Facebook Twitter Instagram YouTube  Argentina   Argentina 
Editorial SAN PABLO
 
La liturgia cotidiana

La liturgia cotidiana
La Liturgia Cotidiana es una revista mensual que contiene todo lo que la Iglesia conmemora y vive en la Eucaristía: calendario litúrgico, las oraciones de la misa, las lecturas litúrgicas, reflexiones de los textos bíblicos y explicaciones de las fiestas, solemnidades y memorias que se celebran cada día.
Viernes 23/06
Sábado 24/06
Domingo 25/06
Lunes 26/06
Martes 27/06
Miércoles 28/06
Viernes 23 de Junio de 2017

Sagrado Corazón de Jesús

(S). Blanco.


En el lenguaje bíblico, el corazón designa lo más interior de la persona, allí donde se juegan las decisiones y la voluntad. Por eso se habla de “inclinar el corazón” hacia el bien o el mal. Nuestro Dios tiene un corazón lleno de amor. Su opción es siempre amarnos y transmitirnos esa corriente de comunión. Ese corazón ardiente de amor se nos ha mostrado en toda la existencia de Jesucristo.

Antífona de entrada         cf. Sal 32, 11. 19

Los designios del corazón de Dios permanecen para siempre: Él salva a sus fieles de la muerte y los sustenta en el tiempo de indigencia.

Oración colecta    

Dios todopoderoso, que nos das la alegría de celebrar las grandes obras de tu amor en el Corazón de tu Hijo muy amado; concédenos que de esta fuente inagotable alcancemos la abundancia de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo...

O bien:        

Dios misericordioso, que nos abres los tesoros infinitos de tu amor en el Corazón de tu Hijo, traspasado por nuestros pecados, te pedimos que, al presentarte el homenaje de nuestra devoción, cumplamos también el deber de una digna reparación. Por nuestro Señor Jesucristo…

1ª Lectura    Deut 7, 6-11

Lectura del libro del Deuteronomio.

Moisés habló al pueblo diciendo: Tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios: Él te eligió para que fueras su pueblo y su propiedad exclusiva entre todos los pueblos de la tierra. El Señor se prendó de ustedes y los eligió, no porque sean el más numeroso de todos los pueblos. Al contrario, tú eres el más insignificante de todos. Pero por el amor que les tiene, y para cumplir el juramento que hizo a tus padres, el Señor los hizo salir de Egipto con mano poderosa, y los libró de la esclavitud y del poder del Faraón, rey de Egipto. Reconoce, entonces, que el Señor, tu Dios, es el verdadero Dios, el Dios fiel, que a lo largo de mil generaciones, mantiene su alianza y su fidelidad con aquellos que lo aman y observan sus mandamientos; pero que no tarda en dar su merecido a aquel que lo aborrece, a él mismo en persona, haciéndolo desaparecer. Por eso, observa los mandamientos, los preceptos y las leyes que hoy te ordeno poner en práctica.

Palabra de Dios.

Comentario

Dios no ama por merecimiento. Su amor es totalmente gratuito, es pura expansión de su bondad, por eso obra como un padre bueno. Él nos procura vida, libertad y plenitud. Así lo hizo al redimir a nuestros antepasados esclavos en Egipto, y así lo sigue haciendo liberándonos del pecado y de la muerte.


Sal 102, 1-4. 6-8. 10

R. El amor del Señor permanece para siempre.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

Él perdona todas tus culpas y sana todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.

El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos; él mostró sus caminos a Moisés y sus proezas al pueblo de Israel. R.

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

2ª Lectura    1Jn 4, 7-16.

Lectura de la primera carta de san Juan.

Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él. Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados. Queridos míos, si Dios nos amó tanto, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto nunca a Dios: si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y el amor de Dios ha llegado a su plenitud en nosotros. La señal de que permanecemos en él y él permanece en nosotros, es que nos ha comunicado su Espíritu. Y nosotros hemos visto y atestiguamos que el Padre envió al Hijo como Salvador del mundo. El que confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios, y Dios permanece en él. Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en él.

