de hacer retroceder la oscuridad del mundo, y de hacer visible con nuestras obras la presencia del Señor en mundo.
Martes 25 de Septiembre de 2018

De la feria. Verde.

Antífona de entrada         

Yo soy el Salvador de mi pueblo, dice el Señor. Lo escucharé cuando me invoque en su angustia y seré su Señor para siempre.


Oración colecta     

Dios nuestro, que estableciste el fundamento de la ley divina en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, cumpliendo lo que mandas, merezcamos alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Prov 21, 1-6. 10-13


Lectura del libro de los Proverbios.

El corazón del rey es una corriente de agua en manos del Señor: Él lo dirige hacia donde quiere. Al hombre le parece que todo su camino es recto, pero el Señor pesa los corazones. Practicar la justicia y el derecho agrada al Señor más que los sacrificios. Los ojos altaneros, el corazón arrogante, la luz de los malvados: todo eso es pecado. Los proyectos del hombre laborioso son pura ganancia, el que se precipita acaba en la indigencia. Tesoros adquiridos con engaños son ilusión fugaz de los que buscan la muerte. El alma del malvado desea el mal, él no se apiada de su prójimo. El simple se hace sabio cuando se castiga al insolente, y asimila la ciencia cuando se instruye al sabio. El justo observa la casa del malvado y precipita en la desgracia a los malos. El que cierra los oídos al clamor del débil llamará y no se le responderá.

Palabra de Dios.


Comentario

¡Cuántas palabras! ¡Cuánta sabiduría! Parece como un racimo de verdades y consejos que debemos atender y reflexionar. Sugerimos leer y detenerse en el texto para que nuestro corazón pueda “rumiar” esa sabiduría.


Salmo             Sal 118, 1. 27. 30. 34-35. 44


R. ¡Condúceme por la senda de tus mandamientos, Señor!

Felices los que van por un camino intachable, los que siguen la ley del Señor. Instrúyeme en el camino de tus leyes, y yo meditaré tus maravillas. R.

Elegí el camino de la verdad, puse tus decretos delante de mí. Instrúyeme, para que observe tu ley y la cumpla de todo corazón. R.

Condúceme por la senda de tus mandamientos, porque en ella tengo puesta mi alegría. Yo cumpliré fielmente tu ley: lo haré siempre, eternamente. R.


Aleluya         Lc 11, 28


Aleluya. Felices los que escuchan la Palabra de Dios y la practican. Aleluya.


Evangelio     Lc 8, 19-21


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas

La madre y los hermanos de Jesús fueron a verlo, pero no pudieron acercarse a causa de la multitud. Entonces le anunciaron a Jesús: “Tu madre y tus hermanos están ahí afuera y quieren verte”. Pero él les respondió: “Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la practican”.

Palabra del Señor.


Comentario

¡Hermosa noticia recibimos hoy de parte de Jesús! Nos dice que somos como su madre y sus hermanos, que somos parte de su familia, que somos una comunidad de amor y no por obligación, que no somos una “sociedad anónima”, sino que debemos reconocernos con nuestros nombres y apellidos.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo, y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 118, 4-5

Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que acompañes siempre con tu auxilio a los que alimentas con tus sacramentos, para que en estos misterios recibamos los frutos de la redención y la conversión de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 26 de Septiembre de 2018

De la feria. Verde.
Santos Cosme y Damián, mártires. Rojo.

Cosme y Damián eran dos hermanos nacidos en Siria. Ambos eran médicos y con amor se brindaron al cuidado y sanación de los enfermos, a los que atendían de manera gratuita. Murieron mártires bajo la persecución de Diocleciano en el año 303. Son los patronos de los médicos, cirujanos y farmacéuticos.

Antífona de entrada         

Yo soy el Salvador de mi pueblo, dice el Señor. Lo escucharé cuando me invoque en su angustia y seré su Señor para siempre.


Oración colecta     

Dios nuestro, que estableciste el fundamento de la ley divina en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, cumpliendo lo que mandas, merezcamos alcanzar la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.


O bien:           de los santos Cosme y Damián

Te alabamos, Padre, en la conmemoración de tus santos Cosme y Damián, porque a ellos les diste la gloria eterna, y a nosotros nos proteges con admirable providencia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura         Prov 30, 5-9


Lectura del libro de los Proverbios.

Toda palabra de Dios es acrisolada, Dios es un escudo para el que se refugia en él. No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y seas tenido por mentiroso. Hay dos cosas que yo te pido, no me las niegues antes que muera: aleja de mí la falsedad y la mentira; no me des ni pobreza ni riqueza, dame la ración necesaria, no sea que, al sentirme satisfecho, reniegue y diga: “¿Quién es el Señor?”, o que, siendo pobre, me ponga a robar y atente contra el Nombre de mi Dios.

Palabra de Dios.


Comentario

El sabio sabe qué pedir al Señor y al conocer su propia fragilidad busca que Dios lo sostenga y cuide aún de sus propias ambiciones y pobrezas.


Salmo Sal 118, 29. 72. 89. 101. 104. 163


R. ¡Tu palabra es una lámpara para mis pasos, Señor!

Apártame del camino de la mentira, y dame la gracia de conocer tu ley. Para mí vale más la ley de tus labios que todo el oro y la plata. R.

Tu palabra, Señor, permanece para siempre, está firme en el cielo. Yo aparto mis pies del mal camino, para cumplir tu palabra. R.

Tus preceptos me hacen comprender: por eso aborrezco el camino de la mentira. Odio y aborrezco la mentira; en cambio, amo tu ley. R.


Aleluya         Mc 1, 15


Aleluya. El Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia. Aleluya.


Evangelio     Lc 9, 1-6


+Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Jesús convocó a los Doce y les dio poder y autoridad para expulsar a toda clase de demonios y para sanar las enfermedades. Y los envió a proclamar el Reino de Dios y a sanar a los enfermos, diciéndoles: “No lleven nada para el camino, ni bastón, ni provisiones, ni pan, ni dinero, ni tampoco dos túnicas cada uno. Permanezcan en la casa donde se alojen, hasta el momento de partir. Si no los reciben, al salir de esa ciudad sacudan hasta el polvo de sus pies, en testimonio contra ellos”. Fueron entonces de pueblo en pueblo, anunciando la Buena Noticia y sanando enfermos en todas partes.

Palabra del Señor.


Comentario

La tarea misionera es un envío, y el origen es el mandato de Jesús. El misionero recibe el poder que viene de Jesús y lo pondrá al servicio de los sufrientes a quienes va dirigido su compromiso y cualidades. Nada de lo que haga será para sacar provecho, beneficiarse o adquirir privilegios. La tarea del misionero supone, necesariamente, humildad y pobreza de espíritu.

Oración sobre las ofrendas        

Acepta con bondad, Señor, las ofrendas de tu pueblo, y, por medio de este sacramento celestial, haz que se haga vida en nosotros cuanto proclamamos por la fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Antífona de comunión        Sal 118, 4-5

Tú promulgaste tus mandamientos para que se cumplieran íntegramente. Ojalá yo me mantenga firme en la observancia de tus preceptos.


Oración después de la comunión

Te pedimos, Padre, que acompañes siempre con tu auxilio a los que alimentas con tus sacramentos, para que en estos misterios recibamos los frutos de la redención y la conversión de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.

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