Palabra de Dios.

Comentario

“Dios es amor”. Si podemos vivir esto con una convicción honda, todo temor se alejará. ¿Qué no hará por nosotros nuestro Padre bueno que nos ama? Este amor del Padre nos lleva al amor al prójimo, que tiene que realizarse en actos concretos, como signo eficaz del amor de Dios en el mundo.


Aleluya        Mt 11, 29ab

Aleluya. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón. Aleluya.

Evangelio     Mt 11, 25-30

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque, habiendo ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes, las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido. Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar. Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

Palabra del Señor.

Comentario

El corazón de Jesús expresa alabanza y gratitud. Porque entre él y el Padre todo es conocimiento amoroso y comunión de vida. Esta corriente maravillosa de amor se nos revela y se nos transmite. Para recibirla, para ser parte de ella, basta con tener la disposición de los pequeños, que aceptan con apertura y gozo todo lo que viene de Dios.

Oración sobre las ofrendas       

Mira, Señor, la inefable caridad del Corazón de tu Hijo amado, de manera que esta ofrenda te sea agradable y sirva para reparar nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      cf. Jn 7, 37. 38

Dice el Señor: “El que tenga sed venga a mí, y beba el que cree en mí. De su seno brotarán manantiales de agua viva”.

O bien:         cf. Jn 19, 34

Uno de los soldados atravesó con la lanza el costado de Jesús, y enseguida brotó sangre y agua.

Oración después de la comunión

Señor y Padre nuestro, que este sacramento de tu amor nos haga fervorosos en la caridad, para que atraídos por tu Hijo, sepamos reconocerlo en nuestros hermanos. Él que vive y reina por los siglos de los siglos.

Sábado 24 de Junio de 2017


Nacimiento de san Juan Bautista

(S). Blanco.


Como ocurrió con otras personas en la historia de Israel –Isaac, Samuel y Sansón–, el nacimiento de Juan fue anunciado por un ángel. En esas anunciaciones, siempre se resaltó que el niño por nacer tendría una importante misión. La misión de Juan fue predicar a su pueblo y así prepararlo para esa nueva realidad que llega con Jesús: el Reino de Dios.

Antífona de entrada         Jn 1, 6-7; Lc 1, 17

Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan; vino como testigo para dar testimonio de la luz, y preparar al Señor un pueblo bien dispuesto.

Oración colecta    

Dios nuestro, que confiaste a san Juan Bautista la misión de preparar para Cristo, el Señor, un pueblo bien dispuesto, concede a tu Iglesia la gracia de la alegría espiritual, y dirige los corazones de los fieles por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

1ª Lectura    Is 49, 1-6

Lectura del libro de Isaías.

¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el vientre materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. Él hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. Él me dijo: “tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré”. Pero yo dije: “En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza”. Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios. Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el vientre materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel. Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. Él dice: “Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra”.

Palabra de Dios.

Comentario

El servidor de Dios tiene rasgos proféticos. Será un hombre de la Palabra, de esa palabra de Dios que varias veces en la Biblia se manifiesta con la imagen de la espada afilada. Se trata de una palabra que penetra y escudriña, que llega hasta lo más recóndito de los lugares y situaciones, y lo más profundo de las personas. Este profeta, con su Palabra, reunirá al pueblo.


Sal 138, 1-3. 13-15

R. Te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable.

Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso, te das cuenta si camino o si descanso, y todos mis pasos te son familiares. R.

Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el vientre de mi madre: te doy gracias porque fui formado de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras! R.

Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra. R.

2ª Lectura    Hech 13, 22-26

Lectura de los Hechos de los Apóstoles.

En la sinagoga de Antioquía de Pisidia, Pablo decía: “Dios suscitó para nuestros padres como rey a David, de quien dio este testimonio: ‘He encontrado en David, el hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón, que cumplirá siempre mi voluntad’. De la descendencia de David, como lo había prometido, Dios hizo surgir para Israel un Salvador, que es Jesús. Como preparación a su venida, Juan Bautista había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel; y al final de su carrera, Juan Bautista decía: ‘Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene Aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias’. Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios”.

Palabra de Dios.

Comentario

En la primera comunidad cristiana, está bien presente el recuerdo de Juan Bautista y de la misión que llevó a cabo. Su bautismo de conversión preparó al pueblo para recibir el mensaje de salvación. Juan cumplió con su rol de profeta, anunciando al Mesías que iba a llegar.


Aleluya        cf. Lc 1, 76

Aleluya. Tú, niño, serás llamado Profeta del Altísimo; irás delante del Señor preparando sus caminos. Aleluya.

Evangelio     Lc 1, 57-66. 80

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella. A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: “No, debe llamarse Juan”. Ellos le decían: “No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre”. Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Éste pidió una pizarra y escribió: “Su nombre es Juan”. Todos quedaron admirados, y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios. Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: “¿Qué llegará a ser este niño?”. Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.

Palabra del Señor.

Comentario

En todas las culturas, la elección del nombre de un niño es un acto fuertemente significativo. Así también era en el entorno de Isabel y Zacarías. Pero contra todo lo que mandaba la tradición, el niño trajo un nombre nuevo: Juan, que significa “Yavé es favorable”. Así este bebé anticipó el tiempo mesiánico que se acercaba.

Oración sobre las ofrendas       

Te ofrecemos estos dones, Señor, para celebrar dignamente el nacimiento de san Juan Bautista, que anunció la venida y señaló la presencia del Salvador del mundo. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

Antífona      cf. Lc 1, 78

Por la entrañable misericordiosa de nuestro Dios, nos visitará el Sol que nace de lo alto.

Oración después de la comunión

Renovados por el banquete del Cordero celestial, te pedimos, Padre, que tu Iglesia reconozca al autor de la salvación en aquel que fue anunciado por san Juan Bautista, cuyo nacimiento celebramos gozosos. Que vive y reina por los siglos de los siglos.

123
Domingo 25 de Junio de 2017

12° durante el año

Verde.


Semana 4ª para el Salterio.


Antífona de entrada         cf. Sal 27, 8-9

El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalo, y sé su guía para siempre.

Oración colecta

Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que en tu providencia nunca abandonas a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Jer 20, 10-13

Lectura del libro de Jeremías.

Dijo el profeta Jeremías: Oía los rumores de la gente: “¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo! ¡Sí, lo denunciaremos!”. Hasta mis amigos más íntimos acechaban mi caída: “Tal vez se lo pueda seducir; prevaleceremos sobre él y nos tomaremos nuestra venganza”. Pero el Señor está conmigo como un guerrero temible: por eso mis perseguidores tropezarán y no podrán prevalecer; se avergonzarán de su fracaso, será una confusión eterna, inolvidable. Señor de los ejércitos, que examinas al justo, que ves las entrañas y el corazón, ¡que yo vea tu venganza sobre ellos!, porque a ti he encomendado mi causa. ¡Canten al Señor, alaben al Señor, porque él libró la vida del indigente del poder de los malhechores!

Palabra de Dios.

Comentario

El profeta es una molestia para quienes obran el mal, por eso estos buscarán una forma de acabar con él. No ahorrarán calumnias, denuncias falsas y violencia. Sin embargo, el creyente no desespera y entrega su causa en manos de Dios. Dios es quien lo sostiene.


Sal 68, 8- 10. 14. 17. 33-35

R. Respóndeme, Dios mío, por tu gran amor.

Por ti he soportado afrentas y la vergüenza cubrió mi rostro; me convertí en un extraño para mis hermanos, fui un extranjero para los hijos de mi madre: porque el celo de tu Casa me devora, y caen sobre mí los ultrajes de los que te agravian. R.

Pero mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad. Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí. R.

Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor: porque él Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. Que lo alaben el cielo, la tierra y el mar, y todos los seres que se mueven en ellos. R.

2ª Lectura    Rom 5, 12-15

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma.

Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. En efecto, el pecado ya estaba en el mundo, antes de la Ley, pero cuando no hay Ley, el pecado no se tiene en cuenta. Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso en aquellos que no habían pecado, cometiendo una transgresión semejante a la de Adán, que es figura del que debía venir. Pero no hay proporción entre el don y la falta. Porque si la falta de uno solo provocó la muerte de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos.

Palabra de Dios.

Comentario

San Pablo presenta una antítesis entre Adán y Cristo. Adán –que en hebreo significa “ser humano”– es la figura de todo ser humano pecador. Todos hemos pecado y todos necesitamos que nuestra humanidad sea redimida. La antítesis del Adán pecador es Cristo, hombre nuevo, que nos alcanza la gracia y el perdón.


Aleluya        Jn 15, 26b. 27a

Aleluya. “El Espíritu de la Verdad dará testimonio de mí. Y ustedes también dan testimonio”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio     Mt 10, 26-33

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus apóstoles: No teman a los hombres. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido. Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas. No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo al infierno. ¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre de ustedes. También ustedes tienen contados todos sus cabellos. No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros. Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo. Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres.

Palabra del Señor.

Comentario

Cuántos creyentes, a lo largo de la historia, fueron víctimas de la violencia a causa de su fe. Los recordamos y honramos como mártires. Y aunque sus verdugos podrían haber pensado en que los vencieron con la muerte, la realidad es que el testimonio de esos mártires hace que muchas cosas salgan a la luz. Como seguidores de Cristo, ellos no devolvieron la violencia recibida.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, y concédenos que, purificados por su poder, sea de tu agrado el afecto de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      cf. Sal 144, 15

Los ojos de todos esperan en ti, Señor, y tú les das la comida a su tiempo.

O bien:         cf. Jn 10, 11. 15

Dice el señor: “Yo soy el buen Pastor, y doy mi vida por mis ovejas”.

Oración después de la comunión

Renovados con el sagrado Cuerpo y Sangre de tu Hijo, imploramos, Señor, tu clemencia; haz que en la plenitud de la redención alcancemos lo que celebramos en cada eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Lunes 26 de Junio de 2017


De la feria

Verde.


Día universal de la lucha contra la drogadicción.


Antífona de entrada         cf. Sal 27, 8-9

El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalo, y sé su guía para siempre.

Oración colecta    

Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que en tu providencia nunca abandonas a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Gn 12, 1-9

Lectura del libro del Génesis.

El Señor dijo a Abrám: “Deja tu tierra natal y la casa de tu padre, y ve al país que yo te mostraré. Yo haré de ti una gran nación y te bendeciré; engrandeceré tu nombre y serás una bendición. Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré al que te maldiga, y por ti se bendecirán todos los pueblos de la tierra”. Abrám partió, como el Señor se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Cuando salió de Jarán, Abrám tenía setenta y cinco años. Tomó a su esposa Sarai, a su sobrino Lot, con todos los bienes que habían adquirido y todas las personas que habían reunido en Jarán, y se encaminaron hacia la tierra de Canaán. Al llegar a Canaán, Abrám recorrió el país hasta el lugar santo de Siquém, hasta la encina de Moré. En ese tiempo, los cananeos ocupaban el país. Entonces el Señor se apareció a Abrám y le dijo: “Yo daré esta tierra a tu descendencia”. Allí Abrám erigió un altar al Señor, que se le había aparecido. Después se trasladó hasta la región montañosa que está al este de Betel, y estableció su campamento, entre Betel, que quedaba al oeste, y Ai, al este. También allí erigió un altar al Señor e invocó su Nombre. Luego siguió avanzando por etapas hasta el Négueb.

Palabra de Dios.

Comentario

Nuestros antepasados narran el comienzo de su historia con una acción que se repite: caminar. Cuando Dios pronuncia su palabra, nos pone en camino. Vivir es esta aventura de confiar en que él guía nuestros pasos.


Sal 32, 12-13. 18-20. 22

R. ¡Feliz el pueblo del Señor!

¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como herencia! El Señor observa desde el cielo y contempla a todos los hombres. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

Nuestra alma espera en el Señor: Él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

Aleluya        Heb 4, 12

Aleluya. La Palabra de Dios es viva y eficaz; discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Aleluya.

Evangelio     Mt 7, 1-5

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: "No juzguen, para no ser juzgados. Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes. ¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Deja que te saque la paja de tu ojo”, si hay una viga en el tuyo? Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano".

Palabra del Señor.

Comentario

En tiempos de tanto palabrerío, juzgar a los demás aparece casi como un entretenimiento social. Pareciera que cualquier persona puede hablar y juzgar sobre la conducta de otra. En lugar de toda esa vana exteriorización, Jesús nos hace volver la mirada hacia adentro, hacia nuestra propia conducta. Con humildad, revisemos nuestra propia vida. Y sobre la vida de los otros, dejemos que juzgue Dios.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, y concédenos que, purificados por su poder, sea de tu agrado el afecto de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      cf. Sal 144, 15

Los ojos de todos esperan en ti, Señor, y tú les das la comida a su tiempo.

O bien:         cf. Jn 10, 11. 15

Dice el Señor: “Yo soy el buen Pastor, y doy mi vida por mis ovejas”.

Oración después de la comunión

Renovados con el sagrado Cuerpo y Sangre de tu Hijo, imploramos, Señor, tu clemencia; haz que en la plenitud de la redención alcancemos lo que celebramos en cada eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Martes 27 de Junio de 2017

Misa a elección:

Feria. Verde.
San Cirilo de Alejandría, obispo y doctor de la Iglesia. (ML). Blanco.


Cirilo fue obispo de Alejandría entre los años 412 y 444. Su obra pastoral y teológica está dedicada a combatir las herejías del momento, sobre todo en cuestiones sobre la persona de Cristo. Participó en el Concilio de Éfeso en el año 431, en el cual la Iglesia proclamó el dogma de “María, Madre de Dios”.

Antífona de entrada         cf. Sal 27, 8-9

El Señor es la fuerza de su pueblo, el baluarte de salvación para su Ungido. Señor, salva a tu pueblo y bendice a tu heredad; apaciéntalo, y sé su guía para siempre.

Oración colecta    

Concédenos, Señor y Dios nuestro, vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que en tu providencia nunca abandonas a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

O bien:         de san Cirilo de Alejandría

Dios nuestro, que hiciste del obispo san Cirilo de Alejandría un invencible defensor de la maternidad divina de la Virgen María, concede a quienes la reconocemos como verdadera Madre de Dios, ser salvados por la encarnación de tu Hijo Jesucristo. Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Gn 13, 2. 5-18

Lectura del libro del Génesis.

Abrám tenía muchas riquezas en ganado, plata y oro. Lot, que acompañaba a Abrám, también tenía ovejas, vacas y carpas. Y como los dos tenían demasiadas riquezas, no había espacio suficiente para que pudieran habitar juntos. Por eso, se produjo un altercado entre los pastores de Abrám y los de Lot. En ese tiempo, los cananeos y los perizitas ocupaban el país. Abrám dijo a Lot: “No quiero que haya altercados entre nosotros dos, ni tampoco entre tus pastores y los míos, porque somos hermanos. ¿No tienes todo el país por delante? Sepárate de mí: si tú vas hacia la izquierda, yo iré hacia la derecha; y si tú vas hacia la derecha, yo iré hacia la izquierda”. Lot dirigió una mirada a su alrededor, y vio que toda la región baja del Jordán, hasta llegar a Soar, estaba tan bien regada como el Jardín del Señor o como la tierra de Egipto. Esto era antes que el Señor destruyera a Sodoma y Gomorra. Entonces Lot eligió para sí toda la región baja del Jordán y se dirigió hacia el este. Así se separaron el uno del otro: Abrám permaneció en Canaán, mientras que Lot se estableció entre las ciudades de la región baja, poniendo su campamento cerca de Sodoma. Pero los habitantes de Sodoma eran perversos y pecaban gravemente contra el Señor. El Señor dijo a Abrám, después que Lot se separó de él: “Levanta los ojos, y desde el lugar donde estás, mira hacia el norte y el sur, hacia el este y el oeste, porque toda la tierra que alcances a ver, te la daré a ti y a tu descendencia para siempre. Yo haré que tu descendencia sea numerosa como el polvo de la tierra. Si alguien puede contar los granos de polvo, también podrá contar tu descendencia. Ahora recorre el país a lo largo y a lo ancho, porque yo te lo daré”. Entonces Abrám trasladó su campamento y fue a establecerse junto al encinar de Mamré, que está en Hebrón. Allí erigió un altar al Señor.

Palabra de Dios.

Comentario

Abram, Sarai, Lot y todo su clan llevaban una vida seminómade. La mayor bendición para aquellos clanes era la tierra, pues aseguraba el sustento y la descendencia numerosa, dos cosas importantes en la supervivencia del clan. Dios quiere bendecirlos con estos dones, como signo de que está caminando con ellos.


Sal 14, 2-4b. 5

R. ¿Quién habitará en tu casa, Señor?

El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón y no calumnia con su lengua. R.

El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. R.

El que no se retracta de lo que juró aunque salga perjudicado; el que no presta su dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que procede así, nunca vacilará. R.

Aleluya                  Jn 8, 12

Aleluya. “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue tendrá la luz de la Vida”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio       Mt 7, 6. 12-14

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: "No den las cosas sagradas a los perros, ni arrojen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan contra ustedes para destrozarlos. Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos: en esto consiste la Ley y los Profetas. Entren por la puerta estrecha, porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y son muchos los que van por allí. Pero es angosta la puerta y estrecho el camino que lleva a la Vida, y son pocos los que lo encuentran".

Palabra del Señor.

Comentario

La regla de oro ya se conocía en el judaísmo y expresaba lo siguiente: “No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti”. Jesús la expone como un precepto positivo: hacer, amar, adelantarnos en la buena acción. Ese es el camino que genera hoy mismo una vida digna y consistente, que nos encamina a la Vida.

Oración sobre las ofrendas       

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, y concédenos que, purificados por su poder, sea de tu agrado el afecto de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      cf. Sal 144, 15

Los ojos de todos esperan en ti, Señor, y tú les das la comida a su tiempo.

O bien:         cf. Jn 10, 11. 15

Dice el Señor: “Yo soy el buen Pastor, y doy mi vida por mis ovejas”.

Oración después de la comunión

Renovados con el sagrado Cuerpo y Sangre de tu Hijo, imploramos, Señor, tu clemencia; haz que en la plenitud de la redención alcancemos lo que celebramos en cada eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Miércoles 28 de Junio de 2017

San Ireneo, obispo y mártir

(MO). Rojo.


Ireneo fue obispo de Lyon (Francia) en el siglo II. Fue un gran evangelizador de la Galia, en tiempos de conflictos y persecuciones bajo el emperador Marco Aurelio. Trabajó por la paz y las buenas relaciones entre las comunidades de Oriente y Occidente. Por su cercanía temporal con la Iglesia primitiva (fue discípulo de Policarpo, a quien se le atribuye haber sido discípulo de Juan), sus escritos son un excelente testimonio de la fe y la vida cristiana de los primeros tiempos. Murió mártir en Lyon, en el año 202.

Antífona de entrada         Mal 2, 6

La doctrina de verdad estaba en su boca y no se encontró maldad en sus labios; caminaba conmigo en paz y rectitud, y apartó a muchos de la iniquidad.

Oración colecta    

Dios nuestro, que diste al obispo san Ireneo la gracia de mantener con firmeza la doctrina de verdad y la paz de la Iglesia, concédenos, por su intercesión, que, renovados en la fe y en la caridad, trabajemos siempre por la unidad y la concordia. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.

Lectura        Gn 15, 1-12. 17-18

Lectura del libro del Génesis.

La palabra del Señor llegó a Abrám en una visión, en estos términos: “No temas, Abrám. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa será muy grande”. “Señor –respondió Abraham–, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?”. Después añadió: “Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero”. Entonces el Señor le dirigió esta palabra: “No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti”. Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: “Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas”. Y añadió: “Así será tu descendencia”. Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación. Entonces el Señor le dijo: “Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra”. “Señor -respondió Abraham-, ¿cómo sabré que la voy a poseer?”. El Señor le respondió: “Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma”. Él trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros. Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abrám las espantó. Al ponerse el sol, Abrám cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad. Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados. Aquel día, el Señor hizo una alianza con Abrám, diciendo: “Yo he dado esta tierra a tu descendencia, desde el torrente de Egipto hasta el gran río, el río Éufrates”.

Palabra de Dios.

Comentario

En todas las culturas, los seres humanos utilizan rituales y ceremonias para comunicarse con sus dioses y honrarlos. Abram da culto ofreciendo lo que tiene: algunos animales. Con este gesto, se sella una alianza con la cual Dios se involucra en el futuro de Abram y su descendencia.


Sal 104, 1-4. 6-9

R. El Señor se acuerda eternamente de su alianza.

¡Den gracias al Señor, invoquen su nombre; hagan conocer entre los pueblos sus proezas; canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! R.

¡Gloríense en su santo nombre; alégrense los que buscan al Señor! ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro! R.

Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido: el Señor es nuestro Dios, en toda la tierra rigen sus decretos. R.

Él se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac. R.

Aleluya        Jn 15, 4. 5

Aleluya. “Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. El que permanece en mí da mucho fruto”, dice el Señor. Aleluya.

Evangelio               Mt 7, 15-20

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de los falsos profetas, que se presentan cubiertos con pieles de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los reconocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o higos de los cardos? Así, todo árbol bueno produce frutos buenos y todo árbol malo produce frutos malos. Un árbol bueno no puede producir frutos malos, ni un árbol malo, producir frutos buenos. Al árbol que no produce frutos buenos se lo corta y se lo arroja al fuego. Por sus frutos, entonces, ustedes los reconocerán.

Palabra del Señor.

Comentario

Desde el lunes 12 de junio hemos estado leyendo el Sermón de la Montaña, que abarca los capítulos 5 a 7 del Evangelio de Mateo. Después de esta lectura, podemos preguntarnos: “¿Por qué pide tanto Jesús? El Sermón de la Montaña lo pide todo, cuando pide que creamos en un Dios capaz de transformar la vida, de hacer nacer un hombre nuevo en el seno de nuestro universo. Esto es posible porque Jesús se dirige a personas que han realizado ya la experiencia del amor, a personas que ya están dentro del Reino de Dios, cuya calidad irradian. A personas que han sido perdonadas y que encontraron la perla preciosa” (Poittevin-Charpentier, El evangelio según San Mateo, Ed. Verbo Divino).

Oración sobre las ofrendas       

El sacrificio que te ofrecemos con alegría, en la fiesta de san Ireneo te glorifique, Señor, y nos obtenga amar siempre la verdad para conservar íntegra la fe de la Iglesia y afianzar su unidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Antífona de comunión      Jn 15, 4-5

Permanezcan en mí, como yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto.

Oración después de la comunión

Padre misericordioso, por estos sagrados misterios, concédenos crecer en la fe para que, así como el obispo san Ireneo la confesó hasta su muerte gloriosa, a nosotros nos justifique la fiel perseverancia en la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Liturgia


Aplicaciones móviles